La bolsa chilena partió con sólidas ganancias esta última semana de mayo, viendo los progresos reportados en las negociaciones para terminar con la guerra en el golfo Pérsico y reabrir el estrecho de Ormuz.
El S&P IPSA subía 1,5% hasta los 10.724,34 puntos en la apertura de este lunes, tras romper el viernes con cuatro semanas consecutivas de pérdidas, por la esperanza de un pronto acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Latam (4,5%) encabezaba las alzas de estas primeras transacciones.
No habrá referencias desde Wall Street, que se encuentra cerrado por el feriado estadounidense del Día de los Caídos, y también se tomaron un receso los británicos, por el Día Festivo de Primavera.
En Europa continental, el Euro Stoxx 50 saltaba 1,7% y las tasas soberanas se hundían más de 10 puntos base. Naturalmente, los inversionistas asiáticos fueron los primeros en celebrar los últimos acontecimientos: el japonés Nikkei escaló 2,9% a un nuevo récord, mientras que en China, el CSI 300 continental creció 1,6% y el hongkonés Hang Seng aumentó 0,9%.
"Durante el fin de semana se produjeron declaraciones que han alimentado el optimismo por un posible acuerdo entre EEUU e Irán y han llevado al petróleo a perder la barrera psicológica de los US$ 100 por barril", repasó XTB Latam en su portal de mercados.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán dijo este lunes que se concluyeron varios de los temas en discusión con Washington, aunque advirtió que esto no significa un acuerdo inminente.
"Las primas de riesgo geopolítico han disminuido, impulsando a los índices europeos, pero las negociaciones siguen condicionadas por un punto crítico: la política nuclear de Irán. El sentimiento positivo del mercado responde a una combinación de factores: avances diplomáticos, un supuesto aumento del tráfico marítimo en el estrecho y una caída en la rentabilidad de los bonos. Aun así, la incertidumbre persiste", profundizó XTB.
Según reportes, los términos apuntan a un período de hasta 60 días en que Teherán reabriría gradualmente el estrecho de Ormuz, limpiándolo de minas y no cobrando peajes, a cambio de una moderación del bloqueo portuario estadounidense, así como el levantamiento de sanciones y el descongelamiento de activos en el exterior.