Mientras en un juzgado de Washington se juega el futuro de la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, y del banco central en sí mismo (como lo analizamos en esta edición), el FOMC a cargo de la política monetaria recibirá un insumo clave.
El reporte del mercado laboral de agosto se publicará el viernes 5 de septiembre. Previamente, traders y analistas recibirán otros indicadores de actividad económica (índices PMI, el Libro Beige de la Fed) y también de empleo (las encuestas ADP y JOLTS), pero nada promete mover tanto a los mercados como el informe hacia el final de la semana.
Fue su versión de julio lo que disparó las expectativas de un recorte de tasas de parte de la Fed en su reunión del 16-17 de septiembre. Aparentemente, o así lo señaló Jerome Powell en Jackson Hole, fue ese informe el que hizo pensar a los banqueros centrales que “podría ser apropiado un ajuste” en su política monetaria.

En julio el reporte de empleo no agrícola (NFP, en inglés) arrojó una drástica baja en las contrataciones no solo del mes pasado, sino de los dos anteriores. En julio, se registraron 73.000 contrataciones, muy por debajo de las 104.000 que esperaba el mercado. Sin embargo, el golpe mayor fue la revisión de los meses anteriores. Las contrataciones de mayo pasaron de 144.000 a 19.000; y las de junio de 147.000 a apenas 14.000. El ajuste supone que la economía estadounidense generó un promedio mensual de apenas 35.300 puestos de trabajo no agrícola entre mayo y junio.
La Casa Blanca acusó una motivación política detrás de la revisión de cifras y despidió al jefe de la Oficina de Estadísticas Laborales. Según Trump, las cifras de empleo son en realidad mayores.
Pero hay dudas respecto a esa observación. En su discurso ante Jackson Hole, Powell hizo énfasis en que se está registrando un cambio estructural en el mercado laboral estadounidense. Tras años de beneficiarse de un acelerado influjo de inmigrantes, hoy se identifica un shock tanto en la parte de la oferta como de la demanda de empleo, a consecuencia de la política migratoria de la Casa Blanca.
La tasa de desempleo se mantiene en 4,2%, y se espera que haya continuado en ese nivel en agosto, solo porque la menor oferta laboral coincide con menos trabajadores disponibles a consecuencia de las redadas y deportaciones.
Una de las razones para justificar la posibilidad de un recorte de tasas de la Fed en septiembre es la advertencia de Powell de que dicho balance podría deteriorarse rápidamente. Una cifra de creación de empleo menor a la prevista o una variación al alza en la tasa de desempleo será suficiente para justificar el recorte de 25 puntos base. Es más, en una conferencia en Miami, el gobernador de la Fed Christopher Waller dijo que apoyaría un recorte de 50 puntos, si el reporte del viernes muestra un deterioro mayor del mercado laboral.
Considerando la presión de la Casa Blanca sobre la Fed para apurar un recorte de tasas, el escenario de mayor riesgo sería un mercado laboral que muestre un repunte. Más aún después de que el índice PCE de julio mostrara ya una inflación subyacente cercana al 3%, muy por encima del rango meta de 2%.
Tras la revisión del marco para la definición de política monetaria, el Comité de Mercado Abierto (FOMC) eliminó la flexibilidad de aceptar períodos de inflación más alta que adoptó después de la pandemia de Covid-19. Este nuevo marco incluso condiciona la meta del “máximo empleo” a que esta se dé en un escenario de “estabilidad de precios”.
Waller y otros argumentan que la inflación que genere el alza de aranceles será temporal, y por eso se debe atender a las señales de deterioro laboral. ¿Pero si no hay tal desaceleración? El mercado esperará atento.
Elección clave
En la región dominan las campañas electorales. No sólo en Chile. En Argentina, el gobierno de Javier Milei enfrenta una prueba política clave. En medio de un escándalo de corrupción que amenaza con involucrar a la hermana del Presidente, Karina Milei, se realizan las elecciones legislativas de la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires (domingo 7). Es la primera prueba antes de la elección legislativa nacional de octubre.
El propio Milei dio a los comicios en Buenos Aires una condición de casi referéndum. “El 7 de septiembre vamos a poner fin al kirchnerismo”, declaró en un foro de empresarios la semana pasada, y agregó que la tarea se concluirá en octubre.
Las encuestas le dan una ligera ventaja al oficialismo, pero el escándalo de corrupción, denominado “Audiogate”, amenaza con aumentar el abstencionismo electoral entre los electores menos activistas de la Libertad Avanza.
Arriesgada apuesta la de Milei. Una derrota por amplio margen el próximo 7 de septiembre dejaría a su gobierno en una posición delicada en un momento de caída en las encuestas, y en el que el mercado comienza a perder la confianza en su capacidad de sacar delante sus reformas para repuntar la economía tras el período de estabilización. 