La filial cubana de Royalton Hotels & Resorts Ltd. cerró sus operaciones en la isla después de que Estados Unidos impusiera un bloqueo de facto al suministro de combustible del gobierno y ampliara las sanciones para incluir a las empresas extranjeras.
Royalton, anteriormente conocida como Blue Diamond Resorts, operaba 62 hoteles en Cuba bajo 10 marcas diferentes, aunque no era propietaria de los inmuebles. Entre ellos figuraban el Royalton Paseo del Prado y el Hotel Inglaterra, en La Habana.
La decisión de cerrar operaciones "se atribuyó a una combinación de factores, entre ellos la reducción y suspensión de vuelos hacia Cuba, problemas operativos que afectan al destino y un deterioro de las condiciones de funcionamiento de los hoteles", informó este lunes la firma de relaciones públicas Duval Communication en un comunicado enviado por correo electrónico.
Duval, con sede en Montreal y representante de Royalton en la provincia canadiense de Quebec, señaló que fue informada este viernes sobre el cese de las operaciones de la compañía en Cuba. Royalton no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Presión de EEUU surte efecto
La administración del Presidente Donald Trump intensificó la presión sobre La Habana desde comienzos de año, cortando el suministro de petróleo venezolano a la isla y amenazando con imponer aranceles a cualquier otro país que envíe combustible a Cuba. Varias aerolíneas importantes suspendieron sus servicios después de que se les informara que no podrían repostar en la isla, mientras que países como Canadá y el Reino Unido advirtieron a sus ciudadanos que evitaran viajes innecesarios al país.
En una importante escalada el mes pasado, Trump anunció medidas que permitirían a Washington sancionar a prácticamente cualquier persona o empresa no estadounidense que haga negocios en la isla. Las nuevas sanciones apuntaron específicamente al Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.
A través de sus subsidiarias, Gaesa es propietaria de la mayor parte de los hoteles y complejos turísticos de Cuba. Las empresas extranjeras que mantienen vínculos con este conglomerado militar recibieron plazo hasta el 5 de junio para desmantelar sus operaciones o enfrentar el escrutinio de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, su sigla en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
El gigante hotelero español Grupo Iberostar también parece estar cediendo ante la presión. Entre sus propiedades figura el Iberostar Selection La Habana, conocido como Torre K, inaugurado recientemente y que, con 42 pisos, es el edificio más alto de Cuba.
El operador turístico argentino Sudameria informó en su blog corporativo que Iberostar dejaría de operar 12 hoteles en Cuba a partir de este lunes "como parte de un proceso de adaptación al entorno regulatorio internacional". Las oficinas corporativas de Iberostar no respondieron a varios correos electrónicos enviados desde la semana pasada y las llamadas telefónicas a varias de sus instalaciones en Cuba no fueron respondidas. Además, la compañía ya no ofrece destinos cubanos en su sitio de reservas.