Uno de los desafíos que hoy enfrentan las empresas en Chile es que no logran escalar sus pilotos e iniciativas en inteligencia artificial (IA) y convertirlas en valor para el negocio. Sin embargo, el principal cuello de botella no radica en la tecnología misma, sino en la falta de gobernanza, de estrategia, de gestión y de datos de calidad y centralizados.
Estas fueron algunas de las conclusiones del Índice de Transformación Digital en Inteligencia Artificial 2026, elaborado por la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), Corfo y la consultora PMG Chile.
Se trata de la primera versión del reporte orientado a evaluar la madurez empresarial en IA, que toma como referente internacional el modelo de medición del Massachusetts Institute of Technology Center for Information Systems Research (MIT CISR, su sigla en inglés).
El análisis consideró 740 empresas de todos los sectores -como servicios, industria y comercio-, tamaños y zonas geográficas del país.
El índice se estructura en cuatro dimensiones: estrategia, tecnología, cultura y gobernanza; y considera una escala de 0 a 100 puntos que mide el nivel de madurez en IA en cuatro etapas (explorar, pilotear, escalar y liderar).
El estudio determinó que el 66% está en fase de pilotaje, 25% en exploración, el 8% en escalamiento y el 1% en liderazgo, es decir, aquellas empresas con IA integrada al modelo de negocio, con gobernanza y mejora continua.

El vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Ignacio Mujica, dijo por escrito que “este diagnóstico nos da, por primera vez, una fotografía objetiva y representativa de cómo las empresas chilenas están adoptando la IA. La brecha con el mundo no está en la tecnología ni en la disposición de las personas, sino en cómo gestionamos y medimos estas iniciativas, y ahí es donde el fomento público puede tener mayor impacto en los próximos meses y años”.
Para la presidenta de la CCS, María Teresa Vial, si bien Chile lleva algunos años de desventaja respecto de los líderes internacionales, “existe la certeza de que podemos acortar brechas nivelando factores clave como la estrategia, la gobernanza y las buenas prácticas en el uso de la IA. Como gremio del sector privado estamos dando el primer paso en esa dirección a través del lanzamiento del modelo de autorregulación sobre el uso responsable de la IA y el diseño de propuestas para acelerar la adopción en las empresas”.
En tanto, el socio director de PMG Chile, Claudio Parraguez, comentó que la baja cantidad de compañías chilenas en fases avanzadas en IA contrasta con el 64% de firmas en etapa de escalamiento o liderazgo que registró el MIT CISR en 2025, “que prácticamente duplicó, desde 2022, el número de aquellas que pasaron a la etapa donde se captura valor”.
Brechas
La gobernanza es la dimensión más rezagada, en la que el 85% de las compañías declaró no tener un comité formal de gobernanza, mientras que el 82% carece de políticas éticas de uso comunicadas. Además, el 69% no tiene un repositorio centralizado de datos y el 64% opera con información fragmentada o parcialmente integrada.
“La mayoría de las empresas no tiene un gobierno que administre la IA; por ende, las compañías no pueden asegurar que lo que la IA produce realmente esté bien (...)”, afirmó Parraguez.
Agregó que aún no tienen una cultura de protección de datos, principalmente “por falta de conocimiento y capacidades en su interior que no permite una toma de conciencia real de los riesgos que corre una empresa sin una gobernanza bien implementada”, dijo.
Otras brechas están en la planificación y la medición. El 67% no tiene un plan de IA alineado con la estrategia corporativa y el 79% no mide el retorno de estas iniciativas; y solo el 9% tiene criterios definidos para decidir cuándo escalar o descartar un piloto.
A nivel cultural, más de la mitad de los equipos en las empresas muestra baja o muy baja resistencia ante la adopción de IA (54%), y el 58% reconoció que estos no han recibido formación básica en esta tecnología.
Sectores
El índice evidenció que solo cuatro sectores están en etapa de liderazgo en IA, con alta madurez y escalamiento de iniciativas: comunicaciones y tecnologías de la información; servicios financieros; servicios empresariales, y minería. Por el contrario, el comercio y los sectores “intensivos en operación” -como transporte, restaurantes y hoteles- son los más rezagados.
Parraguez destacó que, aunque solo un 10% de las pequeñas y medianas empresas (PYME) está en fases de escalamiento o liderazgo -frente al 20% de las grandes compañías-, las PYME de servicios profesionales “están muy avanzadas” y escalan la IA a un ritmo “3,5 veces mayor que el promedio nacional”, porque “son ágiles para promover cambios, son adaptativas, incluso a una velocidad mayor que una empresa grande”.