Por C. Cristino y M. Barrientos
Desde Washington DC, mientras prepara su viaje a Chile con motivo del Annual Meeting of Latin America Chief Executives, organizado por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF) -asociación global de instituciones financieras-, en conjunto con el Banco de Chile, y que tendrá lugar en Santiago esta semana, Tim Adams, director-gerente de la organización, hace un repaso sobre el momento que vive la región.
- ¿Cómo evalúa el escenario que vive América Latina hoy?
- Las perspectivas para América Latina son muy positivas, a pesar de que se verá una desaceleración en su crecimiento. Hay fundamentospositivos en la región y sus sectores. Los dólares, yenes y euros están ingresando a la región en busca de oportunidades.
- ¿Por qué América Latina se encuentra en una posición tan positiva? ¿Es su consolidación en materia financiera?
- Hay un conjunto de buenas noticias, pero no se puede hablar en términos generales de toda la región. Los países que estuvieron en problemas en las décadas de los 80 y 90 y aplicaron reformas económicas y políticas, se vieron beneficiados y mejoraron su economía. Y en este escenario, las nuevas estrellas de Latinoamérica son Chile, Colombia, México y Perú.
- A nivel financiero, ¿qué riesgos se ven en la región?
- Cuando se ve todo ese capital saliendo de los mercados desarrollados, lo que tiene que preocupar a América Latina es la calidad del crédito. En ese sentido, mi único mensaje para los bancos de la región es que estén atentos a los niveles de calidad crediticia. Todos tenemos que aprender de la experiencia de la banca durante los últimos 20 años, qué funcionó y qué no funcionó.
- ¿Cómo ve a Chile en este escenario?
- Su sistema financiero es muy robusto y fuerte, tiene un buen liderazgo en términos de políticas macro prudenciales. Y estoy confiando en que continuará contando con estas características, sin importar lo que suceda con el mercado, ya sea en términos locales, regionales o globales.
- En Chile se critica a la banca por sus altas utilidades. ¿Es diferente en otros países?
- Cada país tiene un sistema bancario, con características particulares. Entre las buenas característica del chileno es que tienen buenos balances y buenos índices de ingresos.
- ¿Es necesario que la región avance hacia Basilea III?
- Es importante que las instituciones analicen y tomen en cuenta lo que ocurrió con la crisis y caminen hacia los nuevos estándares. Pero no existe una verdad única, depende de las características de cada país. La clave es tener una base regulatoria que soporte el sistema, y luego elementos adicionales dependiendo de cada nación. De todos modos, creo que Basilea III es un paso muy relevante en lo que a regulación financiera se refiere.
Europa y EEUU
- ¿Cómo ve a los países desarrollados en 2013?
- Que Estados Unidos esté manteniendo un crecimiento es un factor positivo, que su mercado inmobiliario esté dando la vuelta después de cinco años de estancamiento también lo es, y el empleo también ha mejorado algo. Pero, tomará tiempo para que esos signos positivos devengan en un buen ritmo de crecimiento.
Por su parte, en Europa, 17 de sus economías se encuentra en recesión, lo que no tiene nada de bueno. La Eurozona enfrenta enormes desafíos, económicos, y políticos. El caso de Italia es ejemplificador.
- ¿Cómo ve el mercado inmobiliario de Estados Unidos?
Está mejorando, las tasas de interés están bajas y la FED está apoyando la recuperación, por eso los bancos están comenzando a prestar nuevamente y a ofrecer hipotecas. De todos modos va a tomar tiempo volver a niveles normales, el shock provocado tiene un efecto de varios años, costará siete a diez años recuperarse.
¿Cuál es el costo que tendrá esta nueva regulación para Europa?
- Claro que habrá costos importantes y hemos insistido en que las autoridades regulatorias deben ser muy cautas y cuidadosas respecto de cuán rápido se deben ir aplicando las exigencias de liquidez y capital. Moverse muy rápido tendrá un impacto negativo en el crecimiento.
- ¿Qué pasa con Asia?
- En Asia, el liderazgo político de Japón y del Banco Central de Japón, parece listo para enfrentar las dos décadas de presión deflacionaria, y se esperan cambios estructurales. Al menos, se han comenzado a implementar políticas que en el pasado no se vieron.
China por su parte, tuvo uno de los años más difíciles de la década, pero proyecto que resurgirá.