Dice que vio la trasmisión en vivo por Netflix, el sábado 24 de enero, en la que el norteamericano Alex Honnold (40) escaló un edificio en Taipei sin cuerdas, ni arnés, ni red de seguridad. En lo que se llama la modalidad de free solo. Tardó una hora y media, tiempo en que Nicolás Horta (24) no se despegó del televisor. Entendía perfecto lo que estaba ocurriendo antes sus ojos: el escalador chileno también practica esa modalidad. Y aunque él lo hace en hielo -y no en roca o en edificios-, sabe que ir concentrado, alejado de las emociones, con el cuerpo bien entrenado con anticipación, es la única manera de tener éxito en esta disciplina donde el mínimo error puede costar la vida.
“Sí, sentí mucha empatía con Honnold”, reconoce Horta, quien en julio pasado ascendió en free solo los 500 metros de hielo de una ladera vertical del Alpamayo en Perú, lo que le permitió completar los 5.947 metros de altura de esa montaña. Lo rodeaba una temperatura de -17,5 grados. Como la superficie de hielo es inestable, la disciplina permite en este caso el uso de piolets y crepones; pero nada más. Demoró tres horas y media. Sólo por precaución, aunque no los usó, llevaba un arnés y una cuerda en la mochila.
Honnold, según explica Horta, ya era célebre antes de este edificio en Taiwán ya que escalaba sin ayuda paredes rocosas. Uno de esos ascensos, realizado en el parque Yosemite, EEUU, dio pie al documental Free Solo, que se ganó el Oscar en 2018.
Agrega que tanto en el free solo de montaña -o rascacielos, en la última hazaña de Hannold- como en el de hielo se requiere la misma experiencia mental. “Se trata del control de la mente, lo que algunos científicos describen como un estado de Flow: ese punto equivalente a la velocidad crucero de un vehículo, donde no tienes miedo, no sobre piensas nada, no importa cuánto te falta, no hay distracciones… Se trabaja previamente para entrar en ese espectro mental mientras asciendes. Hay muchas formas de hacerlo. Gente que lo trabaja con sicólogos deportivos, otros que usan la meditación, etc. A mí me sirve mucho que vengo de un entrenamiento profundo de las artes marciales, que te da rigor y la capacidad de abstraerte del contexto, es la concentración absoluta”.

El escalador chileno Nicolás Horta
La preparación física también es parecida para escalar ambas superficies: “Hay elongación, resistencia, cardio, movimientos de escalada, trabajo de dedos, etc. Y luego viene entrenamiento específico según sea roca o hielo, pues se ocupan distintos grupos musculares y las dificultades en cada escalada son diferentes. En el free solo en hielo son la sensación térmica, la altitud, la inestabilidad de la superficie. En el de roca, por su parte, los movimientos son mucho más exigentes y complejos”. ¿Y los retos de trepar un edificio?: “Como hay planos, arquitectura previa, uno puede aprender de antemano cada movimiento que debes realizar. Hay, digamos, una geometría del movimiento, que se va repitiendo en la escalada”.
Por eso, mientras la gente miraba en vivo a Honnold con un nudo en el estómago, Horta lo observaba tranquilo: “Yo tenía esa paz mental de decir que él sabía a cabalidad cada segundo de la escalada”. Había mucha preparación previa, repite. “La gente romantiza demasiado; y eso es lamentablemente gracias a las generaciones pasadas, en que para hacer este tipo de cosas había que ser un descerebrado, alguien que no le tomaba el peso a la vida, que se emborrachaba y al día siguiente escalaba un free solo... Varios murieron por eso. Hoy no es así, hay entrenamiento antes”. Toma aire y sigue: “O sea, la muerte siempre es una posibilidad aquí… pero se toman todos los resguardos para que el riesgo sea el mínimo”.
“O sea, la muerte siempre es una posibilidad aquí… pero se toman todos los resguardos para que el riesgo sea el mínimo”, señala Horta
Hoy también está el factor dinero: se dice que Netflix le pagó a Honnold medio millón de dólares por la transmisión de su escalada, cifra que fue calificada de modesta y “vergonzosa” por el propio deportista. Eso abrió un debate si era más show que deporte. “Para el free solo es muy difícil levantar fondos y cada quien tiene su forma de hacerlo. Honnold tiene la suya, que es la creación de contenidos. Y desde mi perspectiva lo encuentro perfecto, porque él es hoy el mejor especialista de free solo, modalidad que podrá criticarse pero sigue siendo un deporte. Desmerecer eso lo encuentro descabellado”.
Horta -que hace tres años ascendió al Ama Dablam, en los Himalayas de Nepal, sin oxígeno suplementario ni ayuda de sherpas- dice que Honnold es un referente para él. Que lo que hizo en Taipei es “un objetivo cumplido fenomenal”. Y que “pese al respeto y la admiración que le tengo, no hay posibilidad alguna que yo haga lo que él hace; ése no es mi terreno”.
