Los hogares chilenos terminaron 2025 con una deuda del 46,2% del Producto Interno Bruto (PIB), según informó este lunes el Banco Central en su reporte de Cuentas Nacionales por sector institucional.
La cifra es 1,1 puntos porcentuales (pp.) más baja que en el año anterior y se explica porque el PIB nominal presentó un crecimiento anual mayor al crecimiento de 6,8% que alcanzaron los pasivos del sector. En este resultado destacó la incidencia de los préstamos bancarios −principalmente hipotecarios−, seguido por el financiamiento obtenido a través de compañías de seguros y otros acreedores.
Además, el ingreso bruto de los hogares aumentó 6,8% respecto a 2024, con una incidencia de 6,5 pp. de las rentas de la producción, 0,5 pp. por rentas de la propiedad y 0,3 pp. menor pago de impuestos netos de subvenciones.
En tanto, las prestaciones sociales netas de cotizaciones y las transferencias corrientes netas aportaron negativamente en 0,3pp. y 0,2pp., respectivamente.
Con todo, los hogares tuvieron una tasa de ahorro del 5,4% del PIB en 2025, siendo 0,1 pp. más alto que el año anterior. Esto, debido a que el ingreso disponible creció en una tasa superior al gasto en consumo de 6,5% anual.
En tanto, la inversión y las transferencias de capital recibidas se redujeron en 0,2pp. y 0,1pp., respectivamente, contribuyendo a que los hogares registraran una capacidad de financiamiento de 3,5% del PIB, superior en 0,2pp. al año anterior.

Empresas y gobierno
Por su parte, las empresas no financieras registraron una deuda de 90,1% del PIB, siendo 7,8 pp. menor respecto al año anterior. Este resultado se explicó por la menor deuda externa, dado el efecto de la apreciación del peso frente al dólar.
Además, tuvieron una necesidad de financiamiento de 3,4% del PIB, manteniendo la tasa alcanzada el año previo. Esto se reflejó en un mayor financiamiento vía préstamos y, a la vez, en un mayor flujo neto en acciones y otras participaciones, títulos de deuda, otras cuentas y, efectivo y depósitos.
Mientras que el gobierno general presentó una deuda de 40,3% del PIB, superior en 1,0 pp. frente a 2024 y explicada por mayores emisiones de bonos en el mercado local. Su ingreso bruto en el año fue de 16,0% de PIB, inferior en 0,1pp. con respecto al año 2024. Determinado por una caída en la recaudación de impuestos netos de subvenciones, seguido de menores rentas de la propiedad netas y rentas de la producción.
Así, su necesidad de financiamiento de 2,5% del PIB, mayor en 0,1pp. al 2024. Este déficit se materializó en una emisión neta de títulos de deuda, compensado en parte, por flujos positivos en efectivo y depósitos, y en otras cuentas.
En este escenario, la economía chilena terminó el 2025 con una tasa de ahorro de 22,8% del PIB, mayor en 0,9 puntos porcentuales (pp.) respecto del cierre del 2024. Lo que fue explicado por el ingreso nacional y consumo que se expandieron 8,6% y 7,1%, respecto al año anterior,
La inversión bruta aumentó 0,9 pp. con respecto al 2024 y alcanzó 24,1% del PIB, lo que en conjunto al ahorro de la economía determinaron una necesidad de financiamiento de 1,3% del PIB, siendo 0,1 pp. más alto que el año anterior.