El otro tic-tac que acecha a Kast: el incierto escenario para su primera Cuenta Pública
En 22 días más, el Presidente pronunciará su primer mensaje ante el Congreso Pleno. Mientras La Moneda prepara parte de la cadena de producción de este evento político, asoman diversas interrogantes sobre el devenir del megaproyecto y de otras áreas que remiten a grandes promesas de campaña: migración y… seguridad. Todo este proceso es observado con mucha atención por un crítico piñerismo.
Por: Por Sebastián Minay
Publicado: Sábado 9 de mayo de 2026 a las 21:00 hrs.
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Mañana lunes 11 de mayo el Gobierno debiese comenzar a difundir -vía redes sociales, grupos de mensajería y otros canales al alcance del aparato estatal- un video con el que se desea convocar en clave “punto de encuentro” a la primera Cuenta Pública Presidencial que el 1 de junio deberá rendir el mandatario ante el Congreso Pleno. Con la pieza, que probablemente sea preestrenada ante los ministros durante el consejo de gabinete, el Ejecutivo lanzará una campaña para precalentar el horno y tratar de hacer suya esta porción de la agenda política que tan arisca le ha sido.
A esta obra audiovisual seguirá otra a lanzarse la semana del lunes 18 de mayo. Se dispondrá que se involucren ministros, subsecretarios, delegados presidenciales regionales y otros altos mandos, y este jueves 9 se les estaba enviando las instrucciones del caso; deberán pedir visado antes de postear o publicar (nada de “el gobierno pasado salía a balazos” que tuiteó y borró el Ministerio de Seguridad). En esa misma semana se debería afinar el logo oficial del evento y otros detalles que están siendo testeados.
Para la tercera y última semana previa a la Cuenta Pública, la comprendida entre el lunes 25 y el domingo 31 de mayo, este brazo del plan de difusión debería estar activando más piezas, manufacturando un jingle y se espera aprovechar que esa semana es distrital (parlamentarios en sus zonas) para distribuir autoridades en terreno adelantando material. También se planea “filtrar” ex profeso atisbos de anuncios para captar atención.
Todo este esquema fue revisado por el Presidente Kast durante el pasado viernes 1 de mayo. Claro que los detalles técnicos de la planificación de este proceso son un fleco en contraste con el escenario político en que ocurrirá y habrá que enmarcar este hito republicano. Cuando quedan tres semanas y un día por delante, tal acertijo acusa unas cuantas capas de textura y nervio por desmenuzar. Vamos.
Zona de promesas
Las cuentas públicas presidenciales, y especialmente las primeras de cada período, son la oportunidad para que un gobernante y su administración fijen o corrijan su relato y narrativa (léase Piñera I el 2010, post 27F); que con el diagnóstico aprovechen de repasar a su antecesor cuando es adversario (aló, auditorías a la administración Boric) para fidelizar o reconciliarse con sus huestes; proyecten su cuatrienio; pongan metas que más tarde pueden lucir o padecer si no las cumplen; y hagan anuncios y promesas que acarrean la inmediata pregunta de “¿Cuánto cuesta, cómo se financiará?”
Cada cual con su sello. Piñera, sobre todo en su Parte II (2018-2022), siempre “se daba gustitos” recuerda su gente. Cómo no olvidar cuando en su último mensaje metió de contrabando “pienso que ha llegado el tiempo del matrimonio igualitario en nuestro país” y le puso suma urgencia a dicho proyecto de ley: lo urdió en secreto con un microgrupo de asesores y se lo escondió a la derecha hasta último minuto. Lo acusaron de “traición” y quebró puentes de la indignación, pero él ya estaba muy sentido porque lo habían abandonado en la teleserie de los retiros.
En la versión 2026, el laboratorio presidencial de Contenidos -al mando del director Cristián Valenzuela- estaría ya o debiese estar trabajando en el discurso de Kast. Dicen que su equipo y/o la Secom (Secretaría de Comunicaciones, en el papel dependiente del Ministerio Secretaría General de Gobierno), con la que trabajan coordinados, ha analizado todos los mensajes anteriores, las personalidades y estilos de cada uno, han cruzado datos y han procesado con la ayuda de inteligencia artificial.
A propósito de Segundo Piso, en el bando gobiernista se reitera que el proceso de la Cuenta Pública -en la que siempre este grupo tiene mucha incidencia- es una oportunidad para que la cuestionada unidad de asesores se redima y “haga bien su pega”.
Una de las grandes dudas del discurso es si Kast reconocerá o no en el texto enmiendas a parte de sus convicciones originales (¿se toca o no el programa?) dado todo el ventarrón en contra que ha recibido durante los días que lleva cruzada la tricolor: los sucesivos errores en nombramientos, los conflictos de poder que enredan al Segundo Piso, Hacienda y el Comité Político, y especialmente los peros con mayúscula a su megaproyecto ya en trámite, léase el asunto del equilibrio fiscal (sobre todo con la intervención del Consejo Fiscal Autónomo).
Si nos quedáramos solamente con las pistas públicas que han dado el Jefe de Estado y su ministro Jorge Quiroz (reiteradas defensas de Kast a sus ministros y asesores, las señales de que no se enmendará el rumbo y la voluntad de llevar al megaproyecto al plano de los decretos si fracasa en el Congreso), parece que no. Pero hoy es hoy, y mañana es mañana; estos discursos no se timbran hasta el último minuto. Y acá entramos en las dudas sobre el mapa político en que se desplegará esta aparentemente tan planificada previa a la Cuenta.
Parte de este nervio cruza la inquietud palpitante en las venas oficialistas ante tres grandes áreas que remiten a las promesas de campaña: reactivación, seguridad y migraciones. No son pocos quienes hacen ver que a estas alturas cuesta mucho anticipar en qué ambiente se dará el mensaje presidencial; entre los partidos creen que este tema -aún abajo en el ránking- recién se tratará entre sus senadores y jefes pasado mañana martes con Kast, en Cerro Castillo.
Ante el ítem reactivación, al conversar con distintos actores, los escenarios posibles se bifurcan así: o para el 1 de junio el Gobierno ha logrado aprobar en general en la Cámara por amplio margen, coronando un triunfo rápido y demostrando pese a todos los tropezones capacidad de muñeca y de control hacia el PDG de Parisi y el PNL de Kaiser... o no.
Este “no”, a su vez, abre dos variantes: aprobarlo en general raspando, con apenas uno o dos votos por sobre el piso de 78… o fracasar. En el primero, aunque se cumpla con el objetivo quedarían sembradas dudas sobre de qué madera política está hecho este Gobierno. El segundo, perder la votación en general en sala, implica acelerar de inmediato la discusión y presión ya en ciernes por una intervención de -ahora sí- emergencia al gabinete, removiendo al menos una o dos piezas.
Recordemos que el magro desempeño que las encuestas conocidas acusan respecto de las ministras de Segegob y Seguridad, como suele ocurrir en los gobiernos, terminan contagiando al resto y revolviendo a los congresistas. Ya iremos sobre ello.
La otra subvariante es que para el 1 de junio el megaproyecto aún no se haya votado, cuestión en la que se está centrando la pugna sin cuartel entre Palacio y el grueso de la oposición (PS-FA-PC). Como se hizo tan evidente que el Gobierno está centrado en lograr aprobarlo rápido, sus adversarios están por impedirlo. La meta del Ejecutivo es el 19 ó 20 de mayo porque al día siguiente es feriado y detrás el fin de semana largo, la semana distrital y en un-dos-por-tres llegamos a la Cuenta Pública.
Con todo, a esta saga le queda todavía el próximo trámite en el Senado, donde no existe el PDG. Y el nuevo simulacro de tirada de mantel de la gente de Parisi -patrón de conducta que ya ha mostrado y advertimos en estas páginas- ha levantado presión desde el extinto Chile Vamos para pactar con el PPD y la DC.
Una de las grandes dudas del discurso es si Kast reconocerá o no en el texto enmiendas a parte de sus convicciones originales (¿se toca o no el programa?) dado todo el ventarrón en contra que ha recibido durante los días que lleva cruzada la tricolor.
El fierro ardiente de Seguridad Pública
El ítem Seguridad Pública es otro cuento y tiene un nombre: Trinidad Steinert Herrera. La situación política de la ministra ha llegado al punto que algunos parlamentarios y mandos partidarios confiesan que se les “hace cada vez más difícil” defenderla en cámara. Los reclamos y quejas -hay quienes dicen haberles reiterado esto varias veces al Presidente, a sus ministros del Interior y Segpres y al jefe del Segundo Piso- demandan más acción y medidas concretas, que se muestre movimiento y otras mejoras que impacten en la percepción ciudadana.
La boleta de cuestionamientos incluye que dijera el domingo pasado que los resultados en su área “no pueden ser inmediatos”, que las críticas responden a “una ansiedad de la comunidad, de la ciudadanía, de distintos actores”, a su débito en comunicar lo que hace, pero también a sellos de gestión, como la fallida intervención en el caso de la agresión a la ministra de Ciencias Ximena Lincolao (la Corte de Apelaciones de Valdivia declaró inadmisible la querella por Ley de Seguridad del Estado que invocó por ese caso).
Y bueno, el lío que parece perseguirla sin misericordia: el originado cuando defenestró a la subdirectora de Inteligencia de la Policía de Investigaciones, Consuelo Peña. Al cierre de esta nota se esperaba la notificación oficial de un informe de la Contraloría General de la República que -según ha trascendido- sería adverso para la ministra. Tanto, que ella misma dijo el jueves en Radio Infinita que “si viene mal, soy respetuosa del Derecho”.
Todo este asunto se ha convertido en un fierro ardiente para el Gobierno y el oficialismo. El Presidente ha salido a defenderla en público tantas o quizá más veces que a su vocera Mara Sedini (algo bastante fuera del manual, se ha advertido), y hace semanas que su equipo ha sido reforzado con los UDI Darío Paya y Marcelo Rojas. Además, el jefe de la Direpol (División de Relaciones Políticas) de la Segpres, el republicano Emiliano García, está prestando bastante atención al devenir legislativo del Ministerio de Seguridad.
En su staff no ignoran lo complicado de su cuadro pero creena que mayo será un mejor mes. Como este martes 12 asistirá a una sesión especial de la Cámara de Diputados pedida por la oposición, creen que “le regalaron una ocasión” para explicar lo que está haciendo y mostrar el plan del ministerio… que lo relató su subsecretaria -y no ella- en el Seminario “La Otra Mirada”, esta semana.
La falta de “movimiento” piensan subsanarla con un paquete de medidas legislativas y administrativas presupuestarias que -afirman- debieran impactar en el viejo asunto de aumentar la presencia policial. Se habla de bonos y mejoras a la remuneración de carabineros recién egresados vía Ley de Presupuestos y de otras para aumentar la capacidad de captación de personal con mejores compensaciones económicas, reducción de dotación no disponible y reactivación de cierto personal retirado hace poco.
Además, le apuestan fichas al proyecto de ley “Sin Escape” -que permitiría juicio oral sin la presencia del imputado- donde anticipan un conflicto con las voces más “garantistas” Todo esto, recalcan, debiese ocurrir antes del 1 de junio, y debería ser destacado en el primer mensaje presidencial.
En migraciones también juega en contra la percepción, en este caso, de que no se cumpliría la promesa de expulsar a cerca de 300 mil inmigrantes ilegales al asumir. Más allá de que eso era imposible y de la ahora olvidada zanja en la frontera norte, el mandatario tratará esta materia pasado mañana martes 12 con el Director de Migraciones, Frank Sauerbaum, para examinar diagnósticos y propuestas para la Cuenta Pública.
Según el último informe comparativo del servicio, entre el 11 de marzo y el 06 de mayo de 2026 se registraron 293 expulsiones, “frente a 199 en igual período de 2022”; las denuncias por ingresos irregulares cayeron de 17.045 a 3.525 en la misma comparativa.
Aunque en el Ejecutivo insisten que se ha trabajado duro, asumen que esta veta es un zueco pekinés por el peso de la promesa de campaña y porque Venezuela -afirman- no les está recibiendo ciudadanos dadas las rotas relaciones diplomáticas. El tema también lo ha analizado el jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, y su jefe del área de Políticas Públicas, Álvaro Bellolio (ocupó el mismo cargo que Sauerbaum en la era Piñera). En el frente legislativo, se cree que llegará a ley la iniciativa que tipifica como delito el ingreso clandestino.
Las cuitas del piñerismo
El mensaje presidencial es la sección más visible de todo un ladrillazo de proceso. La División de Coordinación Interministerial que comanda Cristián Loewe (DCI, antes en Segpres y ahora en Interior) elabora -por mandato legal- el documento anexo de la Cuenta, un grueso volumen que compila la gestión desde el 1 de junio del 2025, lo comprometido y lo rendido, además de los objetivos para el cuatrienio. En lo que toca a cifras y contenidos similares es la base de lo que será el discurso.
Esto se les pide a ministerios, subsecretarías y delegaciones presidenciales a través de oficios, con manual de estilo y todo, que comenzaron a enviarse el 13 de abril. El material ha ido llegando por capas y se han de entregar hasta el 15 de mayo; entremedio la DCI procesa y analiza junto a la Dirección de Presupuestos, y luego de una última ronda de consultas con los ministerios, se cierra. En paralelo se ha de apurar el diseño y diagramación: el miércoles 6 se le dio acceso a Secom y al equipo del Segundo Piso a cargo del discurso, siempre velando que sean pocas personas por razones de seguridad.
Detrás del cortinaje también circulan encuestas para calibrar las expectativas de ciertos tramos de la opinión pública: este Gobierno ha realizado al menos dos mediciones semanales y seguirá a ese ritmo en lo que queda para el 1 de junio. Según se dice en Palacio, ciertos sondeos muestran que ese público quiere que le cuenten “qué está haciendo el Gobierno ahora” y que le hablen más de “presente y futuro”.
¿Cuánto de “gobierno de emergencia” hay en eso? Dichas versiones sostienen que esa demanda estaría “alineada con la emergencia” aunque sinceran un diagnóstico algo distinto: que la “gente” querría crecimiento económico, “alivio al bolsillo”, que “vuelva la inversión” y que más que emergencia, se busca un Gobierno presente y que trabaje.
Volviendo al plano político profundo, hay unos cuantos datos imposibles de soslayar. La inminencia de este hito presidencial es observada con bastante atención por el piñerismo y cuadros partidarios que tienen un diagnóstico crítico del rendimiento de la administración Kast. En dichos mundos ha sido un comentario recurrente e intenso que antes y después de asumir el poder, en ciertos sectores del Gobierno se ha profesado “un desprecio a todo lo que huela a piñerismo”... y que eso les ha pasado la cuenta.
Detrás de reclamos públicos como “la derechita cobarde es el sostén del Gobierno”, que acusó esta semana el senador Evópoli y exministro de Piñera, Luciano Cruz-Coke, circula harto de esto. Se recuerdan casos como su ex asesora Soledad Hormazábal, a quien se le había ofrecido la jefatura de Estudios de la subsecretaría de Previsión Social, fichaje que después se retiró: hasta hoy se afirma que operó un veto republicano en su contra por haber trabajado en la reforma de pensiones, hito que precisamente originó las acusaciones contra la “derechita cobarde”. Y suman varios nombres cuyas ofertas para ayudar en la instalación fueron ignoradas.
El domingo pasado El Mercurio entrevistó a María Luisa Brahm sobre el Segundo Piso, el martes Joaquín Lavín firmó una columna en el mismo diario titulada “Las bilaterales como método de gobierno” -cosa que Kast no hace, y se le critica- que cierra con la frase “bien vale la pena aprender de las lecciones del pasado, con sus aciertos y errores”, y el jueves Brahm sostuvo en Canal 13 que la Cuenta Pública “es tan importante por la experiencia: a mí no me hablen de crisis de bencinas, yo te hablo de terremotos, con 4 mil colegios en el suelo y Cuenta Pública el 21 de mayo, no el primero de junio”.
En el piñerismo apuntan que hay poco margen para casualidades. Y, evaluando lo ocurrido entre la toma de poder y la antesala del 1 de junio, advierten que las bilaterales “son un instrumento, pero no es posible que no exista un método de trabajo… ¿Cuál es tu proceso de toma de decisiones?”
En 22 días veremos qué resulta de esto.
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