En 1989, el cineasta estadounidense Spike Lee -fanático de los campeones Knicks, por lo demás- se transformó en un ícono de la cultura pop con el estreno de su película Do the Right Thing (Haz lo correcto). Con fina y cruel ironía, revelaba las tensiones no resueltas del racismo en la sociedad norteamericana y de las vías posibles de la comunidad afroamericana de hacerle frente.
¿Qué vendría a ser hacer lo correcto? Cumplir obediente y pulcramente las normas a la espera de que la sociedad decante hacia un buen convivir, o rebelarse frente a la injusticia aun a costa de, incluso, salirse de los márgenes de la ley. Esa tensión recorre toda la película y como buen artefacto artístico no pretende resolverla y termina traspasándola al espectador para que lo siga masticando cuando se encienden las luces. Y yo ahora intento hacerlo con ustedes.
¿Qué sería hacer lo correcto con respecto a la acusación constitucional al exministro Nicolás Grau? Están los que, probablemente con razón, si se apegan a la Constitución no visualizan una infracción a ella en el descuido y falta de prolijidad con que el anterior Gobierno manejó las finanzas públicas. Equivocarse consistentemente en las proyecciones económicas puede ser señal de muchas cosas, ninguna buena, pero no amerita ser defenestrado de la esfera pública por cinco años, para eso están las elecciones.
Esos mismos suelen argumentar que el chicle de las acusaciones constitucionales se ha estirado en demasía y que en algún momento hay que parar. La acusación constitucional a Grau abriría la temporada de caza y seguramente ministros del actual Gobierno tendrían que pasar por lo mismo, además de emporcar las relaciones entre Gobierno y oposición. Prueba de ello es que el frenteamplismo, con esa combinación deliciosa de ingenuidad y de estulticia que tienen algunos de sus parlamentarios, ha amenazado al ministro Quiroz con acusarlo constitucionalmente en el futuro como revancha ante la acusación al extitular.
No ayudan mucho a su causa con ello pues hacen patente que, en realidad, poco y nada tiene de jurídica la discusión desde el momento que la amenaza se basa en hechos que ni siquiera han ocurrido. Y aquí aparece el otro argumento. Dejémonos de cuentos, esto es política y nada más que política. Podremos revestir esto de una pátina de asunto jurídico, pero no lo es. Escritos mejor o peor hechos, prestigiosos abogados defensores que se pasean por los medios dando sus buenos argumentos y senadores que se restan de comentar pues les tocará decidir, según ellos, en conciencia.
Y si de política se trata, en alguna parte tiene que quedar escrito para la historia que el gobierno de Gabriel Boric fue altamente irresponsable en su manejo económico. Las cifras no bastan pues, como todos sabemos, las estadísticas nacieron para ser manipuladas. Hace pocos días leímos al exPresidente con el tupé de criticar los niveles de deuda pública del actual Gobierno sin ponerse ni colorado. La caída de Grau dejaría una huella de que al menos no es gratis gastar a sabiendas sostenidamente más que los ingresos año tras año.
La película de Spike Lee termina con citas a Martin Luther King y a Malcolm X, referentes del mundo afroamericano. Si bien están uno del otro en las antípodas en lo que respecta a los medios a utilizar, uno termina encontrándole razón a ambos. A veces no es claro qué es hacer lo correcto. Como con Grau.