Con el objetivo de fortalecer la cadena logística energética y optimizar sus operaciones portuarias, la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) concretó la instalación de dos nuevos brazos de carga en su Terminal Marítimo de San Vicente, que permitirán conectar los buques con las instalaciones en tierra para la transferencia eficiente de combustibles de alta demanda, como gasolina y diésel.
La actualización de los equipos es clave para el abastecimiento, pues el terminal de San Vicente opera ininterrumpidamente las 24 horas del día para cubrir las necesidades energéticas de la zona centro-sur de Chile, un mercado que concentra cerca de un tercio de la demanda nacional de combustibles.
Al respecto, el director del Terminal Marítimo San Vicente, Jorge Farías, señaló que esta inversión permite a la empresa mantener la integridad operativa con mayor eficiencia, subrayando además que el proyecto habla del compromiso de ENAP con la seguridad, el medioambiente y la modernización permanente de sus instalaciones.
Plan de modernización
El nuevo equipamiento forma parte de un plan de recambio de activos que la estatal ha estructurado en tres grandes fases. La primera que comenzó en 2024 con el envío de un brazo de carga a los Países Bajos para un reacondicionamiento total en fábrica. La etapa actual, que acaba de concluir, significó una modernización de la infraestructura para productos limpios. En tanto, el ciclo de inversiones está proyectado para finalizar durante el primer trimestre de 2027, cuando se ejecute la sustitución de los brazos destinados a la transferencia de productos negros.
Los nuevos equipos fueron provistos por la neerlandesa Kanon, un proveedor con más de 40 años de trayectoria y líder global en sistemas de transferencia de líquidos marítimos.
La envergadura de esta nueva infraestructura refleja la escala de las operaciones del terminal, ya que cada brazo mide aproximadamente 20 metros de longitud y alcanza un peso cercano a las 23 toneladas.
Para sostener este volumen de transferencias, la instalación cuenta con un muelle que se interna casi un kilómetro en la bahía y posee la capacidad logística para atracar simultáneamente dos buques de hasta 280 metros de eslora. Con la inyección de esta nueva tecnología europea, ENAP no sólo blinda la seguridad del suministro interno frente a la demanda futura, sino que consolida a su terminal como una infraestructura portuaria de referencia en América Latina, alineada con los más altos estándares de la industria petrolera mundial.