El sorpresivo avance de 1,7% que registró el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) en diciembre, frente a igual mes de 2024 -más alto que lo esperado por el mercado- se tradujo en proyecciones de crecimiento para 2026 por sobre 2%.
Un número que está levemente por encima del Imacec de 1,9% que habría alcanzado la actual administración de Gobierno, sólo superior a lo observado en el segundo período de Michelle Bachelet desde 1990 en adelante.
Apuntalado por la demanda interna y, en particular, el componente de inversión, el mercado empieza a prever que el Producto Interno Bruto (PIB) de este ejercicio rondaría entre los 2,2% y 2,7%.
Desde Bci Estudios apuntaron a que 2025 cerró con una expansión cercana al 2,3%, alineado con sus pronósticos y precisaron que si bien la cifra se sitúa levemente por debajo de lo estimado en el último Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central (2,4%), es altamente probable que la publicación oficial de las Cuentas Nacionales en marzo traiga correcciones.
Para 2026 prevén que el PIB crecerá cerca del 2,4%, sustentado en una demanda interna resiliente, precio récord del cobre y mayor inversión en la construcción. Aunque advirtieron cautela frente al compromiso del gobierno entrante con un estricto ajuste fiscal, lo que implicaría menor consumo del gobierno y administración pública contenida, lo que atenuará las proyecciones más optimistas de crecimiento para el corto plazo.
“Esperamos que este freno sea compensado en el mediano y largo plazo por incentivos a la inversión y una potencial reforma impositiva que otorgue mayor certeza jurídica y dinamismo al sector privado. Todo ello, favorecido por una inflación ya anclada en la meta y mejoras paulatinas en el empleo formal”, dijeron.
Una visión parecida compartieron desde Zurich, quienes son un poco más optimistas, proyectando un 2,5% anual para 2026, con dinamismo en la inversión debido a favorables términos de intercambio y expectativas de la agenda proinversión de la próxima administración.
En su opinión, el consumo privado mantendrá una expansión aunque menor a la del año pasado.
“Sin duda, la incertidumbre en torno al ritmo de ejecución del plan de ajuste fiscal anunciado por el gobierno entrante es una variable clave para determinar el impacto final en la demanda de los consumidores, aunque es razonable asumir que tendrá un efecto negativo”, dijo el economista y estratega de inversiones de Zurich, Gustavo Yana.
Sin embargo, con una inflación que llegue al objetivo del 3% en enero, daría paso al menor un recorte de la tasa de interés –hoy en 5%- por parte del Banco Central, con posibilidades de una mayor flexibilización. “Esto permitiría un mayor abaratamiento del costo de financiamiento, retornando a niveles no observados en más de cuatro años”, explicó.
Primer trimestre desafiante
Desde Scotiabank mantuvieron su proyección de que el PIB mejorará 2,5% este año y que para llegar al objetivo se requiere que los sectores no mineros vuelvan a mostrar dinamismo en torno a sus promedios históricos, junto con una recuperación de la producción minera.
Su escenario considera un alza de la inversión entre 5% y 8% durante el presente ejercicio favorecido por la materialización de los proyectos de minería y energía.
Más optimista, Bice Inversiones incluso anticipó un crecimiento de 2,7% con sesgo al alza, en la medida que se concreten reformas relevantes en materia de seguridad, aprobaciones de proyectos y esquema tributario.
El punto de partida sería favorable. Para el Imacec de enero, Coopeuch espera un aumento de 2,2% anual y destacó que el crecimiento del primer trimestre del año “va a ser particularmente desafiante” a raíz de los incendios, eventos climáticos y altas bases de comparación.
Clapes UC consideró que en el período enero-marzo en curso, la actividad aumentará entre 0,5% y 1% y JP Morgan revisó al alza su proyección para dicho lapso hasta 3,5% frente al mismo lapso de 2025.