Aunque los family offices ocupan un papel cada vez más relevantes en el mercado financiero, estos actores prefieren la cautela en inversiones como criptoactivos, infraestructura y oro, según reveló un reciente informe sobre la materia de JPMorgan.
De acuerdo con el reporte, el 89% de las oficinas familiares encuestadas tiene una exposición de 0% a las criptomonedas y otros activos digitales.
Según el banco, esta negativa responde a un debate interno sobre la volatilidad extrema y la inconsistente correlación de estos activos con el resto de sus portafolios.
En cuanto a los commodities, el oro, considerado un activo refugio por excelencia, no figura mayormente en la cartera de los family offices, con una asignación promedio global que apenas alcanza el 0,9%.
El informe de JPMorgan también sostuvo que el 79% de los family offices reportó 0% exposición a infraestructura y transporte. Esta cifra resulta contradictoria si se considera que el 65% de estas mismas oficinas identificó a la inteligencia artificial (IA) como una prioridad estratégica de inversión.
El informe también advirtió que muchas familias buscan capturar el crecimiento del software de IA, pero ignoran la infraestructura física -energía, conectividad y logística- que actúa como soporte clave para esta tecnología.
Los portafolios
En cuanto a la estructura de sus portafolios, estos actores siguen anclados en activos de riesgo tradicionales, pero con un enfoque institucional. Las acciones públicas (38,4%) y las inversiones privadas (30,8%) dominan más de dos tercios de sus activos totales, indicó JPMorgan.
Incluso, ante riesgos de inflación -preocupación del 60% de los encuestados- la preferencia no se desplazó hacia el oro, sino hacia el real estate y los hedge funds, donde las asignaciones suelen duplicar el promedio de las carteras estándar.
Asimismo, el 74% de las oficinas encuestadas respondió que la geopolítica es el mayor riesgo actual. Por ello, la estrategia predominante es la diversificación geográfica y el control directo de las inversiones.
Finalmente, destacó que en Latinoamérica la dolarización es prácticamente una norma, con un 96% de los family offices evaluando sus portafolios en dólares.