La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió de un ajuste en la oferta de gasolina y diésel debido al impacto de las guerras sobre las refinerías de Medio Oriente y Rusia.
Las restricciones al transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán en febrero impidieron que las refinerías del Golfo enviaran su producción, obligándolas a reducir sus operaciones.
Al mismo tiempo, el consumo mundial de gasolina se ha mantenido elevado, ya que los Gobiernos han tomado medidas para proteger a los consumidores de los altos precios en los surtidores.
“Como resultado, las reducciones de inventarios de la industria han superado los niveles normales”, señaló un informe de la AIE publicado este viernes.
Si esta tendencia continúa y las refinerías siguen afectadas por el conflicto, el suministro de gasolina seguirá ajustado durante este verano boreal, agregó.
Los precios del petróleo crudo retrocedieron después de que Washington y Teherán firmaran un memorándum de entendimiento el 17 de junio para extender el alto el fuego. Como resultado, la oferta mundial de petróleo aumentó más de 4% en junio, indicó la AIE.
Los precios de la mayoría de los productos refinados también bajaron, aunque en menor medida, lo que llevó la diferencia entre el costo de las materias primas para las refinerías y el valor de sus productos a máximos de cuatro años a comienzos de este mes.
¿Cómo influyen las guerras?
Los precios del petróleo subieron esta semana después de que Estados Unidos e Irán protagonizaran un nuevo intercambio de ataques militares y de que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que consideraba que el frágil alto el fuego estaba “terminado”.
La AIE señaló que las perspectivas para el suministro mundial de petróleo serían considerablemente peores si los envíos a través del estrecho vuelven a reducirse casi por completo.
El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, dijo al Financial Times que actualmente solo salen del Golfo 16 millones de barriles diarios de petróleo, frente a los 24 millones de barriles diarios previos al inicio del conflicto en Medio Oriente.
Mientras tanto, Ucrania ha intensificado sus ataques contra refinerías rusas enfocadas en la exportación de diésel y, en menor medida, gasolina. Según la AIE, las refinerías rusas parecían estar procesando menos de 3,8 millones de barriles diarios, 1,6 millones de barriles diarios menos que el año pasado. Agregó que los ataques contra instalaciones de almacenamiento e infraestructura petrolera rusa también están afectando la disponibilidad de productos refinados.
Las exportaciones rusas de diésel se redujeron a la mitad en las últimas semanas, señaló la AIE, y Moscú prohibió el miércoles las exportaciones de diésel en un intento por contener una crisis interna de combustibles provocada por los ataques a su infraestructura.
Además de las restricciones a las exportaciones, el viceprimer ministro de Rusia, Alexander Novak, afirmó que el país comenzará a importar productos refinados desde el extranjero.
China impuso restricciones a las exportaciones de productos refinados al comienzo del conflicto en Medio Oriente. La reanudación de los ataques recíprocos entre Estados Unidos e Irán y la decisión de Rusia de limitar su producción hacen menos probable que Beijing vuelva a permitir las exportaciones de derivados del petróleo.
Las refinerías del mundo procesaron en junio de este año 6 millones de barriles diarios menos de crudo que en igual mes del año pasado, debido a que las refinerías exportadoras de Medio Oriente aún no reiniciaban sus operaciones, la producción de las refinerías rusas se vio limitada por los ataques y las plantas en Asia seguían operando a tasas reducidas, indicó la AIE.
Al mismo tiempo, la demanda de gasolina en Estados Unidos, que representa casi un tercio del consumo mundial, se mantuvo sólida pese a que los precios en los surtidores eran casi 50% superiores a los registrados antes de la guerra, señaló la agencia.
La temporada alta de viajes por carretera en Estados Unidos se encaminaba a un máximo histórico, ya que más estadounidenses optaron por viajar dentro del país debido al mayor costo de los pasajes aéreos, agregó.
La preocupación por una inminente escasez de combustible para aviones llevó a algunos operadores de refinerías a priorizar la producción de este combustible por sobre la de combustibles para transporte terrestre durante las primeras etapas del conflicto en Medio Oriente, lo que posteriormente ajustó la oferta de gasolina y diésel.
Sin embargo, Birol dijo al Financial Times que Europa todavía enfrenta un suministro “frágil” de combustible para aviones.
Europa tuvo “mucha suerte” de evitar una escasez de este combustible, afirmó, gracias al aumento de la producción en sus refinerías y a un mayor abastecimiento desde Estados Unidos y desde la gigantesca refinería Dangote, en Nigeria.
“Estamos bien, pero veo que para Europa el suministro de productos podría ser algo frágil en los próximos meses”, agregó.
El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, dijo al Financial Times en la misma entrevista: “Seguimos pensando que el combustible para aviones enfrentará problemas antes que el diésel, pero en el largo plazo, si nada cambia, eso también podría convertirse en un problema”.