Este lunes se materializó un anuncio que el Presidente de la República, José Antonio Kast, dio en su cuenta pública el pasado 1 de junio: un estatuto laboral para el turismo.
En uno de los ingresos al cerro San Cristóbal, la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos; el subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende; y la subsecretaria de Vivienda y Urbanismo, Natalia Aguilar, anunciaron el proyecto de ley que crea un estatuto laboral especial para el sector, iniciativa que busca adaptar la normativa a la estacionalidad de la actividad y que, al mismo tiempo, instala un cambio de mayor alcance en la discusión sobre flexibilidad laboral.
La propuesta, explicaron las autoridades, permitirá que la jornada ordinaria pueda promediarse durante un período de hasta 52 semanas para este sector, reemplazando el actual límite de cuatro semanas establecido en la Ley de 40 Horas, manteniendo intacto el promedio semanal de 40 horas y los límites máximos de horas extra ya contemplados en el Código del Trabajo.
A modo de ejemplo, esto implica que un trabajador en un hotel en Pucón podría trabajar 45 horas semanales entre enero y febrero (además de las 12 horas extra que permite la ley); y luego, entre marzo y abril, desempeñarse en jornadas de 30, 35 horas, u otras. Lo importante es que, al promediar las 52 semanas, el promedio no supere las 40 horas.
“La jornada laboral ordinaria no cambia, y ojo, que la jornada extraordinaria fijada por la Ley de 40 Horas, mantuvo la regla histórica que hemos tenido. Por lo tanto, tendríamos en régimen, 40 horas de trabajo en el año 2028, más las 12 horas extra que se pueden trabajar máximo semanales. Eso no cambia. Probablemente de ahí venga la confusión de las 52 horas, pero son 52 horas que al día de hoy, entre jornada ordinaria y horas extraordinarias, se pueden trabajar perfectamente”, insistió Rosende.
El proyecto, según explicaron las autoridades, también extiende de ocho a 12 los domingos que podrán programarse de manera consecutiva y flexibiliza la compensación de horas extraordinarias con días de descanso durante las temporadas de menor actividad.
El objetivo, señalaron, es reducir la informalidad que hoy alcanza un 32% en el sector y una rotación laboral cercana al 38%. “Esto debería ayudar al empleador a poder tener mayor certeza y mayor adaptabilidad para contratar y, por otro lado, también al trabajador a tener también más tranquilidad, más planificación y también más formalidad en su puesto de trabajo”, dijo la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos.
"No estamos aumentando la cantidad de horas de la jornada ordinaria, sino distribuyéndolas de una forma distinta", explicó Rosende. En esa línea, precisó que las 40 horas semanales continúan plenamente vigentes, al igual que el máximo de horas extraordinarias permitido por la legislación (que son 12 horas), y que el cambio apunta únicamente a ampliar el período sobre el cual se calcula el promedio de la jornada. El argumento del Ejecutivo es que una ventana de cuatro semanas resulta insuficiente para actividades marcadas por una fuerte estacionalidad, como ocurre con el turismo.
Durante la presentación, el subsecretario Rosende dijo que, además del turismo, el proyecto también contempla para el resto de las actividades una ampliación del período de promediación de la jornada laboral.
“Se propondrá un promedio menor, de 16 semanas, y eso por supuesto que va a estar siempre conforme a lo que se dé en la discusión legislativa”, dijo Rosende.
Desde el Ejecutivo también insistieron en que la mayor flexibilidad irá acompañada de un reforzamiento de la fiscalización por parte de la Dirección del Trabajo, de manera de evitar abusos en la distribución de la jornada.
Consciente de que la distribución de la jornada es uno de los aspectos más sensibles del proyecto, el subsecretario del Trabajo reconoció que la discusión será polémica, aunque se mostró confiado en que existe espacio para construir acuerdos debido a la naturaleza particular del turismo. "No estamos trabajando más horas, estamos trabajando las mismas con una distribución distinta", sostuvo, y agregó que este proyecto busca iniciar una actualización de la legislación laboral para hacerla compatible con las necesidades de sectores productivos que operan bajo dinámicas distintas al resto de la economía.
El impacto que esperan los gremios
El sector privado del rubro recibió favorablemente la iniciativa. La presidenta ejecutiva de Fedetur, Mónica Zalaquett, sostuvo que la creación de un estatuto laboral diferenciado ha sido una demanda histórica de la industria y afirmó que los principales destinos turísticos del mundo cuentan con esquemas especiales para actividades que operan cuando el resto de la economía descansa.
A su juicio, la mayor adaptabilidad permitirá disminuir la contratación temporal, reducir la rotación y favorecer contratos durante todo el año, entregando mayor estabilidad tanto a trabajadores como a empresas. También sostuvo que la flexibilidad permitirá mejorar la productividad y la competitividad del país como destino turístico.
Una visión similar manifestó el presidente de la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga) , Guillermo Prieto, quien sostuvo que la gastronomía depende fuertemente de la demanda de fines de semana, feriados y vacaciones, por lo que adaptar las jornadas a esos ciclos permitirá organizar mejor el trabajo y facilitar acuerdos entre empleadores y trabajadores.
Desde su perspectiva, el nuevo esquema también contribuiría a disminuir la informalidad, ya que daría mayores incentivos para mantener contratos estables durante todo el año, en lugar de concentrar las contrataciones únicamente en las temporadas de mayor actividad.
Desde Hoteleros de Chile, en tanto, su presidente, Alberto Pirola, sostuvo que el principal beneficio esperado es avanzar hacia empleos más formales y reducir una informalidad que, a su juicio, deteriora la calidad del servicio. Así, añadió que la industria aún no recupera plenamente los niveles previos a la pandemia y que un estatuto laboral adaptado a las particularidades del turismo podría transformarse en un incentivo para reactivar la actividad y generar nuevos puestos de trabajo.
Lorena Arriagada, secretaria general de la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (Achet), también destacó que la principal ventaja será poder ordenar las jornadas de trabajo durante todo el año, en lugar de concentrar la planificación en períodos breves.
A su juicio, esto entregará mayor previsibilidad tanto a las empresas como a los trabajadores, quienes podrán organizar con mayor anticipación sus vacaciones y su vida familiar, manteniendo siempre el marco de la legislación laboral vigente.