El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) inició un plan de fiscalizaciones en el Lago Llanquihue, en la Región de Los Lagos, por un eventual escape de peces desde un centro de cultivo de la industria salmonera que opera en la cuenca lacustre.
Las fiscalizaciones incluyen además una investigación que permita, en primera instancia, confirmar o descartar la ocurrencia del hecho y en segundo término, evaluar el cumplimiento normativo vigente que rige a la acuicultura.
De acuerdo a la legislación, cuando se produce una fuga de peces desde un centro de cultivo, las empresas están en obligación de notificar al organismo fiscalizador (este evento es investigado tras una denuncia ciudadana) y a activar sus planes de acción de forma inmediata para mitigar el impacto ambiental y económico. Sin embargo, y según detalla el medio especializado Salmonexpert, el director regional de Sernapesca, Cristián Hudson, declaró que "hasta ahora no hemos recibido reportes de escape de peces de las empresas que se encuentran en el lago".
El impacto económico y reputacional frente a este tipo de contingencias resulta clave para el sector, que representa al segundo actor más importante a de la industria a nivel mundial, dado que la normativa exige a las compañías mantener estrictos protocolos de contención.
No obstante, la autoridad mantiene abiertas otras hipótesis que podrían descartar la responsabilidad industrial en este evento. Según detalló Hudson "estamos en temporada de desove y el flujo de especies salmónidas que suben aumenta en esta época del año, por lo que no descartamos que se trate de especies asilvestradas".
Sanciones
De confirmarse que el evento se trata de una fuga de biomasa, el ente fiscalizador deberá determinar si se trata de especies de las empresas Caleta Bay Agua Dulce o Salmones Camanchaca, las dos compañías que mantienen concesiones acuícolas en el lago Llanquihue.
En un escenario de este tipo (escape de peces), Hudson advirtió que tomará las acciones legales y sancionatorias correspondientes por no haber informado el siniestro de manera oportuna, lo que podría traducirse en multas significativas y un mayor endurecimiento en las exigencias de operación para la firma infractora, afectando directamente sus costos de cumplimiento.
Las diligencias y auditorías continuarán durante los próximos días para esclarecer el origen de los ejemplares.