La baja de o,5% que tuvo el Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre, frente al mismo período de 2025, tuvo eco a lo largo de todo el país. De hecho, el Banco Central informó que en dicho período 10 de las 16 regiones de Chile sufrieron una caída en su actividad, siendo lideradas por la zona centro sur y, en menor medida, por la norte. ¿Y la Metropolitana? Su rumbo fue más bien un aporte.
La mayor disminución del PIB -que fue de 6,6%- la protagonizó O’Higgins como consecuencia de resultados débiles en la fruticultura y la generación eléctrica en ciertos bienes. Las exportaciones también se redujeron 25,2%, mientras que el consumo de los hogares solo se incrementó 1,2%.
El citado retroceso fue el tercero consecutivo: el PIB de la zona retrocedió 3,8% en julio-septiembre del año pasado; y luego 7,6% en el último de ese ejercicio.
El segundo tropezón más pronunciado lo vivió Antofagasta, con una baja de 5,3%, explicada principalmente por el desempeño de la minería del cobre, lo que fue consistente con la caída de 4,5% de las ventas al exterior.
Con esto sumó tres trimestres a la deriva: en el cuarto y tercero de 2025 registró descensos de 3,5% y 0,1%, respectivamente.
Pese a los malos números de actividad, el consumo de los hogares aumentó 4,7% impulsado por el gasto en servicios.
El podio de las caídas la completó Biobío, cuyo PIB disminuyó 5,2%, lo que fue acompañado de caídas de 0,3% en el consumo y de 2,1% en exportaciones.
Más atrás se situó el mal pasar de Maule (-3,2%) como consecuencia de deterioros en los desempeños de la fruticultura y la construcción. En línea con esto, los envíos al extranjero de la región descendieron 21,4% y el gasto de los hogares 0,5%.
Una sorpresa en las zonas más extremas fue Aysén, cuya actividad retrocedió 2,6% afectada por la industria pesquera; junto con un consumo de los hogares que disminuyó 2,1%.
No obstante, las exportaciones se expandieron 16%.

Menores descensos
La región de Arica y Parinacota registró una contracción de 1,9%, debido a una menor producción en bienes vinculados con la construcción y la pesca.
Coquimbo, en cambio, bajó 1%, debido al desempeño del sector agropecuario-silvícola y la construcción; y Ñuble cayó 2,9%.
La Araucanía descendió 2,4%, destacando deterioros en el sector agropecuario-silvícola y de la generación eléctrica, que incidieron en sus exportaciones.
Magallanes tampoco escapó y su PIB disminuyó 1,3% en respuesta a las disminuciones vistas en la industria química, construcción y acuicultura.
Las que subieron
En el otro extremo, se observaron seis regiones que crecieron en los primeros tres meses del año.
Atacama destacó con una expansión del PIB 10,5% -la más alta del período-, favorecida principalmente por la minería, en particular por la extracción de oro y plata.
De forma similar, sus ventas al exterior mejoraron 6,1% y el consumo de los hogares 3,3%.
Le siguió Tarapacá, que avanzó 5,5% gracias al aporte de la minería del cobre, lo que incidió en el alza de 28,5% en las exportaciones de bienes. El gasto de las familias subió 4% determinado por servicios y bienes no durables.
Los Ríos y Los Lagos también exhibieron un alza en la actividad, de 2,2% y 1,2%, en cada caso.
En la primera influyó la industria alimenticia; y en la segunda, los servicios, mientras que sus exportaciones crecieron 28,8% y 13,8%, respectivamente.
El PIB de la Región Metropolitana se expandió 1%, impulsada principalmente por los servicios y el comercio. El consumo de los hogares aumentó 3,6%, aunque las ventas al exterior cayeron 8,1% debido a menores envíos mineros y frutícolas.
Valparaíso apenas mejoró 0,3%, resultado en el influyó el alza de los servicios, en particular personales y de información. Pero mientras los hogares consumieron más (1,8%), los envíos descendieron 2,4%.