A dos semanas de la activación del centro de acopio en la planta Rocuant de Talcahuano, pesquera Camanchaca entregó un balance de las operaciones logísticas desplegadas para enfrentar la emergencia de los incendios forestales en el Biobío. En una alianza estratégica entre la compañía, el Gobierno Regional y Fosis, el depósito ha recepcionado y gestionado el despacho de entre 250 y 300 toneladas de suministros críticos para las zonas de catástrofe.
Las instalaciones de 2.700 metros cuadrados, que operan de manera exclusiva para este objetivo social, han recibido poco más de 50 camiones con alimentos y agua hasta materiales de construcción, cumpliendo así con el objetivo de almacenar la ayuda fuera de las localidades siniestradas por el fuego, que durante la primera semana tras los incendios, enfrentaron el colapso vial y evitar una crisis sanitaria.
Mario Aguilera, gerente corporativo de Logística y Operaciones Comerciales de Camanchaca, explicó que el rol de la empresa trascendió la mera disposición del espacio físico. "Es difícil hablar sólo de tonelaje por la diversidad de la carga, pero el impacto logístico es lo central. Si no teníamos una red humana y técnica funcionando, descargar un camión con insumos a granel podría tomar un día entero (…) Con nuestra capacidad instalada y grúas horquilla, logramos reducir esos tiempos a 10 minutos, asegurando que la ayuda llegue rápido" detalló.
El aporte de la compañía en la habilitación y operación del centro de acopio puede estimarse en unos $ 40 millones, considerando que el valor promedio de arriendo por un galpón de las características del utilizado bordea los $ 10 millones mensuales, además de otros $ 30 millones en maquinaria, personal y tecnología al servicio de la emergencia.
Tecnología aplicada
Para resolver las necesidades de trazabilidad en la recepción y despacho de donaciones, fue necesario implementar recursos tecnológicos que facilitaran la gestión. El área de TI de la pesquera implementó en tiempo récord una solución digital basada en AppSheet y habilitó conectividad satelital vía Starlink en el recinto.
Esto permitió a Fosis y a los voluntarios llevar un control de inventario en tiempo real, pasando del lápiz y papel a una gestión de datos digitalizada, de manera que los despachos son más eficientes.
El ejecutivo de la pesquera destacó que la motivación de la compañía responde a un sentido de pertenencia territorial histórico de esta empresa que nació en Tomé hace poco más de 50 años. "Sabemos que nos debemos a la comunidad que nos acoge. Es un círculo virtuoso de contribución y retribución. Sentimos que no tan sólo nuestro presente y el pasado, sino que nuestro futuro está en esta región", afirmó Aguilera, recordando que la empresa también ha desplegado maquinaria para remoción de escombros y entrega de alimentación proteica en zonas damnificadas.
Colaboración público - privada
La distribución final de los insumos es gestionada por la dirección regional del FOSIS Biobío. Su director, Richard Carrillo, valoró la eficiencia del recinto, calificándolo como un "centro de gestión activa" que ha permitido despachar kits de ayuda específicos según los requerimientos levantados en terreno.
"La colaboración público-privada debe ser un mecanismo de trabajo permanente para poder asumir los desafíos que tiene la región, no tan sólo en el contexto de tragedias", señaló Carrillo.
El centro, que ha contado con el apoyo de hasta 80 voluntarios diarios provenientes de Carabineros, PDI y universidades, continuará operativo mientras la emergencia lo requiera, proyectando su funcionamiento al menos durante todo el mes de febrero.