La mezcla entre fermentos tradicionales de la gastronomía del sur de Chile y la creciente demanda por productos saludables dan vida a una línea de bebidas valdivianas con base de jengibre que va ganando adeptos en el mercado.
En solo cinco años, Ewu Ginger pasó de un experimento de cocina en pandemia a una producción industrial que proyecta cerrar 2025 con una facturación neta de $ 200 millones, un salto de 175% respecto de los $ 80 millones del año anterior.
Andrés Yáñez, José Tomás Sagredo y Matías Monroy son los socios de esta apuesta basada en tecnología de alimentos vivos. Utilizando rizoma de jengibre peruano de alta concentración, azúcar de caña orgánica y el agua pura característica de Valdivia, producen una bebida fermentada probiótica tanto para el mercado funcional como el de los productos premium.
Datos de mercado
Partieron con recursos de Sercotec por $ 3,5 millones que permitieron formalizar la producción artesanal en Niebla. Posteriormente, la adjudicación de un fondo Semilla Inicia de Corfo por $ 15 millones fue el catalizador para la transición industrial, permitiendo la adquisición de fermentadores de 1.000 litros.
“Nos hemos adjudicado hartos fondos de Corfo porque también nuestro crecimiento ha estado muy apalancado de innovación. Estamos haciendo un producto que no está en Chile, que tiene un factor diferenciador importante”, explicó Sagredo, quien es gerente de finanzas.
Actualmente, la planta produce cerca de 15 mil litros mensuales. Su canal de ventas más robusto es el retail, donde la cadena de supermercados Jumbo absorbe 50% de su producción total, otorgándoles un market share de 11% en la categoría de jugos y bebidas frescas.
El resto de la comercialización se distribuye a través del canal “horeca” (hoteles, restaurantes y cafeterías) de Santiago y del sur de Chile, y en tiendas de conveniencia como Fork.
Expansión geográfica
La apuesta de Ewu Ginger se sustenta en el cambio de los hábitos de consumo. Según sus fundadores, existe una disposición creciente a pagar por productos sin alcohol que ofrezcan una experiencia sensorial y en los beneficios funcionales del jengibre, que posee propiedades antiinflamatorias y antioxidantes
Bajo ese criterio, la compañía se ha expandido, introduciendo nuevas variedades que mezclan productos endémicos del sur de Chile y otros de gusto popular. Así, a la Ginger Beer original, se suman las combinaciones con Maqui y Maracuyá-Cardamomo.
La marca ha apostado también por el “certificado cultural” de Valdivia, apalancándose sobre el prestigio gastronómico de la zona, pavimentado por marcas como Kunstmann o Cuello Negro.
Hacia el futuro, la estrategia apunta a consolidar su presencia en el e-commerce y aumentar la profundidad de mercado en la zona norte del país, donde el clima ofrece una oportunidad de consumo constante frente a la estacionalidad del sur. Esa apuesta va aparejada de un packaging disruptivo “que logra la venta sin necesidad de impulso en góndola” en el nuevo mercado de bebidas en Chile.