A pesar de que los depósitos a plazo han ido perdiendo terreno frente a otras opciones de ahorro a medida que las tasas de interés que ofrece la banca son menos atractivas, los flujos de este instrumento aumentaron en el último año.
Al cierre de septiembre, el flujo de los depósitos a plazo en pesos alcanzó el equivalente a US$ 72.217 millones, lo que significó un aumento de US$ 20.813 millones en un año.
En igual período de 2024 la banca registró entradas por una cifra equivalente a US$ 51.403 millones, de acuerdo con datos de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Banco de Chile lideró este negocio con US$ 13.622 millones, lo que implicó un crecimiento de 9,1% en el período; le siguió Banco Santander, que alcanzó un flujo de US$ 12.525 millones en el mismo lapso.
El académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Los Andes, Nicolas Román, comentó que los depósitos a plazo siguen siendo un instrumento financiero atractivo ya que actúan como refugio frente a la inestabilidad de otras inversiones como las acciones.
Dato específico
Sin embargo, el investigador del Observatorio del Contexto Económico (OCED) de la Universidad Diego Portales, Antonio Espinoza, afirmó que este repunte no significa una tendencia, sino que se trata de un dato específico.
Agregó que en el mediano plazo se puede esperar que los flujos de los depósitos disminuyan, “a medida que la situación macroeconómica se está estabilizando y los inversionistas pueden optar por alternativas más riesgosas”.
Además, el experto proyectó que la Tasa de Política Monetaria (TPM), continuará “disminuyendo en el margen a raíz de una inflación más controlada, por lo que esperaría que las tasas de los depósitos a plazo también lo hagan”.
En septiembre, la tasa de retorno promedio anual ofrecida por los bancos se ubicó en 4,3%, su nivel más bajo desde enero de 2022.