Citi elevó su apuesta por el cobre. Tras varios meses con una visión más bien neutral, el banco estadounidense adoptó una postura alcista sobre el metal rojo y proyecta que su precio podría alcanzar los US$ 15.000 por tonelada (US$ 6,80 por libra) dentro de los próximos seis a 12 meses.
La entidad también elevó su estimación de corto plazo a US$ 14.500 por tonelada (US$ 6,58 por libra) para junio. El objetivo supone que el metal continuará extendiendo el rally que lo ha llevado a cotizar actualmente en torno a US$ 6,55 la libra en el Comex de Nueva York.
Citi considera que los fundamentos detrás de la escalada del cobre siguen vigentes. La visión alcista del banco se sostiene en tres factores: el impacto de los aranceles en EEUU, una oferta más ajustada y una demanda resiliente ligada a la transición energética y al desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial (IA).
Temor arancelario
“El miedo a los aranceles al cobre refinado en EEUU parece estar apoyando el sentimiento, al menos hasta que se produzca la revisión de finales de junio”, señalaron en Citi, en referencia al informe que el Departamento de Comercio de Estados Unidos debe presentar a la Casa Blanca sobre la investigación a las importaciones de cobre bajo la Sección 232.
El banco planteó que esos temores podrían seguir respaldando al mercado durante junio, anticipando que las autoridades estadounidenses mantendrán una “ambigüedad estratégica”, más que anunciar una decisión definitiva, lo que ayudaría a mantener inventarios excedentes de cobre en EEUU y sostener el sentimiento hasta la revisión de fines de mes.
La amenaza arancelaria ya ha comenzado a mover el mercado físico. El diferencial que se paga por el cobre en EEUU frente al valor de la Bolsa de Metales de Londres se ha ampliado, mientras compradores estadounidenses buscan abastecerse antes de una eventual entrada en vigor de los aranceles. Esto ha incentivado un flujo adicional de cobre hacia ese mercado y contribuido a tensionar la disponibilidad en otras regiones.
Oferta y demanda
A ello se suma una visión más cautelosa de Citi sobre la oferta. El banco señaló que ahora es más conservador respecto del crecimiento del suministro de cobre, al asumir que tanto la producción minera como la disponibilidad de chatarra tendrán un desempeño inferior al esperado durante 2026 y 2027. Para 2027, proyecta un déficit de mercado de alrededor de 360 mil toneladas métricas.
Por el lado de la demanda, Citi destacó que el consumo asociado a centros de datos, redes eléctricas, transición energética y electromovilidad sigue mostrando resiliencia. Aunque su indicador propio de consumo final mostró un crecimiento interanual moderado en marzo, la entidad sostuvo que la reciente mejora de los índices PMI manufactureros a nivel global apunta a un mayor potencial para el consumo cíclico.
El banco también afirmó que espera que el mercado resista incluso si el estrecho de Ormuz permanece cerrado durante julio, mientras que una eventual reapertura anticipada podría generar un impulso adicional para los activos de riesgo.
Citi advirtió, sin embargo, que el cobre sigue expuesto a riesgos derivados de una prolongación del conflicto en Medio Oriente. También indicó que, después de junio, una menor prima asociada al riesgo arancelario podría convertirse en un factor adverso si no se materializan la fortaleza del mercado físico y una reapertura del estrecho de Ormuz.
La visión positiva no es exclusiva de Citi. Goldman Sachs también elevó recientemente en 10% su proyección para el cobre y ahora espera que el metal cierre el año en US$ 13.735 por tonelada (US$ 6,23 por libra), ante un mercado más ajustado de lo previsto por el almacenamiento de inventarios en EEUU y una oferta minera menor a la esperada. “Las importaciones en Estados Unidos están siendo más altas de lo esperado en la primera mitad del año, y esperamos que aceleren en el próximo mes, un reflejo del arbitraje que ahora existe en este mercado”, señalaron los analistas de la entidad.