El Sindicato N º 1 de Trabajadores de Minera Escondida no sólo es la principal organización sindical del mayor yacimiento de cobre del mundo, es también uno de los gremios más grandes de Chile, con alrededor de 2.300 trabajadores y actor clave en la industria. Su historia de paralizaciones, incluida la huelga de 44 días de 2017, que impactó el Imacec, lo ha posicionado como un referente para otros gremios del sector.
En medio de este escenario, desde octubre pasado, la presidencia del sindicato está en manos de Sebastián Liberona, quien asumió el cargo tras el cambio en la conducción del gremio, manteniéndose cerca del 90% de la directiva anterior y dando continuidad al trabajo desarrollado durante los últimos 12 años. Su llegada coincide con un escenario marcado por el repunte del precio del cobre, un contexto que vuelve a tensionar las expectativas en el mundo laboral. De hecho, Cochilco elevó su proyección de precio promedio del metal para 2026 a US$ 4,95 la libra, por sobre la estimación previa de US$ 4,55 la libra, en momentos en que el sector enfrenta un año con alta actividad sindical.
A ello se suma un inicio de año con dos huelgas relevantes en la minería -Finning y Mantoverde- y una agenda 2026 que contempla a más de 30 sindicatos llamados a negociar, un escenario que vuelve a instalar el debate sobre cómo el ciclo de precios puede incidir en las negociaciones colectivas. En ese contexto, Liberona plantea un liderazgo enfocado en la unidad interna, la preparación anticipada y una lectura crítica del entorno económico.
“El rol de un sindicato no sólo se restringe a una negociación, es una labor permanente que exige estar en terreno junto a los socios y socias, trabajar todos los días por mejores condiciones laborales y calidad de vida integral” sostiene.
El presidente de la organización gremial defiende un rol activo del sindicato más allá de BHP. “Somos actores legítimos en la discusión de las cuestiones que interesan o afectan a los trabajadores”, enfatiza. “ Por el hecho de haber diferencias en algunas materias no somos el enemigo”, aclara.
-¿El alza del precio del cobre puede aumentar la presión sindical en las negociaciones colectivas?
- En minería hay ganancias enormes, pero también hay un desgaste humano enorme. Si la respuesta empresarial es sólo eficiencia y control, el sistema se tensiona. Me parece incorrecto hablar solo de huelgas, es necesario mirar los procesos de negociación de manera amplia. Las condiciones del mercado del cobre y otros minerales siempre van a contextualizar las negociaciones colectivas. Al final del día, las negociaciones no son otra cosa que la discusión legítima entre el capital y el trabajo sobre cómo se distribuye la riqueza generada en conjunto. Las expectativas sindicales no son capricho, son proporcionalidad y justicia frente al valor que se crea.
-El Sindicato N.º 1 ha tenido un rol activo en conflictos recientes del sector, como las huelgas de Finning y Mantoverde. ¿Cómo asumen ese rol de apoyo sindical?
-Siempre nuestro sindicato está atento a los conflictos sindicales, ya que la solidaridad entre los trabajadores es fundamental. Lo mismo hacen otras organizaciones y en el caso de Finning estuvimos apoyando y monitoreando de cerca la situación. Lo mismo con los compañeros de Mantoverde, de hecho parte de nuestra directiva viajó hasta el campamento de huelga para llevar un mensaje de solidaridad y apoyo, creemos en el apoyo solidario siempre y en la defensa de principios comunes… no reemplazo ilegal, respeto a la huelga, condiciones de seguridad, no discriminación y mantener siempre el foco en lo principal que son las personas. Nosotros nos hemos fortalecido a través de la Federación de Trabajadores de BHP Chile (que se constituyó en septiembre de 2025), donde estamos abordando conjuntamente y con unidad los desafíos que son comunes.
-¿Cómo están abordando la preparación para la próxima negociación colectiva?
-Deberemos iniciar una nueva negociación en poco más de un año y ello siempre exige la mayor preparación, pero queremos llegar a esa negociación no con una suma de temas que no hemos sido capaces de resolver. No puede ser que acumulemos temas tres años y tengamos que tratar de resolver todo en la negociación. Eso siempre complejiza las negociaciones. Hay varios desafíos que yo creo que, si la empresa modifica su lógica, podemos en conjunto enfrentarlos exitosamente sin esperar la negociación, no puede ser que todo termine concentrándose en ese proceso, porque ahí es donde las negociaciones se hacen cuesta arriba y se complejizan completamente.
-En el debate público suele hablarse de los llamados ‘grandes bonos’ ¿Cómo mira ese enfoque?
-En negociación colectiva no existe ‘bono grande’ en abstracto… existe comparabilidad, condiciones permanentes, proporcionalidad y respeto. Un bono puede ser maquillaje si empeora lo estructural. Lo serio es mirar el paquete completo, por eso la preparación para una negociación es permanente.
-Mirando hacia adelante ¿qué escenario anticipa para 2026 en el mundo sindical minero?
-El año 2026 tiene una agenda cargada de negociaciones colectivas en el sector. Sin duda que hay expectativas desde el mundo sindical que ellas sean positivas. Los próximos años hay varios otros desafíos, ya que debemos ser capaces de coordinar desde el mundo sindical la respuesta a cambios que se anuncian y que no son positivos para los trabajadores, como es el reemplazo del sistema de indemnizaciones por años de servicios, la disminución de las facultades y rol de la Dirección del Trabajo, la revisión de la reducción de jornada a 40 horas, entre otros temas.
-¿Cómo esperan incidir en esa discusión?
-Nuestra recién constituida Federación de Sindicatos de BHP avanzará en la articulación y coordinación con otros actores sindicales de la minería para incidir en la discusión de estos temas a todo nivel, velando por los legítimos intereses de los trabajadores.