La decisión unánime del pasado martes de mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5% por parte del Banco Central, pudo haber tenido otro desenlance.
De acuerdo a la minuta de la reunión, publicada este miércoles, el Consejo integrado por la presidenta Rosanna Costa, el vicepresidente Alberto Naudon y los consejeros Luis Felipe Céspedes, Claudio Soto y el debutante Kevin Cowan también evaluó la opción de reducir la TPM en 25 puntos base a 4,25%.
Esto, ya que coincidieron que dado el estado actual de la economía -con una brecha prácticamente cerrada, una inflación cercana a la meta y sin riesgos relevantes para los precios en el corto plazo- la tasa debía converger al punto medio de su rango de valores neutrales.
Así, acerca de un recorte, “varios consejeros señalaron que el ajuste en las perspectivas de inflación de corto plazo podía constituir un fundamento relevante para esta decisión, en caso de que se buscara mantener un impulso monetario real similar al previsto en el IPoM de diciembre”, dice la minuta.
No obstante, se aclaró que este ajuste no implicaba un cambio en el escenario de política monetaria descrito en dicho informe, sino solo un ajuste en el momento en que la TPM convergería al centro del rango neutral. En tanto, un consejero otorgó menos peso a este argumento, mencionando que el marco de política monetaria no contemplaba ajustes significativos en la trayectoria de tasas cuando se trataba de efectos de corto plazo, de baja persistencia y que no afectaban la convergencia de la inflación a la meta en el mediano plazo.
Finalmente, varios miembros del Consejo consideraron que la decisión estaba marcada por factores tácticos y consideraciones de gestión de riesgos.
Entre estos, se mencionó que tras la expectativas del mercado de mantener la tasa, una decisión distinta podía inducir mayor volatilidad en los mercados financieros y afectar la predictibilidad de la política monetaria.
Mientras que, entre los riesgos, se apuntó a factores que podían sesgar al alza la inflación en el mediano plazo, como la posibilidad de un impulso adicional al crecimiento de mediano plazo, debido a la mejora en varios fundamentos.
“En contraposición, se mantenían las dudas sobre la persistencia del aumento reciente de la productividad y su efecto en la brecha y en las presiones inflacionarias. Estas materias deberían ser analizadas con especial atención en el próximo IPoM”, se indicó.