La Región del Biobío podría transformarse en un nuevo actor en la industria minera de mediana escala con el desarrollo de un proyecto para producir y distribuir carbón activado y leonardita. La iniciativa, que nace en la provincia de Arauco, es liderada por la empresa Bioactivo y busca aprovechar las reservas de carbón mineral de la cuenca de Curanilahue para abastecer un mercado nacional, que hoy depende de las importaciones. La apuesta proyecta una inversión inicial de US$ 10 millones para su primera fase productiva.
El objetivo de Bioactivo es crear un "polo del carbón activado" en la región. Según el CEO del proyecto, Rodrigo Fernández, "en Latinoamérica no hay gran producción de carbón activado, entonces nos podría poner... como el más importante". El interés internacional ya se ha manifestado mediante acercamientos con la firma noruega C-Flow, experta en mitigación de olores, para combinar tecnologías en la industria pesquera.
El proyecto, que ya tiene avances experimentales en aplicaciones para las industrias locales del agro y la pesca, se vio reforzada tras la reciente reunión entre los ejecutivos de Bioactivo, la diputada Joanna Pérez y el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, ocasión en la que los representantes de la compañía presentaron al secretario de Estado los avances y oportunidades que el desarrollo de esta industria podría generar en el Biobío.
Tras la cita con el Biministro, Fernández comentó que el Ejecutivo comprometió apoyos para agilizar la viabilidad de su ejecución. “Él (Daniel Mas) nos comprometió ayuda con Corfo, con SQM que es un actor importante en Chile en términos de compra de carbón activado y con el Ministerio de Economía, a través de la Oficina de Grandes Proyectos (…) ellos tendrán que mirar el proyecto de diferentes ángulos para poder avanzar sin tener ninguna dificultad. Y con Corfo, para ver si podemos postular a algunos de los proyectos de fomento a la inversión”, declaró.
Alianzas estratégicas
Actualmente Chile importa alrededor de US$ 10 millones al año en carbón activado para procesos industriales. Bioactivo estima que la demanda nacional ronda las 8 mil toneladas anuales, abarcando sectores como la minería, el tratamiento de aguas, la agricultura y la cosmética.
Uno de los puntos críticos para la rentabilidad del proyecto es una eventual alianza que podrían establecer con SQM, el mayor consumidor de este insumo en el país. "Estimamos un precio 20% menor al valor de importación actual de US$ 3,6 el kilo, situándonos cerca de los US$ 2,8 por kilo, gracias al ahorro en logística y transporte", explicó Rodrigo Fernández.
El sustento técnico de esta nueva industria se apoya en un convenio entre la subsecretaría de Minería y la Universidad del Bío-Bío (UBB) suscrito en diciembre. Investigaciones lideradas por el Laboratorio de Química Aplicada Sustentable han confirmado la alta calidad del mineral local para ser transformado en carbón activado, aumentando la capacidad de absorción de este mineral en hasta 10 veces.
Además de los filtros industriales, el proyecto considera la producción de leonardita, un mejorador de suelos orgánico que optimiza la retención de humedad y la biodisponibilidad de nutrientes, que puede ser utilizado en la agroindustria, mejorando la calidad de las cosechas.
En esta línea, Bioactivo ya realiza estudios con la sede Chillán de la Universidad de Concepción para aplicar esta tecnología en cultivos de avellano europeo y procesos de remediación de suelos dañados por la erosión u otros procesos de deterioro.
Generador de empleo
El impacto que el desarrollo de la industria del carbón activado podría generar apunta directamente a recuperar la vocación minera de la zona. Rodrigo Fernández enfatizó que el compromiso está con los mineros de Curanilahue, Arauco y Lota, comunidades con una cultura profundamente ligada a la extracción desde la piedra y que tras el cierre de la Empresa Nacional del Carbón (Enacar) en 1994, debieron reconvertirse sin éxito a nuevas actividades productivas.
Sólo algunos de ellos permanecieron extrayendo el recursos desde pequeños pirquines, en una condición de precariedad laboral e inestabilidad económica, principalmente por el bajo valor del recursos al ser comercializado.
La propuesta entonces busca integrar a esos productores locales, comprando su materia prima con condiciones laborales dignas y precios competitivos que superan lo que el mercado ofrece hoy. El valor de un kilo de carbón activado bordea los US$ 3,5, los pirquineros de Curanilahue pueden venderlo aproximadamente a $ 100.
Fernández destacó que la viabilidad técnica ya está resuelta, permitiendo que la zona mantenga su esencia productiva: "Nuestro compromiso social es muy alto... van a seguir siendo mineros, pero con condiciones laborales distintas... y mantener su identidad como mineros".
La diputada Joanna Pérez reforzó esta visión tras el encuentro con las autoridades ministeriales. "Este proyecto puede dinamizar la provincia de Arauco a través del carbón, buscando generar valor, presentando esto también a un mercado internacional". La parlamentaria subrayó que esta industria sostenible "abre una tremenda alternativa para generar empleo que es lo importante”.
Los yacimientos en la provincia de Arauco tienen reservas del mineral verificadas hasta 2038, y el compromiso de inicio del piloto es devolver a la "Cuenca del Carbón" su capacidad industrial y desde allí subsanar una deuda con la que hoy es catalogada como Zona de Rezago por los altos índices de vulnerabilidad social y económica, derivados de la falta de empleos y oportunidades.