El conflicto en Medio Oriente sigue agregando dosis de suspenso a la economía global y chilena.
Desde Oxford Economics indicaron que el cierre del estrecho de Ormuz supone un choque de oferta que ha elevado los precios energéticos para la región y que, si bien el efecto debe ser transitorio, todavía existe un alto riesgo de que se vuelva más persistente.
Dado lo anterior, la firma ajustó al alza sus proyecciones para la inflación de las principales economía de América Latina y a la baja la correspondiente al crecimiento de este año.
En el caso de Chile, hizo un recorte en su previsión para el Producto Interno Bruto (PIB) de 2026 desde un 2,3% antes de las Cuentas Nacionales del cuarto trimestre del año pasado y del inicio de la guerra, a 2,1%.
Mientras que el pronóstico para la inflación lo subió en 1 punto, pasando de un 2,7% calculado en febrero para el promedio de este año a 3,7%.
“En política monetaria no hemos hecho ningún cambio. Ya vimos que el Banco Central de Chile decidió que se mantenía, que si bien es cierto que tanto nosotros como toda la gente en el mercado esperaba que iba a haber un recorte este mes, ya todo el mundo lo sacó, ya nadie esperaba un recorte y quizás no haya un recorte en todo lo que queda del año”, indicó el director económico para América Latina de Oxford Economics, Joan Domene.
En la entidad desestimaron riesgos fiscales para la economía chilena, ya que no se subsidió el aumento de los combustibles.
No obstante, todavía están en alerta acerca de la prolongación del conflicto y su impacto en la actividad. “Todavía estamos expuestos a que esto siga escalando y que haya una mayor desaceleración de la economía global que ya podría estar impactando sobre todo los precios del cobre y que toda esa recuperación del país que veníamos esperando, por temas de la evolución de todas las tecnológicas que usan cobre en su producción y que era muy bueno para países como Chile y Perú, pues ya no esté ahí”, explicó.