”Escribo mi última carta como gerente general con el corazón lleno de emociones encontradas”. Con esa frase, Fernando de Peña Iver inició su carta de despedida de Mallplaza, la firma que lideró por más de 35 años y que bajo su mando se convirtió en un gigante regional.
En su misiva dirigida a su equipo, el ejecutivo —que dejó el cargo formalmente a finales de diciembre— destacó que su gestión buscó siempre el “equilibrio entre cabeza e intuición”, transformando lo que era un negocio meramente transaccional en centros urbanos que hoy operan, según sus palabras, como el “antídoto para la soledad social”.
Además, afirmó que está seguro “de que este cambio de ciclo traerá una nueva energía movilizadora, permitiendo que nuevos talentos brillen y sigan impulsando a Mallplaza hacia el futuro, siempre yendo por delante”.
De Peña es hoy uno de los candidatos que suenan con más fuerza para presidir el directorio de Falabella en la junta de accionistas de este abril. Respetado por las ramas históricas del pacto y estrechamente vinculado a nuevos accionistas de peso como las familias Müller y Fürst, el ejecutivo es visto como el “primus inter pares” capaz de pacificar una mesa que busca dejar atrás las fricciones de los últimos años.
En su carta, De Peña cerró con un “gracias totales” e hizo un llamado a su equipo para “ver lo invisible”: “Impónganse metas que generen impacto y piensen siempre en grande para mejorar la calidad de vida de las personas. Ejecuten sus procesos en forma ágil, eficiente y priorizando impacto”.