La iniciativa no solo llamó la atención por ser la inversión más grande ingresada al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) en el mundo del litio chileno, sino que también porque la industria lo leyó como una jugada para adelantarse a la presentación de Salar Futuro de Novandino (Codelco-SQM), que se asumía sería el primer gran proyecto de la era de las DLE en los salares nortinos. Esa movida, además, llegó a solo dos semanas de iniciado el nuevo gobierno.
Consultado por si el cambio en La Moneda influyó en adelantar el ingreso del proyecto, el vicepresidente y líder regional para América Latina de la compañía, Sebastián Carmona, respondió a DF -en una entrevista realizada por escrito-: “Llevamos 45 años siendo socios estratégicos del Estado de Chile y estamos constantemente innovando y buscando formas de seguir creciendo junto al país”.
“Este proyecto demuestra el compromiso que estamos haciendo como Albemarle con Chile, la confianza que tenemos en la estabilidad del país y en su potencial para seguir liderando la industria del litio”, agregó.

Sebastián Carmona, vicepresidente y líder regional para América Latina de Albemarle.
- ¿Qué opina de las señales proinversión y la agilización de permisos del nuevo gobierno?
- En los últimos años, la obtención de permisos se ha vuelto más compleja, lo que puede afectar la competitividad de Chile. Por eso valoramos el esfuerzo y compromiso del gobierno para abordar este tema, destrabar el crecimiento mediante una mejor coordinación público-privada y una mayor certeza regulatoria. Esperamos que proyectos como el nuestro -más eficientes en uso de recursos y responsables ambientalmente- tengan tiempos de tramitación más acotados.
- ¿Cuánto aumentaría la producción de Albemarle en Chile con este nuevo proyecto?
- Aún es temprano para estimar el impacto en los volúmenes de producción. En los últimos 14 años hemos pasado de producir cerca de 25 mil toneladas a aproximadamente 80 mil toneladas en 2025. Este proyecto ofrece mejoras potenciales en eficiencia operativa, sin aumentar la extracción de salmuera ni incorporar nuevas cuotas, sino optimizando los procesos actuales.
- ¿Consideran migrar 100% a las DLE y abandonar las pozas?
- En el corto plazo, no estamos considerando una transición completa a sistemas 100% de DLE. La visión de la compañía para Chile ha sido avanzar hacia un sistema híbrido, combinando procesos convencionales de evaporación, ya que esto nos permite equilibrar eficiencia, flexibilidad operativa y la sustentabilidad del Salar. Planeamos incorporar estas tecnologías de manera progresiva, a medida que su desempeño técnico, económico y ambiental siga siendo validado.
- ¿Este proyecto sienta las bases para que Albemarle busque renovar su contrato más allá de 2043?
- Aún queda bastante para 2043, pero lo que sí tenemos claro es que hemos sido -y queremos seguir siendo- un socio estratégico y confiable para Chile. En ese sentido, estamos abiertos a evaluar nuevas formas de colaboración con el Estado y las comunidades. Mientras tanto, esperamos seguir contribuyendo activamente a los objetivos del país en materia de litio.
- ¿Cuán importante es Chile para el negocio global de Albemarle?
- Chile es absolutamente estratégico para Albemarle. El salar es uno de los yacimientos más relevantes del mundo y toda la experiencia que hemos desarrollado aquí marca el estándar para nuestras operaciones.
US$1.400 millones ha invertido Albemarle en Chile los últimos cuatro años.
Perspectivas y juicio
De las 305 mil toneladas de carbonato de litio equivalente que produjo Chile en 2025, Albemarle aportó con casi el 25% de ellas: 74.503 toneladas. Sumadas al resto de sus operaciones, la firma es la mayor productora del mundo, seguida por SQM, aunque en el salar, la chilena lidera con amplia ventaja.
Albemarle busca este 2026 sacudirse del deprimido ciclo del precio del mineral, que la llevó a anotar pérdidas de US$ 1.179 millones en 2024 y de US$ 511 el año pasado. Durante el primer trimestre, el valor del “oro blanco” repuntó 84%.
Así, consultado por si esperan utilidades este año, Carmona no respondió, pero destacó que “los fundamentos de largo plazo del litio siguen siendo sólidos”.
Sobre nuevas inversiones en Chile, dijo que el foco está puesto en el nuevo proyecto y que, en los últimos cuatro años, Albemarle ha invertido US$ 1.400 millones en infraestructura, I+D y nuevas tecnologías para reducir el uso de agua y mejorar la recuperación de litio sin extraer más.
A fines del año pasado, la Coeva de Antofagasta acogió una solicitud de la misma Albemarle para revisar sus permisos en el salar. Sin embargo, la petición incluía también la de SQM, cosa que fue declarada inadmisble. Al respecto, Carmona contó que presentaron una reclamación ante el Comité de Ministros, dado que “creemos que es necesario que el análisis se realice de manera integral”.