Si bien este miércoles se realizará la ceremonia de inicio de la etapa de construcción de la megalínea Kimal-Lo Aguirre, iniciativa que unirá Antofagasta y Santiago e involucra una inversión de unos US$ 1.500 millones, esta ya inició sus actividades preliminares en términos constructivos.
En el área de la futura subestación convertidora Kimal se dio inicio a las primeras obras una vez concluidos el plan arqueológico, la delimitación de hallazgos y las demás medidas de resguardo patrimonial.
Paralelamente, en la línea de transmisión comenzaron las liberaciones ambientales (una acción antes de iniciar una actividad en obra que confirma que se cumplieron las condiciones establecidas en la Resolución de Calificación Ambiental) y la habilitación de accesos en tramos ubicados en la comuna de Combarbalá, en la Región de Coquimbo, y en la Región de Antofagasta.
“Estas labores son esenciales para preparar los frentes de trabajo donde posteriormente se ejecutarán fundaciones y el montaje de estructuras”, señaló a DF el gerente general de Conexión Kimal-Lo Aguirre, Sebastián Fernández.
En materia de suministros, la cadena logística internacional ya está operativa. Según detalla Fernández, en diciembre de 2025 arribaron al Puerto de Angamos, en la Región de Antofagasta, los primeros cargamentos provenientes de China. Se trató de los stubs, piezas estructurales que se incorporan a las fundaciones y permiten anclar las torres de transmisión al terreno. Estos componentes fueron fabricados especialmente para el proyecto por la empresa Changshu Fengfan Power Equipment Co. Ltd.
Luego, en enero de este año, se reforzó el abastecimiento con un nuevo embarque gestionado desde India por la empresa Kalpataru. Este incluyó stubs, pernos de mástil y bases de mástil destinados a las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana, ingresando al país a través del Puerto de San Antonio.
La obra requiere de casi cinco mil permisos sectoriales y su trámite se ha estructurado de forma progresiva, siguiendo la construcción del proyecto.
En el ámbito industrial, los permisos prioritarios son los Informes Favorables para Cambio de Uso de Suelo (IFC), ya que su aprobación habilita la tramitación de permisos de edificación, sanitarios y otros. En este ítem, los IFC de las subestaciones convertidoras Kimal y Lo Aguirre ya están aprobados. Otro hito es la autorización del Plan de Compensación de Emisiones para la Región Metropolitana.
Pero hay una valla no menor. La estrategia para asegurar las servidumbres eléctricas se ha desarrollado por dos vías complementarias, ambas iniciadas en 2022: procesos de negociación voluntaria con propietarios privados; y la tramitación de concesiones eléctricas.
Actualmente existen dos decretos de concesión eléctrica definitiva en tramos de la Región de Antofagasta, que están en proceso de tasación conforme a la Ley General de Servicios Eléctricos. “En la Región de Atacama ya finalizó la etapa de notificación y se avanzó a la certificación de vencimiento de plazos; se han recibido varias de estas certificaciones y se está a la espera de la resolución del Ministerio de Energía. Este proceso continuará desarrollándose hasta 2027”, dice Fernández.
Los plazos en juego
Este martes, en entrevista con el programa “Hágase la luz” de TXS Plus, la gerenta de Sostenibilidad y Asuntos Públicos de Conexión Kimal-Lo Aguirre, Carola Venegas, se mostró optimista respecto a los tiempos de la megalínea que debe entrar en operación el primer semestre de 2029.
“Me encantaría dar una garantía (...) Pero pueden pasar muchas cosas en los años que faltan. Lo que sí podemos decir hoy con certeza, y eso está a su vez respaldado en los informes mensuales que entregamos al Coordinador Eléctrico, que hoy no tenemos a la vista elementos que permitan decir que el proyecto va a llegar atrasado”, sostuvo.
Venegas enfatizó que tienen muy a la vista la importancia y lo crítico de llegar a tiempo. “Dependemos de permisos y de que finalice la concesión eléctrica y de avanzar lo más posible en la negociación predial voluntaria. Y esos procesos van bien encaminados (...) Pero hay que dejar la puerta abierta a situaciones que puedan ir ocurriendo. Pero sí me atrevería a decir que ya las proyecciones de atraso de tres años y algo así ya no debieran estar a la vista”, estimó.