Las acciones estadounidenses siguen rompiendo récords históricos y el entusiasmo por la inteligencia artificial (IA) continúa impulsando a Wall Street. En ese contexto, Bank of America (BofA) publicó un informe que encendió nuevamente el debate sobre una eventual burbuja tecnológica, al comparar el actual rally bursátil con dos de los períodos más eufóricos de la historia financiera: los locos años '20 y la burbuja puntocom de los años '90.
El reporte, titulado “Roaring 20s/dotcom 90s says NDX>SPX”, sostiene que la fuerza de la subida de las acciones estadounidenses “ha sido similar a la de los años 20 y solo ligeramente superada por la de los años '90 durante la burbuja de las puntocom”.
Según BofA, el rally actual muestra crecientes señales de una posible “burbuja de IA”, en medio del fuerte desempeño de acciones tecnológicas particularmente en sectores ligados a semiconductores, hardware e infraestructura digital.
Pese a que el mercado enfrenta riesgos, las bolsas estadounidenses continúan avanzando. Las acciones han seguido alcanzando máximos históricos, incluso con el barril de Brent sobre los US$ 100 y tasas largas cercanas al 5%, algo que normalmente habría generado más precaución entre los inversionistas.
Señalan que el estrés en los mercados accionarios ha seguido disminuyendo a medida que Wall Street continúa marcando máximos históricos. El banco explicó que el S&P 500 acumula cinco semanas consecutivas de ganancias, impulsando una fuerte caída en los niveles de nerviosismo bursátil.
Para BofA, el comportamiento actual refleja una “asimetría al alza extrema”, con ganancias superiores al 10% sin registrar caídas relevantes en el camino. Sostienen que el mercado seguirá subestimando posibles nuevas alzas del S&P 500, pese al fuerte rally registrado desde 2023.
En ese escenario, el banco mantiene su preferencia por el Nasdaq 100 por sobre el S&P 500 en el largo plazo.

Señales de comportamientos “burbujeantes”
Uno de los elementos más llamativos del informe es el uso del denominado “Bubble Risk Indicator” (BRI), un indicador desarrollado por BofA para detectar dinámicas similares a una burbuja financiera. El índice mide factores como retornos, volatilidad, momentum y fragilidad de los activos para determinar si sus movimientos comienzan a parecer exagerados.
Según el banco, varios segmentos del mercado tecnológico muestran señales de comportamientos similares a una burbuja. Entre ellos aparecen acciones de hardware tecnológico, semiconductores, robótica e infraestructura ligada a IA.
Dentro de las compañías del S&P 500 con mayores señales de sobrecalentamiento aparecen Intel, NXP Semiconductors y Texas Instruments, además de otras firmas vinculadas a la industria de chips.
Sin embargo, BofA también hace una diferencia importante respecto a la burbuja puntocom. El banco sostiene que, aunque existen señales de euforia, el fenómeno todavía no es tan masivo como el de fines de los '90.
En los momentos más extremos de la burbuja puntocom, entre 50 y 100 acciones del S&P 500 registraban niveles elevados en el indicador de riesgo. Hoy, en cambio, esa cifra alcanza a 19 compañías.
Además, durante la burbuja de fines de los años '90, entre 20% y 40% del valor total del S&P 500 estaba concentrado en acciones con niveles extremos en su indicador de riesgo de burbuja.
Actualmente, esa proporción alcanza solo 4,2%, lo que reflejaría que las señales de euforia siguen más concentradas en determinados segmentos tecnológicos.
Europa cae y China no despega
El informe también aborda otros mercados internacionales. En Europa, las fuertes caídas bursátiles registradas este año han dejado varias acciones en niveles que podrían resultar atractivos para algunos inversionistas.
En contraste, el panorama en China luce bastante menos dinámico. El índice HSCEI (que agrupa compañías chinas listadas en Hong Kong) acumula una caída de 2% en 2026 y un alza de apenas 6% en el último año.
El informe señala que muchos inversionistas parecen carecer de convicción direccional y que al índice le falta una acción tecnológica capaz de superar al mercado, como SK Hynix o Samsung Electronics.
Por ello, BofA sostiene que el HSCEI se ha convertido en uno de los mercados con menor rango de fluctuación a nivel global, con movimientos que tienden a volver a sus promedios históricos.
Frente a este escenario, el banco sostuvo que algunos inversionistas podrían aprovechar la estabilidad del índice HSCEI mediante estrategias de opciones conocidas como “Iron Condors”, orientadas a capturar retornos en mercados laterales. El banco estimó que estas operaciones podrían generar retornos cercanos al 14% anualizado.
Pese a las señales de sobrecalentamiento detectadas en algunos segmentos tecnológicos, BofA mantiene su preferencia de largo plazo por el Nasdaq 100 sobre el S&P 500, en un contexto donde el banco advierte crecientes señales de una posible “burbuja de IA”.