Francisca Díaz del Río, directora de Tottus: “Yo creo que hay muy buen ánimo societatis”
Es la mayor de los primos, hijos de los siete hermanos Del Río Goudie. Tras una vida laboral a tiempo completo en Sodimac, analiza con DF MAS el nuevo rumbo de Falabella. Habla de un “ambiente virtuoso”. Y relata que también parte importante de su vida laboral pasa por el trabajo social que desarrolla a través de la Fundación Candelaria Apoya, que acompaña a niños vulnerados que están en los sistemas de residencia. Desde esta vereda, está empujando que el Congreso acoja un cambio legal que les permita extender su estadía hasta los 24 años aunque no estén estudiando. “Porque si no, estamos como país entregando en bandeja a nuestros jóvenes al narco y a la calle”, advierte.
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Publicado: Sábado 20 de junio de 2026 a las 21:00 hrs.
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Francisca Díaz del Río, 56 años, es la mayor de 35 primos, los hijos de los siete hermanos Del Río Goudie. Es hija de Bárbara del Río, la segunda de estos hermanos. Trabajó por más de dos décadas en Sodimac y en la actualidad es directora de Tottus, la unidad supermercadista del grupo Falabella, porque -reconoce- “el retail a mí me apasiona, me encanta”.
Pero, además, está tras una cruzada de tipo social vinculada a los jóvenes vulnerados que están internados en las residencias exSename. O sea, en su vida profesional intercala empresa y filantropía, tal como lo hicieron sus abuelos maternos, José Luis del Río Rondanelli y Carmen Goudie, de quienes fue cercanísima, pues en su juventud, la vida de Francisca transcurrió a tres cuadras de sus abuelos maternos, que vivían en la calle Candelaria, en el sector oriente de la capital.
“Fui muy afortunada. Gran parte de mi formación me la dieron mi mamá Bárbara del Río, mis dos abuelos y mi colegio Las Ursulinas. Mi abuelo tenía el rol de empresario, pero también estaba muy preocupado de lo social. Era el octavo de 18 hermanos. Y con mi abuela caminaba la calle Candelaria buscando ayuda para la Iglesia. Siempre estuve muy pegada a ella porque mi mamá trabajaba en Derco, a cargo de todo el marketing y ventas. De ahí saqué yo también ejemplos de comerciantes. Me crié vendiendo autos en la FISA con toda mi familia, con mis tíos, cuando mis abuelos con mi tío José Luis trajeron la representación de Suzuki a Chile. Esta veta comercial y social era súper fuerte en mi familia”, cuenta Francisca en esta entrevista con DF MAS.
Tras la secundaria, optó por estudiar ingeniería comercial en la UDP, pero no terminó la carrera. “Me fascinó trabajar”, explica. Partió haciendo una práctica en Derco, en el área de desarrollo de proyectos en un negocio de berries que después su tío Ignacio del Río continuaría con la firma San José Farm. Y luego llegó a Sodimac, cuando recién partía la firma en manos de su familia y había sólo dos tiendas Homecenter, en Las Condes y La Serena, más los locales que venían de la cooperativa licitada.
- ¿Cómo recuerda su paso por Sodimac?
- Todos trabajando juntos. No importaba si tú eras gerente o eras el junior, estábamos todos juntos. Mi abuelo en Derco Autos almorzaba todos los días con los mecánicos de la compañía en el taller de Almirante Latorre y yo veía la cercanía que tenía con los colaboradores. Yo era la mayor de los primos, y vivía muy metida entre mis tíos, mis abuelos y mi mamá. En 1991 empecé con una práctica en el área contable en Sodimac, y sentía que faltaban muchos productos para vender y que había oportunidades. En esa época Guillermo Agüero (ex CEO de Sodimac) me dijo “ve qué puedes comprar”. Yo no tenía nada que ver con el área comercial y me puse a comprar unos vasos que llegaban a la tienda y volaban. De ahí pasé a la gerencia de Operaciones y me tocó conocer el manejo operativo de las tiendas.
Y luego Guillermo Agüero me ofreció irme al área comercial, donde hice una carrera desafiante, entretenida. Me tocó crear marcas propias. Hice infinitos viajes a China, unas 20 veces, para comprar productos. Pasaba un mes entero en China en la época en que todavía no hablaban en inglés. Todas las categorías de verano las manejaba yo. La categoría de cortinajes la desarrollé en una época en que no existían las persianas enrollables en Chile, y sólo había marcas muy caras. Estuve 23 años en Sodimac, siempre en el área comercial, desarrollando productos, terrazas, piscinas, jardines y Navidad. Manejaba US$ 30 millones para la temporada, lo que significan 2 800 contenedores. Hice grandes amistades en China. Me tocó durante esos 20 años ver fábricas que eran enanas y que después pasaron a ser grandes compañías que ya le vendían incluso a Ikea. Yo no soy buena para dibujar, pero sí tenía ideas, me hacían productos especiales y después la fábrica me preguntaba si podían ofrecer el producto a otras empresas en Europa. Se generó un win win para la fábrica y para nosotros.
El paso de Francisca Díaz del Río por Sodimac terminó en 2014, cuando decidió volver a los estudios, con un PADE en el ESE Business School. Su conexión con la compañía continúa: ahora su hijo Sebastián Ilabaca, ingeniero comercial, trabaja allí hace 10 años, y es el gerente de Marketplace de Sodimac.
“Estamos como país entregando en bandeja a nuestros jóvenes al narco y a la calle”
Aparte del directorio de Tottus, dos son las actividades a las que en la actualidad Francisca Díaz del Río dedica parte importante de su tiempo laboral. Una son los negocios, en el family office de su familia. De nombre DdRío -por Díaz del Río-, esta sociedad integra a su madre y a sus dos hermanos: Eduardo, abogado y exdiputado, y Pablo, actor, dedicado a la producción audiovisual en el ámbito de las películas, series y teleseries.
En el family office manejan inversiones básicamente financieras y gestionan su participación en Falabella. “Mi mamá sigue súper activa. Yo participo del comité y tenemos asesores externos, trabajamos con Econsult”, cuenta, señalando que, aunque los hermanos Del Río Goudie hayan disuelto la sociedad Dersa, de todas maneras “actuamos bien en conjunto. Para nosotros la familia es súper importante”, dice.
Su otra actividad es la fundación a la que dio vida en 2021 que trabaja en el ámbito de los niños vulnerables. Se llama Candelaria Apoya, siguiendo una veta social que había iniciado como madrina en la fundación María Ayuda, “heredada de mi abuela Carmen Goudie, que era muy amiga del Padre Hernán Alessandri, que es el fundador de María Ayuda. Toda esta historia de las niñas vulneradas me la contaba mi abuela cuando caminábamos por la calle Candelaria”, recuerda para explicar el nombre de la fundación.
Y ocurrió que, especialmente para la pandemia, vio cómo estas niñas ya más grandes y egresadas de las residencias pasaron hambre y luego no tenían dónde estar, lo que fue el impulso de crear esta nueva fundación para acompañar a jóvenes vulnerados internados en residencias de protección, para que puedan enfrentar el egreso del sistema cuando cumplen la mayoría de edad. La fundación la sostiene prioritariamente su familia y desde ese trabajo hoy ve que hay un gigantesco problema social que no está visibilizado y que requiere además cambios legales urgentes.
“A nosotros nos llegan cartas pidiendo ayuda. Cuando los niños cumplen 18 años en el sistema de protección y no están estudiando, los egresan de la residencia a la calle. Y los que están estudiando pueden permanecer hasta los 24 años en el hogar. Esos jóvenes han sido vulnerados por sus familias y, en general, no tienen vínculos sociales. Entonces, si uno no los prepara para ese egreso, el futuro es bien negro. Nosotros tenemos un programa de intervención y acompañamiento. Trabajamos, por ejemplo, en La Pintana, Ñuñoa y en la Región de Valparaíso, en Quilpué. Van nuestras gestoras de caso -trabajadoras sociales, psicopedagogas o terapeutas ocupacionales-, y les ayudan a los jóvenes a armar un plan de vida para que terminen el colegio y proyecten su vida en adelante. Estos son jóvenes que han vivido situaciones traumáticas dolorosas, y les llevamos los especialistas que les ayuden a sanar y a planificar su futuro. Somos básicamente los únicos que estamos con un modelo de acompañamiento integral”, expone Francisca.
- ¿Cuál es su propósito?
- Necesitamos mejorar las condiciones de egreso de nuestros jóvenes que se encuentran en el sistema de cuidado alternativo residencial. En el Senado hay un proyecto de Ley de Armonización, que entre las materias que regula, hay un artículo que busca quitar la condición de estar estudiando para poder permanecer en residencia, que es lo que los jóvenes califican como su casa, hasta los 24 años. Porque hoy día hay muchos que, para no verse en la calle, postulan a la universidad, y no necesariamente se encuentran en condiciones de enfrentar la educación superior. Hay un costo personal para ellos de tropezarse de nuevo y de perder su casa y también hay un costo de perder la gratuidad, porque el joven no pudo con el primer o segundo semestre y esto además es un costo país. El proyecto está en comisión mixta en el Senado. Ampliar las posibilidades de los jóvenes, y que puedan mantenerse en sus residencias no sólo si estudian sino también porque continúan preparando su proceso de independencia económica, ayudaría mucho, sobre todo a los jóvenes que no tienen vínculos sociales ni redes de apoyo. La mayoría de estos jóvenes salen con rezago escolar, sólo con octavo básico y están solos. La idea es que se puedan quedar hasta los 24 años en las residencias si es que voluntariamente quieren, en un proceso de preparación para la vida independiente. Porque si no, estamos como país entregando en bandeja a nuestros jóvenes al narco y a la calle. Hay que ayudar a estos jóvenes que no tienen a nadie.
- ¿Cómo ha empujado este cambio legal?
- Hemos ido al Congreso con la directora ejecutiva a la Comisión de Familia y a la de Desarrollo Social de la Cámara a exponer sobre el tema. La ministra María Jesús Wulf está preocupada por esta realidad. Claramente hay que ajustar y ver que estén los fondos para poder sustentar esto.
- Pero debe ser un gasto fiscal importante…
- No crea que es tanta la diferencia, son recursos que el Servicio de Protección debiera ya tener contemplados. Por otro lado, hoy día un joven en una residencia de administración directa cuesta $ 4,4 millones al mes y en una residencia de cuidado alternativo de mayor estándar, gastan $ 3,2 millones por niño. ¿Por qué esa diferencia? Hay temas que revisar de gestión. Yo no creo que signifique mucho más gasto, porque además hoy día esos jóvenes sí están siendo un gasto, en el sentido de que entran a estudiar una carrera por tener un techo donde dormir y no necesariamente porque quieren estudiar esa carrera ni porque están preparados para estudiarla. Creo que hay que meterle números, eficiencia y gestión. Y mucho corazón también.
Los cambios en Falabella: “Había un ambiente virtuoso”
Francisca Díaz del Río es miembro del directorio en Tottus desde hace dos períodos, puesto en el que reemplazó a su madre. Recientemente acaba de ser nominada nuevamente en esta mesa directiva, luego de que Falabella anunciara una transformación que dio pie a que salieran varios integrantes del ex pacto de accionistas de los distintos directorios de filiales del grupo.
- ¿Ese cambio generó alguna tensión?
- La verdad yo tuve directorio de Tottus ese mismo día y no había ninguna tensión. Había un ambiente virtuoso. Son estilos nuevos. Viene una nueva forma de administrar, con directorios más pequeños, que puede ser más eficiente. En lo personal, voy a echar de menos a Sandro Solari en el directorio de Tottus, porque era un gran aporte y hacíamos una buena dupla. Nos gusta trabajar juntos. Trabajamos muchos años juntos en Sodimac también.
- Hay personas que piensan que Falabella debería crecer más con Tottus, pensando en que el negocio supermercadista tiende a ser más defensivo en momentos de crisis, cae menos que otras categorías…
- Creo que en Perú hay grandes oportunidades y espero que acá también las haya. Puede crecer más.
- ¿Cómo has visto el arribo de Fernando de Peña a la presidencia de Falabella?
- Trabajar con Enrique Ostalé fue un lujo también y un gran aprendizaje. A mí me ha tocado estar en dos directorios con Fernando de Peña y lo encuentro un gran líder. Creo que va a aportar muchísimo porque con todo el tema inmobiliario donde tiene experiencia, ve oportunidades que a lo mejor nosotros no las vemos desde lo comercial. Es una muy buena combinación. Y él siempre ha tenido muy buena recepción dentro de los ejecutivos también, lo que es muy importante.
- ¿Cómo se conduce Falabella sin pacto?
- Buena pregunta. Con mucha gobernanza y con mucho cuidado. Al menos las familias de origen que formamos parte de este pacto tenemos una larga trayectoria empresarial y queremos mucho nuestras empresas de origen. Yo creo que hay muy buen ánimo societatis. Somos familias empresarias que queremos seguir trabajando por una empresa mejor y por un Chile mejor.
- ¿Cuál es su mirada de dónde están las oportunidades para Grupo Falabella? Hay visiones que apuntan a que debería crecer mucho más en Colombia, en México, y dejar Brasil, que es el negocio más chico.
- Creo que en Latinoamérica está habiendo muchos cambios. Veníamos de economías súper chantadas y estamos viendo que está habiendo cambios importantes. Primero que nada, hay que ver cómo sigue la situación política en los distintos países de Latinoamérica.
El gobierno de Kast: “Creo y me hace sentido su proyecto”
- Como empresaria, ¿cómo está viendo el Chile actual y el nuevo gobierno de José Antonio Kast, del que fue financista en su campaña?
- Es primera vez que apoyo a un candidato a Presidente, porque creo y me hace sentido su proyecto. Creo que todas las reformas que está planteando el ministro Jorge Quiroz son una gran oportunidad. Hay que darle un vuelco a la economía, necesitamos más fuentes de trabajo, que el país crezca, financiamiento para que también tengamos más seguridad. Todos tienen claro que aquí había una situación económica compleja, índices de deudas que estaban al tope. Personalmente yo admiro mucho al Presidente Kast. Trabajé en la Mesa de Infancia y Niñez del comando, ayudando. Y sí creo que es importante apoyar estos nuevos cambios, porque el país necesita salir adelante. Todo lo que se gastó en estos últimos cuatro años muestran una falta de eficiencia brutal. La plata no llegó a los más vulnerables. Los hospitales empeoraron su situación y calidad. Yo lo veo en el servicio de protección en los niños. El gasto social no se va a afectar, pero tiene que ser eficiente. Mi opinión personal -no como directora de una empresa- es que estamos apretados y lamentablemente el Gobierno actual recibe al país en una mala condición antes no vista.
- Respecto de la megarreforma, ¿la rebaja de impuestos realmente puede impulsar el crecimiento y la inversión? Hay economistas e incluso el Consejo Fiscal Autónomo que lo han puesto en duda.
- Yo creo que sí. El alza de impuestos del gobierno de Bachelet retrajo todo. En Brasil también pasó lo mismo. Los empresarios queremos sacar a Chile adelante. Para nosotros es importante hacer empresa y hacer crecer nuestro país, y el crecimiento trae mejores condiciones para todos los chilenos.
- ¿Pero para usted es más incidente una rebaja de impuestos o la permisología? ¿Qué pesa más en una decisión de inversión?
- Ambas cosas son importantes. Porque en los temas de permisos puedes perder el momentum que era clave para hacer la inversión. Uno ve lo que se demoran los permisos de construcción, y detrás de eso hay cientos de trabajadores que hubieran podido entrar a trabajar y ser fuente de sustento para su familia. Las dos cosas pueden mover mucho la aguja. En este minuto el país necesita salir adelante. No podemos seguir en esta situación de estancamiento. Creo que todos los chilenos podemos trabajar por esto. Estoy optimista del futuro de Chile.
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