Este Mundial es el primero desde que los mercados predictivos como Kalshi y Polymarket se dispararon en popularidad como una nueva forma de apostar en eventos deportivos.
Los aficionados en Estados Unidos pueden apostar miles de millones de dólares en el torneo, pero un número creciente de países está dificultando el acceso a las plataformas que ofrecen esas apuestas. La posibilidad de apostar sobre cuántos goles marcará Kylian Mbappé o quién ganará el torneo puede depender del lugar donde viva cada aficionado. En algunos casos, incluso puede que no pueda apostar en absoluto.
El Mundial 2026 podría generar alrededor de US$ 3.000 millones en apuestas adicionales e impulsar hasta US$ 10.000 millones en volumen de operaciones entre plataformas de apuestas deportivas y mercados predictivos, según analistas de Bernstein.
Tan solo en las últimas semanas, España, Indonesia e India se sumaron a la creciente lista de países -que incluye a la mayor parte de la Unión Europea y amplias medidas regiones de Asia- que han implementado temporales o permanentes para bloquear el acceso a los sitios web y aplicaciones de Kalshi y Polymarket.
Brasil cerró 27 plataformas de mercados predictivos en abril, incluida Kalshi, cuya cofundadora, Luana Lopes Lara, es brasileña, dejando a la empresa buscando alternativas poco después de su lanzamiento en el país.
Los reguladores han intensificado la supervisión de los mercados predictivos a medida que estas empresas se expanden rápidamente a nivel mundial, ofreciendo un nuevo tipo de contrato financiero que difumina la frontera entre las apuestas y la especulación.
Algunos países consideran que estos contratos equivalen a apuestas y los regulan bajo las leyes de juego. Otros sostienen que deben quedar sujetos a las normas que rigen los valores o los derivados financieros. Mientras los reguladores intentan adaptarse, las startups han aprovechado esa incertidumbre jurídica para expandir la oferta de estos productos.
“Los mercados predictivos están entrando en la misma fase por la que pasa cualquier nueva herramienta financiera: primero un mercado de entusiastas, luego una atracción masiva y después una disputa por su legitimidad”, afirmó Dovey Wan, socia fundadora de Primitive Ventures, inversionista de la plataforma Opinion Labs.
“Las recientes prohibiciones significan que la categoría ya es lo suficientemente importante como para ser regulada”.