El 16 de febrero comenzará una nueva vendimia de uva pisquera en la Región de Coquimbo, proceso que este año adquiere una relevancia económica mayor para el mundo agrícola y para la actividad regional. La Cooperativa Agrícola Control Pisquero, la más antigua en su tipo constituida en Chile, proyecta una temporada 2026 marcada por una recuperación productiva que permitiría cumplir íntegramente su meta de abastecimiento con uva proveniente de sus socios y de su predio propio, sin recurrir a productores externos, como en años anteriores.
Hecho que marca un cambio relevante para la cooperativa, integrada por más de 400 productores distribuidos en los valles de Huasco, Elqui, Limarí y Choapa, con una superficie superior a las 1.000 hectáreas plantadas. En años anteriores, la menor disponibilidad de uva, debido a la sequía obligó a complementar el suministro con compras externas, escenario que este año no sería necesario repetir si se mantienen las actuales condiciones productivas.
Los socios de la cooperativa formaron en 2005 una alianza con CCU, dando origen a la Compañía Pisquera de Chile. A partir de este acuerdo, se estableció un modelo productivo en el que los agricultores se concentran exclusivamente en la producción de uva, mientras que la elaboración del destilado queda a cargo de la compañía industrial, responsable de marcas como Pisco Mistral, Control, Tres Erres, Espíritu de los Andes, Horcón Quemado y Campanario.
En ese esquema, cumplir la meta de millones de kilos comprometidos es clave tanto para la cooperativa como para la cadena productiva del pisco. La mejora en la producción de los socios y el buen rendimiento del campo propio de la cooperativa, ubicado en Campo Lindo, comuna de Ovalle, sustentan las proyecciones para esta vendimia. Las plantaciones incluyen cepas tradicionales del sector pisquero, como Pedro Jiménez, Moscatel de Alejandría, Moscatel Rosada y Moscatel de Austria, distribuidas a lo largo de los distintos valles de la región.

Impacto económico
Más allá del volumen productivo, la vendimia de Control Pisquero también tiene un efecto directo sobre el empleo en las zonas rurales. Se estima que por cada hectárea en producción se requiere el trabajo de cerca de 10 personas para labores de corte y recolección, lo que se traduce en aproximadamente 13 mil empleos temporales durante la temporada. El empleo temporal permite que más recursos lleguen a las familias de los valles y activa el comercio local.
El volumen de fruta movilizado obliga a desplegar una compleja operación logística. La cooperativa estima que solo en fletes se moverán alrededor de $500 millones, asociados al traslado de millones de kilos de uva desde predios ubicados en zonas altas y bajas de los valles hacia las plantas de procesamiento. Los destinos de la producción incluyen las plantas de Pisco Elqui, en el Valle de Elqui; Sotaquí y Monte Patria, en la provincia de Limarí y Salamanca en la provincia del Choapa. Este circuito productivo articula a buena parte del territorio regional y genera actividad permanente en rutas, servicios de transporte y apoyo operativo durante toda la vendimia.
Hito agrícola
Desde la dirigencia, el foco está puesto en el carácter estructural de esta temporada. Mauricio Stay Urqueta, presidente de la Cooperativa Control Pisquero, señaló que “este 2026 marca un antes y un después para nosotros. Ver que la meta se debería cumplir exclusivamente con la uva de nuestros 400 cooperados y de nuestro campo propio, es el premio más grande a la lealtad”. En la misma línea, el gerente de producción, Pedro Contreras, indicó que el inicio de la vendimia para los socios está programado para mediados de febrero, con expectativas positivas en términos de volumen. “Hemos realizado un seguimiento técnico exhaustivo. La producción de nuestros socios es mejor y el rendimiento de Campo Lindo es óptimo. En el caso que tengamos que salir a comprar serán volúmenes muy pequeños, en comparación a otros años. Nuestros agricultores han cuidado cada detalle de su siembra para cumplir con los estándares que la industria lo solicita”
Con estos antecedentes, la vendimia 2026 de Control Pisquero se perfila no sólo como un hito agrícola, sino como uno de los principales motores de actividad económica estacional en la Región de Coquimbo, con efectos directos en empleo y transporte.
