En los últimos dos años, el uso de la inteligencia artificial (IA) en Chile ha ido en aumento, aunque su adopción no avanza de manera homogénea. Persiste una brecha entre los segmentos de mayores ingresos -quienes más la conocen, usan y confían en ella- versus los grupos de bajos ingresos, que están más rezagados ante una tecnología que está transformando el trabajo, la educación y la vida cotidiana, lo que puede profundizar las desigualdades.
Esas fueron parte de las conclusiones de la segunda versión del estudio Los chilenos y la inteligencia artificial, realizado por la consultora Activa Research. La medición se basó en 1.009 entrevistas online a nivel nacional, considerando variables como sexo, edad, grupo socioeconómico y zona geográfica.
El informe reveló que, en promedio, el 69,3% de los chilenos ha tenido experiencias con aplicaciones de IA, frente al 62,5% registrado en 2024. Sin embargo, existe una brecha de 28,2 puntos entre los segmentos C1, donde el uso alcanza el 90,5%, y los grupos D-E, donde llega al 62,3%. Además, el 43,5% en los grupos ABC1 la utilizan a diario, cifra que cae a 26,4% en los D-E.

El director ejecutivo de Activa Research, Ramón Cavieres, afirmó que la IA se puede amplificar las brechas de acceso a la información, el aprendizaje y la productividad. “Como pasa con la educación, que es la variable que ejerce la discriminación entre los niveles socioeconómicos, por acceso o calidad; con la IA como elemento educativo y tecnológico va a pasar lo mismo”, afirmó.
Conocimiento y confianza
El estudio también indicó que existe mayor familiaridad con estas herramientas, pero que el conocimiento sigue siendo limitado. En el segmento C1, el 37,4% declaró tener mucho conocimiento, cifra que cae al 21,5% en los grupos D-E.
Por otro lado, el 27% tiene alta confianza en la IA, aunque menos que en 2024 (29,2%). La desconfianza se acentúa en los grupos más vulnerables.
Cavieres dijo que, aunque hay más conocimiento e interacción con los grandes modelos de lenguaje, como ChatGPT (OpenAI) o Claude (Anthropic), “esto también genera algún grado de incertidumbre respecto de posibles amenazas para el desarrollo profesional y laboral. Se entiende que la IA es un avance, pero con algunas connotaciones”, dijo.