La batalla legal entre Lisa Cook y la Casa Blanca ha comenzado. La gobernadora de la Fed presentó una demanda para frenar el intento de Donald Trump de sacarla de su cargo. Lo que está en juego no es el destino profesional de Cook, sino la independencia del mayor banco central del mundo y con éste de la economía global.
Cook rechaza las acusaciones de haber cometido “fraude hipotecario”, al registrar dos viviendas como residencias principales para obtener beneficios tributarios. La acusación lanzada por un funcionario leal a Trump no ha derivado en una investigación formal, pero sí a una campaña de presión desprestigio contra Cook.
La economista de 61 años ha desafiado a Trump asegurando que no “hay causa suficiente” para su despido. La sección 10 del Acta de la Reserva Federal no especifica qué se entiende por “causa suficiente”, la única figura por la cual se puede remover a un gobernador de la Fed. Pero la jurisprudencia la interpreta como faltas por ineficiencia, negligencia o prevaricación en el ejercicio del cargo.
Sin un proceso legal y menos un fallo sobre sus acusaciones, Cook puede argumentar que la acusación carece de mérito para ser calificada como “causa suficiente”. También puede argumentar que la falta que se le acusa, fuera de proceso, habría ocurrido un año antes de asumir como gobernadora de la Fed.
La Casa Blanca se muestra confiada. Independiente del fallo judicial, que podría demorar meses, las declaraciones recientes de Trump y otros funcionarios apuntan a una estrategia para deteriorar la confianza pública en Cook y obligar a su renuncia.
“Pronto tendremos mayoría. Será genial”, declaró Trump el pasado 26 de agosto, y añadió que lo primero será acelerar la baja de tasas. Según el mandatario la tasa de interés debería ser de 1%.
El mercado hasta ahora no ha reaccionado. Las tasas de los bonos a 10 y 30 años tuvieron pequeños saltos temporales, para luego estabilizarse en niveles previos a la declaración de Trump. El dólar se depreció para luego tener dos jornadas de repunte. Traders y analistas parecen convencidos de que las instituciones, la justicia, frenarán los intentos de Trump de armar una Fed alineada a sus intereses.
Parte de esa confianza radica en que no es la Junta de Gobernadores sino el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) el que define la política monetaria. El FOMC está integrado por los siete gobernadores federales, el presidente de la Fed de Nueva York y otros cuatro presidentes de Fed regionales.
Pero quien controla la Junta de Gobernadores controla también el destino de las Fed regionales.
El Acta de la Reserva Federal en su sección 4 da poder a la Junta de Gobernadores para aprobar o vetar los presidentes nominados por los directorios de las respectivas Fed regionales. También especifica que sus cargos son por cinco años y pueden ser renovados cada año que termina en uno y en seis. La tradición es que los banqueros sean renovados casi automáticamente hasta su retiro, ya sea por renuncia o por cumplir la edad máxima para ejercer el cargo (65 o 75 años, según la edad al ser elegidos).
Los actuales períodos de los presidentes de Fed regionales comenzaron en marzo de 2021. Es decir, que sus cargos están sujetos a voto el próximo año. Una Junta de Gobernadores dominada por economistas alineados con los intereses de la Casa Blanca podría optar por reemplazar a quienes considere necesario. Específicamente, aquellos que en 2026 integrarán el FOMC: Beth Hammack, de Cleveland; Anna Paulson, de Philadelphia; Neel Kashkari, de Minneapolis; Lorie Logan, de Dallas, y John Williams de Nueva York.
Mayoría en construcción
La salida anticipada de Adriana Kugler en julio pasado, cinco meses antes del fin de su período, alertó a la Casa Blanca de la posibilidad de obtener una mayoría en la Junta de Gobernadores sin necesidad de presionar por una salida de Powell. La campaña lanzada contra el presidente de la Fed provocó un alza temporal de las tasas de los bonos, contrario a la baja que busca el Tesoro.
La Fed está dirigida por siete gobernadores nominados por la Casa Blanca para un período de 14 años. La Junta actual está integrada por banqueros centrales nominados en su mayoría durante el gobierno de Joe Biden. Solo Michelle Bowman (2018) y Christopher Waller (2020) fueron nombrados durante la primera administración de Trump.
Es de esperar que los banqueros centrales voten independientemente de los intereses del gobierno que los nominó al cargo. De ahí que llama la atención que Bowman y Waller hayan sido precisamente los votos disidentes en la última reunión de política monetaria que mantuvo nuevamente la tasa en el rango 4,25%-4,50%. Fue la primera vez desde 1993 que dos gobernadores votaron contra la dirección señalada por el presidente de la Fed y la mayoría.
La Casa Blanca ha designado a Stephen Miran, presidente del Consejo de Asesores Económicos para reemplazar a Kugler al menos hasta fines de enero 2026, cuando vence el período original. Miran podría ser reelecto o reemplazado por otro economista que -al igual que él- considere necesarios recortes agresivos de tasas de interés.
Si Cook pierde la batalla contra Trump, a Miran se sumaría un cuarto gobernador a favor de esta postura más expansiva.
Además, el período de Powell como presidente vence en mayo 2026. Waller se perfila por ahora como el principal candidato. No sólo se alinea con la postura de la Casa Blanca, además puede ser reelecto.
La pregunta es qué hará Powell. La tradición es que una vez terminado su período los presidentes de la Fed renuncien a su cargo como gobernadores. Esto abriría un quinto cupo para un economista alineado con la Casa Blanca, en un directorio de siete.
Powell podría optar seguir los pasos de Cook, desafiar a Trump y permanecer hasta el fin de su período en 2028. Pero sería inevitable para el mercado leer sus votos empañados por la rivalidad política.
“Si Cook pierde, no habrá retorno al statu quo… Será el fin de la independencia de la Fed tal como se ha construido y reconstruido en 112 años”, advierte Peter Conti-Brown, profesor de regulación financiera en Wharton de la U. de Pennsylvania y experto en la historia de bancos centrales.
La historia ha enseñado una y otra vez cómo la intervención política de los bancos centrales lleva a períodos de inflación y crisis. Trump amenaza algo más que el futuro laboral de una economista, está poniendo en riesgo la credibilidad de la Fed, nada menos que uno de los ejes sobre el que funciona el mercado global.

Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC)

