Andy Murray, el mejor tenista británico de las últimas décadas, ha decidido invertir parte de su fortuna en el negocio hotelero, al comprar un establecimiento de cinco estrellas en su tierra natal, Escocia.
Se estima que el precio de la adquisición del Cromlix House Hotel asciende a unos US$ 2,7 millones. Ahora, Murray va a invertir en una reforma total del hotel para que se convierta en un centro de atracción para viajeros de alto poder adquisitivo.
La intención de Murray –que el fin de semana ganó la final del Masters 1.000 de Miami a David Ferrer– es reabrir el hotel a mediados de 2014, antes de la celebración de la Ryder Cup de golf en el cercano campo de Gleneagles. El Cromlix House, ubicado en treinta hectáreas de terreno con un lago, tendrá 15 habitaciones y albergará el restaurante Chez Roux, dirigido por el chef Albert Roux.
Según Murray, “reposicionar Cromlix House en el segmento del lujo hotelero incentivará la llegada de nuevos visitantes a la región de Dunblane, creará empleos y beneficiará a otros negocios de la zona”. Andrew Wood, socio de Bidwell (firma que asesoró al tenista en la adquisición), afirma que “la idea es crear un hotel que pueda competir a nivel internacional. Contar con el restaurante Chex Roux atraerá a clientes de la zona que no están hospedados”.
No está claro si en la inversión de Murray ha pesado más un deseo de rentabilizar su fortuna (estimada en unos US$ 39 millones por The Sunday Times) o su afecto sentimental al hotel.
Además de estar cerca de su lugar de nacimiento, el hotel acogió hace tres años la boda del hermano de Murray.
“Estoy encantado de dar algo a la comunidad donde crecí”, ha afirmado el tenista, quien el año pasado ganó el Abierto de EEUU y logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres.
Murray ha creado la sociedad Inverlochy Castle Management International para gestionar el hotel, que antes era propiedad de la familia Eden.