El presidente de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), Rodrigo O'Ryan compareció este miércoles ante el Comité de la Sección 301 en Washington, D.C., para presentar la defensa del sector forestal chileno frente a la amenaza de un arancel de 12,5% a sus exportaciones. La presentación del gremio es parte de la comitiva chilena que junto a otros sectores productivos como SalmonChile, ChileCarne y Frutas de Chile hicieron ante la United State Trade Representative (USTR).
La medida comercial, que busca aplicar el gravamen a las importaciones que no garanticen la erradicación del trabajo forzoso, pondría impactar negativamente el intercambio comercial chileno, equivalente a más de US$ 1.000 millones anuales.
Tras su intervención, O'Ryan conversó con DF Regiones, oportunidad en la que detalló los argumentos presentados por Corma para probar que la industria local no está vinculada a los aspectos considerados por la Sección 301 en su cadena productiva y para explicitar la interdependencia de ambas naciones respecto a la producción forestal.
“Estamos aquí porque el arancel propuesto de 12,5% recae sobre los productos forestales chilenos sin ningún hallazgo, sin ninguna evidencia, de que alguno de ellos haya sido producido con trabajo forzoso”, sostuvo O’Ryan. El ejecutivo enfatizó que la industria chilena opera bajo estándares de clase mundial, respaldados por certificaciones internacionales (como FSC y PEFC) que auditan de forma independiente el cumplimiento de los convenios de la OIT.
Comercio bilateral
El flujo comercial de la industria forestal entre Chile y EEUU asciende a unos US$ 1.100 millones anuales, de los cuales 90% está concentrado en cuatro empresas. Dos de ellas son las chilenas: Arauco y CMPC, que operan 12 plantas industriales en territorio norteamericano, facturan US$ 2 mil millones al año en ese mercado y sostienen más de 2 mil empleos directos y alrededor de 4 mil indirectos en Norteamérica. Las otras dos firmas exportadoras son Promasa y Foraction Chile, de capitales estadounidenses que operan en Chile.
El cruce de intereses financieros va más allá de las plantas procesadoras. O’Ryan reveló que cerca de 10% de la superficie de las plantaciones forestales en Chile, valoradas en US$ 1.700 millones, está en manos de fondos institucionales privados estadounidenses, incluyendo fondos de pensiones y de dotación universitaria de ese país. “Una tarifa que se aplica a Chile va a debilitar el sector forestal chileno y erosionar los activos y los fondos de pensión que tienen los propios norteamericanos”.
La industria de la construcción en Estados Unidos también se sustenta en los envíos nacionales que surgieron en 1994. Desde entonces la madera chilena se convirtió en el sustituto insustituible por precio, volumen y calidad. “Nuestra exportación partió cuando Estados Unidos tomó la decisión de que el Pacific Northwest lo iba a proteger, lo iba a hacer una reserva. Necesitaban productos para suplir lo que sacaban de ahí, y ahí Chile fue el que ofertó y empezó a producir materiales en cuanto a precios, sostenibilidad y calidad”, explicó O'Ryan.
De hecho, los propios gremios de constructores estadounidenses (Home Builders Association) enviaron cartas a las autoridades advirtiendo que el mercado norteamericano sufre un déficit estructural de materias primas para construir y que necesitan el acceso a la madera chilena.
Ley de Fomento Forestal
El sector forestal representa 1,3% del PIB nacional, pero en las economías regionales donde se desarrolla la industria (Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía y Los Ríos) puede alcanzar el 15% del PIB regional, por eso el impacto de un arancel sería lapidario.
En un escenario actual donde los márgenes de la industria están “en cero o negativos”, O’Ryan explicó que el arancel traba la operación de las PYME madereras, lo que afecta a toda la cadena productiva. “Cuando quiebra un aserradero, no es que sólo quiebra el aserradero; quiebra el almacén de la esquina que provee los sándwiches para los trabajadores, la empresa de camiones que transporta la carga, la contratista que está en el bosque y quiebra el mueblista que no tiene la madera", detalló.
Por eso reiteró la necesidad de acelerar un “proyecto de ley de Fomento Forestal para darle soluciones de mayor valor a lo que tenemos y aumentar la demanda. No podemos depender tanto de la demanda externa, sobre todo con estos escenarios geopolíticos tan complicados (…) es bien importante que el Gobierno diga vamos a establecer esta hoja de ruta, aquí vamos a ganar todos, vamos a cuidar este recurso que está tan encadenado".
Instó además al Ejecutivo a establecer con urgencia una agenda prosector que se viene conversando con los ministerios de Vivienda, Economía y Agricultura. "Diseñar en forma rápida proyectos que apunten al fomento de la construcción en madera para poder reducir el déficit habitacional, recuperar a las PYME madereras, dar trabajo a las regiones".
En paralelo, el líder de Corma reconoció la necesidad de diversificar los mercados de destino, como el bloque del Sudeste Asiático (Malasia, Indonesia, Vietnam) e India como las próximas fronteras comerciales estratégicas para los bioproductos, papeles, cartones y biomateriales chilenos.
Frente al hermetismo técnico de los comisionados en Washington, quienes elaborarán un informe para la posterior resolución política, el gremio planteó formalmente la disposición de abrir una mesa bilateral para estandarizar sistemas tecnológicos de trazabilidad adicionales que den plenas garantías regulatorias al gobierno estadounidense.