El 14 de mayo fue un día histórico para la Universidad de Concepción (UdeC). La tercera universidad más importante del país y la primera de regiones entregaba por primera vez, en sus 107 años de historia, la rectoría a una mujer. La llegada la doctora María Jacqueline Sepúlveda al liderazgo de la que es su Alma Mater, responde a una trayectoria vinculada al mundo de la academia y el trabajo directo con los sectores productivos de la Región del Biobío.
Ya en 2020, había asumido como su primera vicerrectora y previamente, en 2018 encabezó la dirección de la Academia de Innovación de la misma universidad. Pero sus aportes van más allá, pues esta química farmacéutica y doctorada en la Universidad de Karl-Franzens (Austria) lideró investigaciones que le permitieron patentar compuestos para tratar medicamente la dependencia de alcohol y cocaína.
Tras dos postulaciones en periodos anteriores, Sepúlveda, recibió en el Teatro de la Universidad de Concepción la medalla de Enrique Molina que hoy la desafía para proyectar la Universidad hacia los desafíos del país.
- ¿Cómo han sido esta primera semana en la rectoría?
- Intensa y muy significativa. Hemos querido partir recorriendo la Universidad, presentando a nuestro equipo y encontrándonos con las comunidades de Concepción, Chillán y Los Ángeles. Para nosotros la UdeC es una sola universidad, con tres campus igualmente relevantes. Esa convicción hemos tratado que sea patente desde el primer día.
También iniciamos un trabajo interno importante de ordenar prioridades, identificar urgencias y comenzar a transformar nuestro programa en una hoja de ruta concreta. La comunidad espera señales claras, y queremos responder con cercanía, responsabilidad y sentido de urgencia.
- Usted es la primera mujer en asumir este rol en más de un siglo de historia. ¿Cuál será el sello de su gestión para modernizar la gobernanza universitaria?
- Ser la primera rectora de la Universidad de Concepción es un hito relevante, sin duda; pero mi gestión no se va a definir sólo por eso. El sello será conducir una modernización responsable de la universidad.
La UdeC hoy debe responder con mayor velocidad a los cambios del país y del mundo. Eso implica actualizar procesos, incorporar transformación digital, fortalecer la formación continua, avanzar en trayectorias más flexibles y conectar mejor nuestras carreras con los desafíos reales de Chile.
Queremos formar profesionales con excelencia disciplinar y capacidad de adaptación, pensamiento crítico, manejo tecnológico, compromiso público y sentido ético. La Universidad no puede mirar la sociedad desde lejos, tiene que anticiparse, dialogar con ella y aportar soluciones. Y en eso estaremos enfocados.
- ¿De qué manera profundizará su compromiso con el desarrollo económico y logístico del país?
- La UdeC nació en regiones, pero su vocación siempre ha sido nacional. El conocimiento que producimos debe incidir en las grandes decisiones del país. Nuestros campus deben funcionar como una red estratégica.
Desde Biobío y Ñuble podemos aportar al desarrollo productivo, agroalimentario, forestal, energético, portuario, industrial y logístico. Desde Santiago, fortalecer la vinculación con el Estado, el Congreso, organismos públicos, embajadas, empresas y centros internacionales.
El desarrollo logístico de Chile necesita puertos, infraestructura, energía, planificación territorial, innovación y capital humano. En todos esos ámbitos la Universidad de Concepción tiene algo que decir y mucho que aportar. Mi tarea será articular esas capacidades y darles una estrategia institucional más clara.
- Ante los desafíos productivos ¿cómo fortalecerá la transferencia tecnológica y la investigación aplicada para impulsar la competitividad regional y del país?
- Mediante una relación más sistemática con el sector productivo. Necesitamos mejores mecanismos para conectar ese conocimiento con empresas, comunidades, gobiernos regionales y políticas públicas.
Por eso, entre otras cosas, hemos propuesto el crear un Consejo Consultivo con el sector productivo, impulsar Cátedras de Investigación UdeC en áreas de relevancia nacional, fortalecer empresas de base científico-tecnológica y generar agendas comunes con actores públicos y privados. Nuestra idea es que la investigación no termine en publicaciones, sino en soluciones, innovación, empleos de calidad y desarrollo territorial.
En sectores como el forestal, pesquero, agroalimentario, energético y logístico, la UdeC tiene capacidades instaladas. Lo que debemos hacer ahora es articularlas mejor y ponerlas al servicio de una nueva etapa de desarrollo sostenible.
- Considerando el potencial del hidrógeno verde y las energías renovables ¿qué rol estratégico jugará la UdeC en la formación de capital humano y en el desarrollo de soluciones eficientes?
- Ambos representan oportunidades enormes, pero también exigencias. (Debemos) formar capital humano avanzado, generar investigación aplicada y acompañar técnicamente las decisiones públicas y privadas. Nuestro objetivo es que la transición energética no sea algo que simplemente ocurra en el territorio, sino que el territorio pueda conducir con conocimiento propio.
La Universidad de Concepción debe jugar un rol estratégico en tres niveles. Primero, en formación, actualizando programas, fortaleciendo posgrados tecnológicos, microcredenciales y educación continua para profesionales que ya están trabajando en sectores productivos. Segundo, en investigación, articulando capacidades en ingeniería, ciencias, medioambiente, economía, regulación y territorio, entregando evidencia que permita el tomar decisiones adecuadas a empresas, autoridades y comunidades. Y, tercero, en vinculación.
Este tipo de industrias no se desarrollan sólo con infraestructura. Requieren confianza, evidencia científica, estándares ambientales, legitimidad territorial y profesionales preparados. Ahí la UdeC puede aportar mucho, porque somos una universidad compleja, regional, con vocación pública y con capacidades científicas de primer nivel.
- Con el avance de tecnologías como la IA, ¿cómo planea integrar estas herramientas en el currículo académico y posicionar a la UdeC como un referente de vanguardia tecnológica en el Cono Sur?
- La IA no es una moda, es un cambio estructural en la forma en que estudiamos, investigamos, trabajamos y gestionamos instituciones. La pregunta no es si la universidad la va a incorporar, sino cómo lo hará con responsabilidad, sentido ético y pertinencia académica.
En el currículo, queremos avanzar en el uso pertinente de herramientas de IA para apoyar la docencia, mejorar procesos de aprendizaje, fortalecer competencias digitales y preparar a nuestros estudiantes para un mundo laboral que ya está cambiando. Esto debe hacerse con criterio. No reemplazando el pensamiento crítico, sino ampliando capacidades. La tecnología debe liberar tiempo para enseñar, investigar y vincularnos mejor, no agregar más burocracia.
La UdeC tiene historia, talento y legitimidad. Ahora necesita una estrategia tecnológica más ambiciosa para volver a ser vista como una universidad de vanguardia en Chile y en el Cono Sur.