Según sostuvo la firma, dicha difusión “aseguraría la posición de Hapag-Lloyd en el mercado como la quinta línea naviera más grande del mundo, con una moderna flota de más de 400 buques”.
Sin embargo, en el mercado bursátil la reacción fue negativa. En la Bolsa de Alemania, los papeles de la naviera llegaron a caer 8,3%, lo que, a juicio de analistas, reflejó el descontento de los inversionistas con el precio pagado, en medio de un ciclo de menores tarifas impulsado por un exceso de oferta.
“Si bien el anuncio de la compra de ZIM supone expectativas de mayor consolidación y participación de mercado, el precio de US$ 4.200 millones se encuentra muy por sobre las estimaciones y valorizaciones de ZIM, que correspondían a US$ 2.700 millones al viernes pasado”, aseguró a DF el jefe de mesa de renta variable en Renta4, Nicolás Díaz.
En tanto, el vicepresidente de research de renta variable de Credicorp Capital, Miguel Leiva, sostuvo que “en un entorno donde las tarifas navieras siguen presionadas y el ciclo es incierto, el mercado tiende a penalizar transitoriamente operaciones de gran tamaño, aun cuando tengan un claro racional estratégico”.
A esto se suma que, tras el anuncio, durante la jornada de este martes se han profundizado huelgas por parte de los trabajadores, lo que ha abierto el debate entre sus accionistas a la espera de la aprobación del acuerdo, que se espera se concrete para finales de 2026.
El impacto también se sintió en el IPSA, ya que la acción de Vapores lideró las caídas del selectivo el lunes, con un retroceso de 3,7%. Según analistas, el papel tuvo un efecto "dominó" con la baja de Hapag-Lloyd, ya que a los inversionistas no les gustó el precio y mantienen recelo de exponer su capital a una empresa en un entorno complejo.
Pasadas las 13:00 de este martes, si bien ambas acciones recuperaban terreno, con Vapores subiendo en torno a 3,41% y Hapag-Lloyd en 3,9%, este rebote “sugiere que el mercado comienza a digerir mejor los fundamentos del acuerdo tras la caída inicial”.
Proyecciones
Más allá de la reacción cortoplacista que tuvo la transacción, ambos títulos acumulan un desempeño negativo en lo que va del año. La naviera alemana retrocede cerca de 4%, mientras que la firma ligada al grupo Luksic cede 3,57%, en medio de un escenario de normalización de tarifas de flete, aumento de capacidad global y perspectivas más débiles para la demanda de transporte de carga.
Las proyecciones del consenso siguen apuntando a un escenario desafiante. Según estimaciones recopiladas por Bloomberg, el mercado anticipa un potencial de retorno negativo de 7,5% para Hapag-Lloyd y de caídas de 3% para Vapores para los próximos 12 meses.
Además, de entre 13 analistas de bancos que cubren la compañía alemana, entre ellos JPMorgan, Goldman Sachs, Deutsche Bank y UBS, ninguno recomienda comprar la acción: cinco sugieren mantener y ocho vender.
En el caso de Vapores, de los cinco analistas que la cubren, tres recomiendan su compra, uno mantener y otro vender.
Según Díaz, “los inversionistas parecen estar moderando sus proyecciones respecto a la demanda del transporte marítimo, entendiendo que los resultados excepcionales que ha presentado la industria este último tiempo se han visto gatillados por un aumento en las tarifas tras factores como la pandemia o conflictos, pero a largo plazo las tarifas y demandas por transporte marítimo debiera moderarse y estandarizarse”.
Pensando en el largo plazo, el mercado asegura que, tras la adquisición de ZIM, Hapag-Lloyd debería aumentar sus utilidades al fortalecer rutas, operaciones y crecimiento en el mercado.
Leiva complementó que la adquisición para Vapores es de cautela en el corto plazo, “pero tiene fundamentos estructurales más sólidos hacia adelante si la integración (fines de 2026) se ejecuta correctamente”.