El dólar intentó caer inicialmente este viernes de regreso del feriado nacional, pero giró al alza tras una encuesta de confianza al consumidor que agravó las preocupaciones inflacionarias en Estados Unidos. Los inversionistas siguen esperanzados de ver un acuerdo de paz con Irán que disipe la mayor parte de estos temores.
El dólar-peso subió $ 1,7 hasta los $ 901 al cierre de la sesión, tras haber caído a $ 895 en los primeros negocios. A nivel semanal, la paridad disminuyó $ 8,4 en los registros de Bloomberg.
La reversión del tipo de cambio coincidió con un repunte de las tasas cortas estadounidenses. El rendimiento del Tesoro a dos años subía 3,8 puntos base, y los mercados monetarios pasaron a descontar al 100% un alza de tasas de interés en diciembre por parte de la Reserva Federal (que ya está oficialmente bajo el mando de Kevin Warsh).
Expectativas de inflación
Fueron reacciones a la encuesta de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, cuyo índice principal bajó inesperadamente a 44,8 puntos -su menor nivel de la historia-, mientras que las expectativas de inflación a corto plazo subieron a 4,8%, y a largo plazo hasta 3,9%, ambas mediciones arriba de lo que el mercado tenía previsto.
Las tasas soberanas europeas sí cerraron con fuertes caídas, y un indicador del dólar global no mostraba cambios relevantes. En el mundo de los commodities, el petróleo Brent subía 1,2% a US$ 103,8 por barril, y el cobre Comex subía 1,6% a US$ 6,39 la libra.
El peso chileno ha seguido siendo objeto de un agresivo posicionamiento de los agentes extranjeros que operan en el mercado derivado local. La posición neta de los no residentes superó los US$ 13.600 millones netos contra el peso este martes, con una crecida de los plazos de ocho a 35 días en el curso de mayo, según datos del Banco Central.
"Aunque seguimos manteniendo una perspectiva constructiva a largo plazo sobre los mercados locales de América Latina, preferimos actuar con cautela táctica en el corto plazo. Creemos que el escenario de un posible aumento de tasas de interés en EEUU sigue sin estar suficientemente reflejado en los precios", publicaron los analistas de Bank of America, Carlos Capistran y David Beker.
"En el ámbito de las divisas, nos centramos en oportunidades con un valor muy elevado o con un posible catalizador a corto plazo. Por ello, creemos que el real brasileño debería seguir beneficiándose de las perspectivas de las materias primas y de la política monetaria, aunque el catalizador electoral aún esté a varios meses de distancia", recomendaron.
Fin de semana clave
Pese al feriado nacional por el Día de las Glorias Navales, la paridad local marcó ayer varias cotizaciones, pero sin cambios relevantes al final del día. El dólar-peso venía de cerrar este miércoles con una fuerte caída bajo $ 900, después de que Donald Trump hablara de "etapas finales" en la negociación con Irán, mientras el conflicto se acerca a cumplir tres meses.
El Brent acumuló un descenso de alrededor de 5% en la semana, viendo que este jueves el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, citó "avances significativos" y "buenas señales" en las conversaciones. Mediadores de países como Pakistán y Qatar se encuentran en Teherán, según reportes.
"Es muy probable que los mercados financieros lleguen una vez más al fin de semana (uno largo, debido a los días festivos en el Reino Unido y EEUU) con la esperanza de que pronto se pueda alcanzar un acuerdo", dijo a través de una nota el head del área Research en MUFG, Derek Halpenny.
"Sin embargo, el dólar global se mantiene cerca de sus máximos recientes, lo que subraya la limitada reacción del mercado de divisas ante el creciente optimismo. El interés por comprar monedas distintas al dólar se ha visto algo atenuado por las pruebas más convincentes del impacto económico negativo que ha tenido el aumento de los precios de la energía desde que comenzó el conflicto", planteó.
No ha dejado de haber cierta inquietud en el mercado por la noticia de que, según fuentes anónimas citadas por Reuters, el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, emitió una directiva para que el uranio cercano al grado armamentístico no sea enviado al exterior, lo que complicaría uno de los objetivos principales de Washington.