Por Constanza Morales H.
Como las condiciones impuestas por la troika no fueron del agrado de los legisladores chipriotas, el gobierno decidió buscar ayuda en otra parte. La isla le solicitó un nuevo préstamo a Rusia para evitar una crisis financiera que podría tener efectos a lo largo del continente.
El ministro de Finanzas, Michael Sarris, se reunió ayer con su par ruso, Anton Siluanov, pero las conversaciones terminaron sin un acuerdo.
“Tuvimos un muy buen primer encuentro, una discusión muy constructiva y muy honesta”, comentó Sarris. “Hemos enfatizado cuán difícil es la situación”, agregó, pero “no hubo ofertas, nada concreto”.
El chipriota adelantó que se quedará en Moscú hasta alcanzar un acuerdo. Al preguntarle si es que sólo buscaba renegociar un préstamo, Sarris respondió que “no, estamos mirando cosas más allá de eso”.
Siluanov detalló que el país había pedido un préstamo adicional de 5 mil millones de euros, además de una extensión de cinco años y menores intereses en un préstamo actual de 2.500 millones de euros.
El acercamiento hacia Rusia se produjo un día después de que el Parlamento de la isla mediterránea rechazara el plan de rescate elaborado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Joerg Asmussen, jefe negociador del ente emisor sobre Chipre, amenazó con que el BCE tendría que cortar la ayuda a la banca si el país no acepta un rescate rápidamente.
“Podemos suministrar liquidez de emergencia sólo a los bancos solventes y… no se puede asumir la solvencia de los bancos chipriotas si no se acuerda un programa de ayuda pronto, que permitiría una rápida recapitalización del sector bancario”, expresó Asmussen al semanario alemán Die Zeit.
Algunos creen que el BCE está preparado para dejar de financiar a la banca chipriota, con lo que pavimentaría el camino al default.
“Si realmente se necesita, probablemente la zona euro eligiría dejar caer a Chipre y enfocarse en contener el daño en vez de suavizar las condiciones hasta tal punto que países mucho más grandes que Chipre podrían ser alentados a rechazar sus propios términos de sus actuales rescates”, manifestó a Reuters Holger Schmieding, economista jefe del alemán Banco Berenberg.
Plan B
En tanto, el presidente de Chipre, Nikos Anastasiadis, y los líderes políticos crearon ayer una comisión técnica para diseñar un plan B que permita cubrir los 5.800 millones de euros exigidos por la troika para otorgarle un rescate de 10 mil millones de euros.
Las autoridades propusieron convertir los activos de los fondos de pensión en bonos de gobierno en una apuesta por levantar cerca de 4.200 millones de euros. El monto restante podría provenir de otras fuentes, como Rusia. Dos fuente citadas por The Wall Street Journal aseguraron que los acreedores internacionales rechazarían el plan alternativo.