El Informe de Finanzas Públicas (IFP) deja en claro que no se llegará al déficit cero en 2029, planteó el decano de Economía, Negocios y Gobierno de la Universidad San Sebastián (USS), Alejandro Weber.
“A mi juicio, si nos apretamos mucho el cinturón y logramos que este ajuste sea permanente, es decir, que sea refrendado en sucesivas leyes de presupuesto y otras materias legales, vamos a alcanzar un déficit estructural en torno a 1,5% del PIB al cierre de esta administración”, indicó el subsecretario de Hacienda.
- ¿En qué situación fiscal deja a Chile este informe? Considerando estas nuevas inconsistencias que se detectaron y estas cifras que son peores a lo proyectado
Este primer IFP del gobierno del Presidente Kast es una suerte de auditoría a las cifras que entregó el gobierno anterior. Y la verdad es que le pone una nota roja a la administración anterior, porque modifica prácticamente todas las cifras: a la baja las cifras de ingresos, al alza las cifras de gasto; y, como consecuencia, al caer tanto los ingresos efectivos como los ingresos estructurales, aumenta fuertemente el déficit efectivo y el déficit estructural. ¿Y eso en qué se traduce? En que lamentablemente la mochila es tan pesada hoy día de la herencia, que es prácticamente imposible que en el mediano plazo nuestro país alcance la convergencia de las cuentas fiscales, es decir, el déficit cero. Y cuando uno mira las proyecciones de mediano plazo del Gobierno Central, hay un sinceramiento que es muy importante y muestra que al año 2029, que es cuando termine el gobierno del Presidente Kast, en el mejor escenario vamos a tener un déficit en torno al 2% del PIB, lo que es muy alto.
“Este IFP es una suerte de auditoría a las cifras que entregó el gobierno anterior. Y la verdad es que le pone una nota roja”.
- Entonces, en esa línea, esta mochila hace imposible alcanzar el déficit cero. ¿A qué obliga esto al gobierno?
- Hay dos dimensiones generales: los ingresos y los gastos. Entonces, como los ingresos se proyectan a la baja, pero los gastos siguen altos, entonces el gobierno va a tener que buscar formas permanentes de perseverar en el ajuste fiscal. En campaña, la administración dijo que iba a recortar US$ 6.000 millones en 18 meses. Ya iniciaron ese ajuste y ya hay reconocidos US$ 2.000 millones de ajustes. ¿Eso qué significa en la práctica? Que la próxima Ley de Presupuesto tiene que venir con US$ 4.000 millones menos de la Ley de Presupuesto que se aprobó para este año. Ese es el primer gran desafío, porque eso es lo que realmente puede controlar el gobierno.
El lado de los ingresos es mucho más difícil. Sin embargo, hay una apuesta también en el mediano plazo por incrementar los ingresos fiscales a través del crecimiento de la economía.
- ¿Se tendría que revisar la institucionalidad de acuerdo a las inconsistencias que se encontró?
- Nuestra institucionalidad fiscal se ha ido fortaleciendo progresivamente. Recordemos que el CFA fue creado primero por decreto presidencial en el primer gobierno del exPresidente Piñera y luego se estableció como un órgano autónomo y de carácter de carácter legal. Pero solo puede hacer recomendaciones, lo que tienen que hacer luego el Ejecutivo es ver qué recomendaciones de ellas considera o no considera. Todo lo que sea, a mi juicio, aumentar en niveles de transparencia, como por ejemplo revisiones de metodología de pares, a través del Fondo Monetario Internacional o la OCDE para hacer una mejor estimación de los ingresos fiscales, sería particularmente bienvenido.