El viernes de la semana pasada fue el último día del penalista Gabriel Zaliasnik en AZ abogados, el estudio que fundó hace 35 años junto a Rodrigo Albagli. No hubo una despedida formal. Desde marzo -cuando aún no era oficial su nombramiento como embajador chileno en Israel-, el jurista comenzó a cerrar sus compromisos con clientes y a despedirse gradualmente: almuerzos con amigos, clientes, socios, con su familia.
El agreement llegó en mayo. Para el cambio de mando de Costa Rica, el Presidente José Antonio Kast se reunió con su par israelí Isaac Herzog y le comunicó el pronto retorno de un embajador chileno a Tel Aviv tras más de dos años con ese cargo vacío: Gabriel Zaliasnik. De ese viaje Kast regresó con la carta formal firmada. Y el 4 de junio se hizo el anuncio oficial.
Con eso el abogado puso fin a sus columnas en La Tercera; eliminó su foto de la página web del estudio y aceleró el cierre de los últimos contratos con clientes. El 24 de mayo renunció a algunas causas que mantenía pendientes con Jaime Mañalich desde la pandemia; luego a la defensa de Metro; al caso que mantenía el directorio y controladores de Inmobiliaria Simonetti contra minoritarios; y esta semana puso fin a las más importantes: el lunes dejó en manos de Loreto Hoyos, socia de AZ, el patrocinio al Grupo Patio en el caso Factop, y el miércoles renunció a la representación de Joyvio en el caso Australis. En su lugar quedó el abogado Hugo Rivera.
Cuando Cancillería le dio el ok para viajar -que sucede a comienzos y en las quincenas de cada mes-, Zaliasnik ya tenía todo listo. Incluso alcanzó a participar en la graduación de su hijo en EEUU.
El lunes tomó el avión rumbo a Tel Aviv para asumir su nuevo cargo.
Pero la salida no estuvo fácil.
Dos días después de su nombramiento, el 6 de junio, el medio Reportea, fundado por el periodista ex Ciper Nicolás Sepúlveda, publicó un extenso registro de chats entre el penalista y Luis Hermosilla durante el estallido social. En esos extractos Zaliasnik habría propuesto cortar internet a la población e intervenir teléfonos de figuras de izquierda. Además, se lee en los diálogos, habría preguntado por los gastos reservados para financiar la defensa, cuestión que consultado por el mismo medio el abogado, respondió: “En relación a la defensa por la gestión en la pandemia, nunca recibí pagos reservados por ella”. En las conversaciones se sugerían, además, nombres para jueces.
Cuatro días después, el Ministerio Público abrió una investigación al respecto producto de una denuncia presentada por la senadora PS Daniella Cicardini y el diputado PS Daniel Manouchehri por los chat, para que se le investigara por eventuales delitos como tráfico de influencias y uso indebido de recursos públicos.
Reportea otra vez arremetió el 14 de junio. Con más detalle sobre los jueces que Zaliasnik habría ayudado a nombrar y los fallos con que se habría beneficiado, detallando la red de influencias con los exministros Verónica Sabaj y Antonio Ulloa y el abogado Samuel Donoso.
Tras eso, este martes el Colegio de Abogados abrió una investigación ética-disciplinaria en otra del ahora exconsejero del gremio (renunció al ser nombrado embajador) luego de que el abogado Luis Mariano Rendón -querellante en el caso Hermosilla- solicitara el viernes de la semana pasada la expulsión de Zaliasnik de la institución. Cuestión que no fue aceptada.
Zaliasnik no ha querido pronunciarse respecto a las acusaciones. Pero sí lo hizo el gobierno. El domingo pasado, en Mesa Central de Canal 13, el subsecretario de Interior, Máximo Pavez, aseguró: “El proceso penal tiene hitos específicos que van a ir delineando la responsabilidad. Mientras no tengamos en el proceso penal algo distinto al embajador Zaliasnik, él sigue en sus funciones”.
Desde el entorno del abogado dicen que se trata de una operación política a partir de conversaciones privadas -amparadas bajo secreto profesional-, y que han estado en poder de la fiscalía desde hace tres años.
El link con Kast
Pese a que Kast y Zaliasnik tienen casi la misma edad (60 y 59 años), y ambos estudiaron Derecho -uno en la UC y el otro en la Universidad de Chile-, no se conocieron hasta mediados de los ‘90 cuando el entonces UDI era concejal por Buin. Luego, según testigos, se cruzaron varias veces, cuando Kast era diputado, e incluso fueron juntos a Israel en una gira presidencial de Sebastián Piñera.
Zaliasnik no tiene militancia política, pero sí muchos cercanos en la UDI, a quienes ha representado judicialmente en varias ocasiones. Lo hizo en 2003 en el caso Spiniak; luego defendió a Iván Moreira en el caso Penta; post estallido social asumió la defensa del entonces ministro del Interior Víctor Pérez frente a la acusación constitucional en su contra por materia de derechos humanos y defendió al partido por la destrucción del monumento de Jaime Guzmán.
Sin embargo, quienes lo conocen de cerca aseguran que no sólo votó en la pasada presidencial por Kast en segunda vuelta, sino que lo hizo también en primera. Y también en la elección de 2021.
¿Si son amigos? No lo son. Un cercano al Presidente dice que Zaliasnik no ha ido a los matrimonios de los hijos de Kast, ni tampoco es un cercano a la familia. Pero sí han compartido “en varias ocasiones” en almuerzos o comidas privadas.
Así fue como en enero comenzó a sonar el nombre del abogado como posible embajador. Primero, en Buenos Aires, pero ya desde febrero se hizo vox populi que el destino sería Israel, lo que ha sido criticado desde la Comunidad Palestina.
Zaliasnik fue presidente de la Comunidad Judía. Su abuelo, tras sobrevivir al pogrom de Proskurov de 1919, migró a Buenos Aires, Argentina. Allí nació el padre de Zaliasnik, quien se trasladó a Asunción en Paraguay y a los 18 años llegó a Arica. Más tarde se fue a Santiago, donde partió siendo junior en la industria textil y terminó como empresario del rubro, representante de la marca de jeans Lee en Chile.
Cuando le expropiaron la fábrica para la UP, se fue a Estados Unidos. Por eso, un compañero de universidad del abogado relata que en esos tiempos, Gabriel Zaliasnik decía que era “hijo de un exiliado de la UP”. Esa misma persona agrega: “De ahí viene su imaginario del estallido social, que lo hizo sentir que Chile no era un país para sus hijos, como le había pasado con su padre en los ‘70. Es lo que explica cómo ve las cosas, el orden, etc”.
La rama familiar paterna está hoy en Israel. Zaliasnik habla algo de hebreo, y está en tierra conocida: desde que tiene 5 años viaja al menos una vez al año a ese país.
El plan
Llegó solo y se instaló en el mismo departamento que ocupaba su antecesor y que el Estado arrienda, ubicado en Tel Aviv, en una zona bohemia, de arquitectura patrimonial Bauhaus. Quienes han estado en el lugar cuentan que tiene tres piezas y un amplio living y comedor.
Más adelante lo acompañará su mujer. Sus dos hijos, abogados también, trabajan en AZ.
El mandato de Kast fue reestablecer relaciones Chile-Israel -dañadas durante la gestión Boric, quien llamó a consultas a Jorge Carvajal, embajador de Chile en Israel en 2023 y nunca regresó a Tel Aviv, y luego en 2025 retiró a los agregados militares chilenos- y generar negocios. Por lo mismo, comentan personas cercanas al nuevo embajador, deberá prontamente presentarle un plan, que ya está estructurado.
Por lo pronto, estos primeros días como embajador son de “toma de control”, dice alguien que conoce el rol: acceso de claves, crear correo de Minrel, “labores muy administrativas”.
Una persona que habló con él esta semana cuenta que Zaliasnik ya ha tenido los primeros contactos con otros embajadores, y que ha programado reuniones en la cancillería israelí con algunas empresas de IA y de desalinización.