La Región de Valparaíso dio un paso clave en su proceso de planificación territorial, luego de que la Contraloría General de la República tomara razón del decreto que constituye oficialmente el Área Metropolitana del Gran Valparaíso, instancia que agrupa a las comunas de Valparaíso, Viña del Mar, Concón, Quilpué y Villa Alemana.
Con este trámite, el Gran Valparaíso se transforma formalmente en una de las primeras áreas metropolitanas del país en operar bajo el marco que establece la Ley 21.074 de fortalecimiento de la regionalización, normativa que entrega nuevas atribuciones a los gobiernos regionales en materias de ordenamiento territorial, transporte, vivienda e infraestructura. La constitución del área metropolitana permite avanzar en una gobernanza integrada para un territorio que concentra cerca de un millón de habitantes, equivalente a más de 50% de la población regional, y que enfrenta problemáticas comunes en movilidad, acceso a servicios, crecimiento urbano y planificación de largo plazo.
Gobernanza metropolitana y nuevas atribuciones
El nuevo estatus habilita la creación de un Comité de Alcaldes y un Consejo Metropolitano, organismos que deberán coordinar políticas públicas de escala supracomunal, especialmente en materias como transporte público, gestión vial, planificación urbana y desarrollo de infraestructura estratégica.
Desde el Gobierno se destacó que este paso permitirá dejar atrás una lógica fragmentada de toma de decisiones, avanzando hacia una planificación integrada del territorio. En esa línea, se subrayó que el Gran Valparaíso presenta dinámicas de conurbación evidentes, donde los desplazamientos diarios por trabajo, estudio y servicios superan ampliamente los límites comunales.
“Este es un avance muy relevante para la región, porque nos permite contar con herramientas concretas para abordar problemas que no se resuelven desde una sola comuna”, señalaron desde el Ejecutivo, enfatizando que la figura metropolitana entrega mayor coherencia a las inversiones públicas y a la priorización de proyectos.
Impacto en transporte, vivienda y planificación
Uno de los principales efectos sería la mejora en la coordinación del sistema de transporte público. Actualmente, el territorio concentra una alta demanda de viajes intercomunales, con flujos diarios entre Viña del Mar, Valparaíso, Quilpué y Villa Alemana, lo que tensiona la infraestructura vial y los servicios de locomoción colectiva. Con la nueva institucionalidad, se busca avanzar en una planificación integrada que permita priorizar corredores de transporte, proyectos de intermodalidad y mejoras en la conectividad, considerando la escala real del territorio.
En materia habitacional, la figura metropolitana también abre la puerta a una mejor coordinación en la localización de proyectos de vivienda, equipamiento urbano y servicios básicos, en un contexto donde el crecimiento de las ciudades ha sido desigual y, en algunos casos, desordenado.
Desde el nivel regional se ha planteado que uno de los desafíos será compatibilizar el desarrollo urbano con la protección de áreas ambientales y la resiliencia frente a riesgos naturales, especialmente considerando la exposición del territorio a incendios forestales y eventos climáticos extremos.
Proceso se extiende a otras regiones
El Gran Valparaíso se suma así a otras zonas del país que avanzan en procesos similares, como el Gran Concepción y el Gran Santiago, en el marco de una política pública que busca fortalecer la descentralización efectiva y dotar a los territorios de mayores capacidades de gestión.
En el caso de Valparaíso, el desafío será traducir esta nueva figura institucional en resultados concretos para la ciudadanía, en un territorio marcado por brechas sociales, problemas de congestión, déficit habitacional y una alta presión sobre su infraestructura urbana. La toma de razón por parte de la Contraloría marca el cierre de la etapa administrativa y da inicio a la implementación práctica del Área Metropolitana del Gran Valparaíso, proceso que requerirá coordinación política, capacidades técnicas y acuerdos entre los distintos municipios involucrados.
Con ello, la región entra en una nueva fase de planificación territorial, con una institucionalidad que busca responder a dinámicas urbanas que, en la práctica, ya operaban como un solo sistema, pero que hasta ahora carecían de una gobernanza formal común.