Casi al llegar a la esquina de Hermanos Amunátegui con la lateral de Miguel Ramírez, la avenida que une Rancagua con Machalí, se encuentra El Chaday, uno de los restaurantes más tradicionales de la Región de O’Higgins. Pero quienes quieran disfrutar de sus famosos sandwiches y chorrillanas ya no podrán hacerlo, porque desde hace algunas semanas está permanente cerrado.
El traspié del local está directamente ligado a la suerte de su dueño, el empresario gastronómico Óscar Martínez, que a fines de diciembre fue acusado por el Servicio de Impuestos Internos (SII) de defraudar al fisco por más de $ 1.400 millones mediante una red de sociedades y locales de comida rápida en la capital regional.
Su historia parecía el clásico caso de éxito del emprendedor de provincia. Hace 14 años instaló el primer local de “El Chaday” y el modelo funcionó tan bien que no tardó en expandirse, montando una cadena que llegó a tener tres locales en Rancagua y se consolidó como una marca regional.
Pero tras del ajetreo de las cocinas y el constante flujo de clientes, el SII destapó una extensa red de evasión.
La ruta del dinero
La investigación indica que entre junio de 2021 y noviembre de 2023 la cadena realizó ventas masivas sin emitir boletas, ocultando ingresos superiores a $ 1.200 millones. Los fondos siguieron dos caminos. La parte más pequeña, cerca de $ 295 millones, fue a parar efectivamente a las cuentas de la sociedad, pero el grueso, más de $ 1.000 millones, fue desviado desde plataformas de pago digital hacia las cuentas personales de Martínez.
Con esta maniobra, el empresario lograba subdeclarar el IVA y ocultaba su propio incremento patrimonial para evadir el Impuesto Global Complementario. En un movimiento más audaz, entre 2019 y 2023, declaró tener facturas incobrables para rebajar artificialmente su carga tributaria en casi $ 490 millones a solo $ 2 millones.
Para cerrar el círculo de la evasión montó una red de sociedad de papel. Empresas como "Comercial y Servicios Integrales SpA" o "Productora y Gastronomía OMC SpA" -que declaraba giros de eventos, pero facturaba servicios de sanitización sin tener ni equipo ni personal- emitieron 171 facturas ideológicamente falsas. Estas operaciones simuladas permitían abultar los gastos de "El Chaday" y reducir aún más las utilidades declaradas.
El "pacto de caballeros"
Mientras Martínez perfeccionaba su esquema de evasión, su influencia crecía en el poder político local. El fallo del Tribunal Oral en lo Penal de Rancagua del 9 de enero que condenó al exalcalde Juan Román Godoy a 16 años de cárcel, terminó por confirmar el rol del empresario gastronómico en la corrupción municipal.
La justicia acreditó que entre 2021 y 2023 existió un acuerdo ilícito entre ambos. Godoy instruyó a funcionarios de la Municipalidad y a sus corporaciones para adjudicar tratos directos a Martínez, perjudicando a otros proveedores.
El tribunal determinó que el esquema respondió a un pacto previo para “beneficiarse mutuamente” si Godoy resultaba electo. A cambio de los contratos, Martínez entregaba 10% de lo adjudicado al alcalde. Los pagos se materializaron de diversas formas: dinero en efectivo y -en un detalle que ilustra su cercanía- el pago de un paquete turístico.
El 9 de enero el Tribunal Oral en lo Penal de Rancagua condenó al exalcalde Juan Román Godoy a 16 años de cárcel.
Martínez, ya condenado en julio de 2025 en un juicio abreviado por soborno -donde recibió una pena remitida y una multa de $ 20 millones-, ahora enfrenta la ofensiva penal del SII que quiere que esta vez cumpla penas de cárcel efectiva por la magnitud de sus fraudes.