Mientras Brasil se prepara para enfrentar a Escocia este miércoles en Miami, uno de los protagonistas silenciosos del encuentro estará bajo los pies de los jugadores. El césped del Hard Rock Stadium -recinto que albergará el partido- fue cultivado en una finca de 323 mil metros cuadrados perteneciente al multimillonario estadounidense Stephen Ross, propietario tanto del estadio como de los Miami Dolphins, una de las franquicias más emblemáticas de la NFL.
La infraestructura, conocida por la FIFA simplemente como Miami Stadium, se ha convertido en un caso de estudio sobre cómo los grandes complejos deportivos buscan maximizar sus ingresos mediante una operación prácticamente continua durante todo el año. Inaugurado en 1987 y con capacidad para 65 mil espectadores, ha albergado seis ediciones del Super Bowl, torneos de tenis, carreras de Fórmula 1 y, recientemente, eventos organizados por la FIFA.
Según informó el medio brasileño Exame, la propiedad de Ross cuenta con una explotación especializada en césped deportivo ubicada cerca de West Palm Beach. Desde allí se produjo la superficie utilizada actualmente en el Hard Rock Stadium, una ventaja logística que facilita las constantes transformaciones que exige la agenda del recinto.
La versatilidad se ha convertido en uno de sus principales activos. Tras el Gran Premio de Miami de Fórmula 1, disputado el pasado 3 de mayo, miles de trabajadores participaron en el desmontaje de las instalaciones temporales para adecuar el estadio a los compromisos futbolísticos vinculados a la Copa Mundial de Clubes. Una vez concluido ese torneo, el proceso volverá a repetirse para dar paso a la temporada de la NFL y del fútbol americano universitario.
"Lo que vemos hoy en el Hard Rock Stadium representa una tendencia global. Los estadios necesitan generar ingresos durante todo el año y, para ello, albergan cada vez más eventos", señaló previamente el fundador y CEO de World Sports, Roberto Gomide, firma especializada en construcción y mantención de superficies deportivas en Brasil y Estados Unidos. A su juicio, los avances en tecnologías de drenaje, riego y mantenimiento permiten compatibilizar el uso intensivo de estos recintos con estándares exigidos por organismos como la FIFA.
El Hard Rock Stadium también se ha consolidado como una plataforma para eventos deportivos internacionales. Fue una de las sedes de la Copa América 2024 y este año recibió encuentros de la primera edición del Mundial de Clubes de la FIFA, incluidos partidos de Palmeiras, Flamengo y Fluminense.
Desde 2019, además, alberga el Miami Open, uno de los torneos más relevantes del circuito de tenis profesional. En la edición de este año registró un récord de asistencia para el duelo entre el brasileño João Fonseca y el español Carlos Alcaraz, con cerca de 17 mil espectadores.
La relación entre Brasil y el estadio tampoco es nueva. La selección brasileña ha disputado tres encuentros previos en el recinto. En 2013 goleó 5-0 a Honduras; en 2014 venció 1-0 a Colombia con un gol de tiro libre de la estrella Neymar Jr.; y en 2019 igualó 2-2 nuevamente frente al conjunto cafetero.
La estrella brasileña vuelve, precisamente este miércoles, a disputar un partido tras su último encuentro frente a Croacia en el Mundial Qatar 2022, donde la selección fue eliminada.