El bróker de derivados financieros, Capitaria, está en pleno proceso para ser fiscalizado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), según indicó a DF, su gerente general, Pedro Torrealba, quien aseguró que los trámites ante el regulador “están en proceso”.
En el marco de la Ley Fintech, “postulamos a la intermediación y custodia de instrumentos financieros. La CMF ya contestó y estamos esperando que den el visto bueno”, afirmó.
El ejecutivo sostuvo que, más que apurar los plazos, le interesa que el marco regulatorio sirva para el desarrollo del negocio y “que pueda ser una regulación que no sea paralizante, sino que ayude”.
Nuevas metas
Actualmente, Capitaria opera en Chile, Perú, Uruguay y México, y se fijó como meta llegar a un volumen diario de transacciones en su plataforma de US$ 1.000 millones hacia fines de 2026, frente a los cerca de US$ 580 millones que transan actualmente.
Detrás de esa apuesta hay una idea central: usar inteligencia artificial (IA) para hacer más precisa y personalizada la relación con sus clientes. “El objetivo es que puedan aprovechar distintos acontecimientos geopolíticos y oportunidades a través de un click en la plataforma”, comentó.
Según dijo, la IA no apunta a reemplazar ejecutivos, sino a volverlos más productivos. La idea es que “agentes internos” ayuden a leer noticias y entender mejor cómo opera cada cliente.
Aunque el negocio sigue concentrado en inversionistas de perfil agresivo, Torrealba destacó una diversificación gradual del negocio. Si bien, el 60% del volumen aún corresponde a operaciones de dólar/peso chileno, otros instrumentos también han ido ganando terreno.
Mayor participación
Con casa matriz en Santiago, Capitaria ve espacio para seguir ampliando su cartera de clientes y, en ese frente, Torrealba destacó que la participación femenina prácticamente se ha duplicado, pasando de entre 5% y 6% a cerca de 12%.
Finalmente, la firma prevé que buena parte del salto hacia un volumen diario de US$ 1.000 millones a fines de 2026 vendrá de México, que aparece como su apuesta más ambiciosa, pero también como una expansión distinta a la de los otros mercados en que participa.
La entrada se hizo con un equipo acotado, combinando cultura exportada desde Chile con conocimiento local, en un mercado que la firma reconoce como "más grande y desafiante".
“Vimos en México un mercado gigante. Hoy, de las monedas de Latam, es la segunda más líquida después del real brasileño, y tenía la ventaja de no tener la barrera idiomática de Brasil, razón por la que escogimos México. Además, era un mercado que ya tenía varios competidores, lo cual también nos hacía sentido. Nos gusta que haya competidores porque, al final, mientras más personas conozcan del trading, mejor es para toda la industria”, cerró Torrealba.