La quiebra de Empresas MasVida llegó a su fin, pero no para todos.
El reloj corre dentro del holding que reúne a unos 9 mil médicos de Concepción -los mismos que fundaron la antigua isapre- y que hoy tienen una participación en una red de clínicas. Tienen hasta el 31 de julio para cambiarse a un nuevo plan de salud y, si más del 10% no lo hace, perderán esa participación del 41% de Andes Salud.
Para entender la disyuntiva que enfrentan, y el cierre de la quiebra, hay que hacer algo de historia. Todo arranca en 2017, con la pelea entre Nexus -un grupo de inversionistas extranjeros- y Empresas MasVida, el grupo de salud que los médicos de Concepción habían levantado en 1988. Ese grupo tenía una red de clínicas y la Isapre Masvida. Y fue la isapre la que ese año se fue a la quiebra.
La caída era crítica en el sistema de salud y para no dejar a la deriva a sus cerca de 500 mil afiliados, la Superintendencia de Salud tuvo que intervenir. En simple, eso terminó con la cartera de pacientes en manos de Nexus, que rebautizó el negocio agregándole la palabra "Nueva". Así nació Isapre Nueva Masvida, que opera hasta hoy.
Pero lejos de cerrar el problema, esa misma operación de traspaso dejó a la matriz de los médicos, Empresas MasVida, debiéndole $ 20 mil millones a Nexus. Y esa deuda gatilló la guerra. Primero Nexus pidió la quiebra de la empresa de los médicos y, luego se fueron sumando frentes civiles, penales y administrativos.
Y las clínicas, el otro gran activo del grupo Masvida, quedaron al borde de la quiebra, y en 2018 dos grupos empresariales del Biobío -las familias Imschenetzky, del grupo Valmar, y Sáenz Poch, del grupo Madesal- entraron a rescatarlas y tomaron el control. Los médicos socios de Empresas MasVida conservaron el 41% de la red, hoy rebautizada Andes Salud. Ese 41% es, justamente, lo que hoy quedó en juego tras el acuerdo aprobado en los últimos días.
La quiebra y el punto muerto
La liquidación en 2021 partió con una escena clave. En mayo de ese año, cuando el liquidador llegó a incautar los bienes de Empresas MasVida, se encontró con un cascarón: una empresa con deudas reconocidas por más de $ 46 mil millones cuyo único bien físico a su nombre era una camioneta SsangYong de 2015. Su verdadero patrimonio -el 41% de las clínicas- lo mantenía a través de sociedades de inversión. El hallazgo reforzó las acusaciones de "vaciamiento" que Nexus venía haciendo desde que, en 2018, la empresa se desprendió de parte de sus activos.
De ahí siguieron años de conflicto. En enero de 2023, la Corte Suprema rechazó los últimos recursos de Empresas MasVida y Nexus quedó al mando del proceso; pero con la valorización de los activos trabada y sin acuerdo a la vista, el caso quedó entrampado. Así se mantuvo congelado hasta este año.
El escenario lo dio vuelta una jugada procesal. A comienzos de 2026, Empresas MasVida planteó incidentes de abandono del procedimiento y de extinción de la quiebra. Según su abogado, Mario Rojas, socio de Rojas & Asociados, eso "abrió el espacio de negociación", y el 9 de abril presentó una propuesta de acuerdo de reorganización -la figura que permite terminar una liquidación pagando a los acreedores en vez de rematar la empresa-. Tras dos meses de juntas y ajustes, los acreedores la aprobaron el 11 de junio y, el 23 de junio, el tribunal la ratificó, declarando el término del procedimiento.
Los detalles tras el “humo blanco”
El acuerdo cerró la quiebra, pero su desenlace es más complejo que un pago. Además de reestructurar los pasivos, apagó de una vez la decena de juicios civiles, penales y administrativos que rodeaban al caso, todos por desistimiento mutuo.
Para dimensionar la envergadura, solo las demandas cruzadas de 2025 sumaban más de $ 165 mil millones: Nexus y su isapre reclamaban a Empresas MasVida unos $ 105.288 millones, y los médicos, a su vez, exigían a Nexus cerca de $ 60 mil millones por incumplir el convenio de salud de 2017.
En la arista penal se caen, entre otras, una querella por estafa por el traspaso de la cartera, una por agravación de insolvencia contra exadministradores e incluso una querella por prevaricación -dictar o actuar contra la ley en el ejercicio del cargo- contra el propio liquidador del caso, según consta en el expediente.
Y está el activo en prenda. Para garantizar que cumplirán el acuerdo, los médicos comprometieron casi todo su 41% de Andes Salud -valorado por su abogado en al menos $ 36 mil millones según los libros contables-. Si no cumplen, esa participación puede terminar en manos de los acreedores.
La cuenta regresiva
De ahí que todo dependa ahora de dos condiciones. La primera: que Empresas MasVida pague la última cuota, unos $ 5.200 millones que vencen en noviembre. La segunda es que al menos el 90% de los médicos socios se cambie al nuevo plan de salud, el MAS2026.
Ese plan es la vieja piedra de tope del conflicto. Los planes que los médicos socios arrastran desde 2017 tienen una siniestralidad sobre el 100% -es decir, cuestan más de lo que recaudan- y Nueva Masvida venía intentando terminarlos por la vía judicial. El MAS2026 sube en 15% -el mismo porcentaje que la junta de médicos aprobó en 2017- y agrega cobertura de por vida para el cónyuge sobreviviente, pero recorta la cobertura en cuatro clínicas de élite de Santiago, donde se atiende el segmento de mayores ingresos. La alternativa es quedarse en el plan actual con un alza de 40%, que Rojas desaconseja porque "solo da seguridad por un año".
Rojas admite su temor de que algún grupo de médicos, "mal asesorado", no se cambie y les haga perder a todos el 40% de las clínicas. Hasta este martes se habían cambiado 209 médicos, cerca del 2%. Aun así, el abogado no lo lee como una cifra baja: "Ya hay una buena cantidad que se ha manifestado, y eso revela que los médicos están entendiendo que la mejor opción es el nuevo plan", dijo.
Para Nexus, el caso está cerrado. Para los médicos, todo se juega en lo que hagan antes de fin de mes.