“Si eres buen empresario, no te metas a hacer vino”. La frase de Miguel Torres puede parecer chocante viniendo del presidente de la bodega española que más vino de calidad exporta, presente en más de 140 países, que factura 220 millones de euros y emplea a 1.300 personas en el mundo. Esta empresa familiar, que va por la quinta generación, comprendió antes que otros que había que salir fuera.
- Imaginemos que da una de sus conferencias. ¿Por qué no hacer vino?
- Hay muchos sectores donde los jóvenes pueden demostrar su valía empresarial. Pero en el mundo del vino sólo debes entrar si sientes pasión. Éste es un negocio especial a largo plazo.
- Tener una bodega se puso de moda hace unos años...
- Muchos entraron y salieron. Vamos quedando los de siempre. En el vino, no puedes entrar para especular o aparentar. Si te gusta, te tienes que remangar en las viñas y viajar por todo el mundo para vender.
- ¿Qué miembro de la familia tuvo primero esa visión?
- Mi padre. En 1940, recién acabada la Guerra Civil, ya estaba en Nueva York con mi madre para vender vino. Los dos hablaban inglés. No puedes vender fuera si no hablas inglés.
- ¿Fueron sus mejores consejeros?
- La bodega estaba destruida 50%, había sido bombardeada por error: estaba cerca de la estación de tren. Sin empezar las obras, mis padres cogieron un barco y se fueron a Cuba.
- Unos emprendedores natos...
- Lo fueron. Con poquísimo dinero, montaron allí su base de operaciones. Viajaron a México, Venezuela, Nueva York... Fueron los americanos quienes les dijeron que la gran oportunidad era vender vino embotellado, algo que nosotros no hacíamos.
- Estudió un MBA en Suiza. ¿De quién ha aprendido más de gestión?
- Mi estilo se resume en hacer participar a los demás. Cuando era joven, leí muchos textos socialistas: Marx, algo de Lenin... Si las personas no van a trabajar con alegría e interés, mal asunto: hay que motivarlas.
- ¿Cómo se practica en la empresa la justicia social?
- El mejor ejemplo lo tuve en casa. Cuando mi padre llegó a Chile, empezó a pagar salarios cuatro veces mayores. Decía que si la gente no puede comer y vivir con dignidad, no puede trabajar bien ni aportar ideas. Era pragmático y muy humano.
- ¿Hay motivos para brindar?
Siempre. Pero tenemos que sentar las bases de una nueva sociedad más orientada al trabajo y a las empresas que realmente producen e innovan. De una vez, la especulación debe dejar de ser el motor del crecimiento.
- ¿Cómo divisa 2013?
- Sigo creyendo en España y en Cataluña. Y sigo creyendo que hay muchas empresas que van a ir adelante. Soy positivo. Saldremos de esto.