por Renato García Jiménez
“¿Si me preocupa que haya una burbuja en el mercado de bonos? Sí, estoy preocupado”, reconoció el presidente de Goldman Sachs, Gary Cohn, en una reciente entrevista en televisión. Sus palabras se suman a una serie de alertas sobre un potencial estallido en un mercado que en los últimos tres años ha recibido una inundación de capital, tanto de inversionistas que buscan refugio en bonos soberanos, como de fondos que persiguen retornos en deuda high yield.
A eso se suman los bancos centrales de las economías desarrolladas, que han inyectado miles de billones de dólares al sector para reactivar la economía. Tan sólo la Reserva Federal de EEUU está comprando US$ 85 mil millones todos los meses en bonos del Tesoro e hipotecas para hacer caer las tasas de interés y por esta vía estimular la demanda. Y el nuevo presidente del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, anunció el jueves en su primera conferencia oficial que podría igualar la apuesta, imitando el plan de alivio cuantitativo de la Fed.
Durante la última cumbre de Davos, a fines de enero, Cohn planteó a algunos de los inversionistas y autoridades más influyentes del mundo su temor a que se produzca una repentina subida en las tasas de interés o una abrupta retirada de capitales, en momentos en que los rendimientos de los bonos se encuentran en mínimo históricos. “En algún momento las tasas de interés van a volver a subir y de todo el dinero que se ha acumulado en renta fija en los últimos tres años, al menos una parte se va a salir. Nosotros claramente estaremos ahí para proporcionar balance y liquidez a nuestros clientes, pero a la larga, no podemos proveer un comprador de última instancia”.
Pocos días después de la cumbre en Suiza, el gurú de las finanzas, James Rogers, que junto a George Soros fundó el mítico Quantum Fund, llamó a abandonar las posiciones en bonos del Tesoro. Lo mismo hizo Bill Gross, dueño de PIMCO, el mayor fondo de inversiones en bonos del mundo. Pero el riesgo no está sólo en EEUU. Gross también advirtió sobre un derrumbe en Alemania. Los rendimientos de la mayor economía de Europa se han hundido a medida que los inversionistas buscan refugio de la crisis que sacude al resto de la región. “Alemania, para mí, es un riesgo”, advirtió.
Dudas internas
El mismo presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha tenido que salir a calmar los temores. El asunto fue discutido en una reunión privada con el Comité Asesor de Deuda del Tesoro, que asesora al gobierno de EEUU en temas de financiamiento y que está integrado por representantes de compañías como el mismo Godman Sachs y PIMCO, además de JPMorgan Chase y Bank of America.
Pero el debate está instalado dentro de la propia Fed. La minuta de la reunión de política monetaria de fines de enero señala que los gobernadores “expresaron preocupación sobre los potenciales costos y riesgos que surgen de nuevas compras de activos”. Y algunos agregaron que seguir inyectando estímulo podría “fomentar conductas del mercado que pueden socavar la estabilidad financiera”. Pese a los cuestionamientos, la Fed decidió continuar su masiva compra de bonos.
La representante por Kansas, Esther George, fue una de las que votó en contra argumentando “riesgos de futuros desequilibrios económicos y financieros”. Los precios de activos “como bonos, están en niveles históricamente altos”, había advertido en un discurso. Otro gobernador, Jeremy Stein, también ha dicho que advierte señales de una toma de riesgos potencialmente excesiva. “Estamos viendo un patrón de conducta bastante significativo de búsqueda de riesgo”.