El mercado logístico minero en la zona norte del país está creciendo a la par que el apetito global por metales clave para la transición energética, y las inversiones en infraestructura especializada no se detienen.
Mintral, el brazo logístico del grupo Ultramar, inauguró en marzo de 2025 su terminal Hacienda Toledo, en Copiapó, y el hub acaba de consolidar su primer año de operaciones superando la marca de los 800 servicios mensuales de transporte. "A nivel operativo, nuestra instalación prácticamente triplicó el volumen de carga", señaló a DF Regiones Alejandro Tió, agente de Mintral en la capital de Atacama.
El dinamismo de Hacienda Toledo ha estado fuertemente apalancado por Lundin Mining, su cliente de mayor volumen en la zona. "Tenemos cerca 20 mil metros cuadrados destinados a operar con Lundin", explicó Tió.
Pero el hub atiende además a otros importantes actores de la gran minería como Collahuasi, Glencore (Lomas Bayas y Altonorte) y BHP (Escondida y Spence). “Básicamente recibimos toda la carga de los proveedores, que es con lo que opera una faena minera, desde repuestos menores, ropa y herramientas hasta motores; consolidamos esta carga, agregamos alto valor a nuestros procesos y luego la enviamos a los sitios”.
Hacienda Toledo forma parte de una red de seis centros logísticos, que además Copiapó incluye a Alto Hospicio, Iquique, Pozo Almonte, Antofagasta y Santiago. Por su parte, Mintral cuenta con una planta de 180 colaboradores y un total de 200 mil metros cuadrados en los cuales se gestionan cerca de 5.200 viajes mensuales.
La matriz, Ultramar, controlada por la familia Von Appen, es uno de los mayores conglomerados empresariales de Chile, históricamente ligado al negocio marítimo, portuario y logístico. Además de Chile, tiene presencia en países como Perú, Ecuador, Colombia, México y EEUU, entre otros.
Alejandro Tió, agente de Mintral en Copiapó.
Polo industrial
El impacto de Hacienda Toledo trasciende los límites del recinto y ha generado un fuerte encadenamiento con la economía regional de Atacama. "De lo que movemos en la región, cerca de 85% es con proveedores locales, y nuestro terminal funciona 100% con personas locales", subrayó Tió.
La ubicación del recinto, a casi 10 kilómetros de la salida norte de Copiapó, con conexión directa a la Ruta 5, fue planificada para mitigar externalidades, evitando el impacto del transporte pesado en el intenso tráfico urbano. Pero según Mintral, esta inversión inmobiliaria en una zona históricamente alejada del área industrial tradicional, ha despertado el interés de otras firmas, perfilando al sector como un potencial nuevo parque industrial a mediano plazo.
Terminal en Mejillones
A un año del lanzamiento de Hacienda Toledo, Mintral ya está delineando su próxima jugada a nivel nacional. La estrategia apunta directamente a la Región de Antofagasta. Dante Battaglia, gerente de negocio Minería de la compañía logística, adelantó el que será el próximo hito en su hoja de ruta.
"Nuestra próxima inversión en carpeta, siendo la más cercana, es un nuevo terminal en la comuna de Mejillones", señaló el ejecutivo, que detalló que el recinto se emplazará "muy cercano a los puertos de la bahía" y buscará consolidarse "como un punto de apoyo para la logística minera" entre las faenas y los terminales marítimos.
Dante Battaglia, gerente de negocio Minería de Mintral.
De los fierros a los datos
El explosivo crecimiento de actividad logística refleja un cambio estructural en la manera en que la gran minería aborda su cadena de suministro. "La logística ya dejó de ser un servicio de apoyo y hoy día está integrado dentro de la cadena operacional de la minería en su eje central", enfatizó Battaglia. También explicó que la logística minera del futuro "ya no es solamente administrar infraestructura física ni equipo móvil", sino que es un modelo "centrado en lo objetivo y en la captura de datos".
Para Mintral, el desafío actual es incorporar herramientas tecnológicas “para anticiparnos a las demandas de los clientes que a veces ni ellos mismos se dan cuenta”.
Respecto del actual escenario de altos precios del cobre y su impacto en la demanda de sus servicios, Battaglia aclaró que la logística responde a ciclos de largo plazo. “El cliente obviamente no va a mirar un alza puntual, temporal y acotada del precio del cobre, sino que va a proyectar en cinco o 10 años más cómo le impacta una inversión de miles de millones de dólares”, afirmó.
Por su parte, Tió enfatizó la necesidad de generar eficiencias continuas frente un mercado global cada vez más desafiante. “Esto raya, para la suma, es cuánto me cuesta producir una libra de cobre y a cuánto puedo venderla. La cadena de abastecimiento hoy tiene un tremendo valor y marca una diferencia no menor en ese costo, en la última línea”, concluyó.