La administración de Donald Trump propuso imponer nuevos aranceles a las importaciones provenientes de 60 economías, entre ellas Chile, tras concluir que sus políticas relacionadas con la importación de bienes producidos con trabajo forzoso constituyen una práctica comercial "irrazonable" que perjudica al comercio estadounidense.
La medida fue anunciada este martes por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), organismo que determinó que Chile se encuentra dentro del grupo de países que no han establecido ni aplicado de manera efectiva una prohibición a la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso, ya sea porque no lo contempla su normativa o por que no han sellado un Acuerdo sobre Comercio Recíproco con EEUU, marco en el que se ha incluido este asunto cuando lo han firmado otros países. Como consecuencia, la propuesta contempla un arancel de 12,5% para todos los productos provenientes del país.
Según explicó la USTR, aquellas naciones que ya disponen de este tipo de mecanismos, o que se han comprometido a implementarlos mediante acuerdos comerciales con Estados Unidos, enfrentarían un gravamen de 10%.
La propuesta forma parte de una serie de investigaciones iniciadas en marzo bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, herramienta de la que Washington dispone para enfrentar prácticas extranjeras consideradas injustificadas, discriminatorias o perjudiciales para el comercio estadounidense.
El organismo abrió un período de consulta pública y fijó hasta el 22 de junio como plazo para que empresas, asociaciones y otras partes interesadas soliciten participar en las audiencias públicas, mientras que los comentarios escritos podrán presentarse hasta el 6 de julio. Las audiencias están programadas para el 7 de julio.
En su informe, la USTR concluyó que al no imponer ni hacer cumplir de manera efectiva una prohibición a la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso, se contribuye a distorsionar las condiciones de competencia, al permitir que productos elaborados con menores costos ingresen a los mercados internacionales, afectando a empresas que cumplen con estándares laborales más estrictos.
La autoridad comercial estadounidense argumentó además que la falta de controles efectivos sobre este tipo de importaciones socava los esfuerzos globales para erradicar el trabajo forzoso, facilita la elusión de prohibiciones ya existentes y expone a los productores estadounidenses a una competencia considerada desleal tanto en el mercado interno como en terceros mercados. El proceso aún se encuentra en fase de consulta y las medidas definitivas serán evaluadas una vez concluida la recepción de antecedentes y testimonios.